domingo, 4 de mayo de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

Tamales de Fobaproa: Chile, Mole y 4T

Opinion de Jose Rafael Moya Saavedra

En el México del presente, el pasado no muere... solo cambia de camiseta. Claudia Sheinbaum ha señalado al Fobaproa como el pecado original del neoliberalismo mexicano. Y no le falta razón: convertir deudas privadas en públicas, rescatar a los grandes empresarios mientras millones perdían sus hogares, fue una herida abierta en la historia económica del país.

Pero lo que no se dice en las mañaneras —ni en las arengas de campaña— es que la Cuarta Transformación se ha alimentado precisamente de esos pecados que tanto denuncia. El Fobaproa vive, respira... y despacha en oficinas de gobierno.

 Funcionarios de Morena con vínculos al Fobaproa

Sí, varios de los actuales cuadros de Morena no solo estuvieron presentes durante la gestación del Fobaproa, sino que fueron actores clave en su aprobación, diseño o defensa. A continuación, una muestra de esta peculiar selección de aliados:

Nombre

Cargo actual en Morena

Vinculación con el Fobaproa

Miguel Ángel Navarro Quintero

Gobernador de Nayarit

Votó a favor del Fobaproa como diputado priista en los 90

Patricia Armendáriz

Diputada federal

Fue vicepresidenta de la CNBV durante la crisis bancaria de 1995

Julio Menchaca

Gobernador de Hidalgo

Exmilitante priista durante la aprobación del Fobaproa

David Monreal

Gobernador de Zacatecas

Exmilitante del PRI; vinculado a redes beneficiadas

Américo Villarreal

Gobernador de Tamaulipas

Exmilitante del PRI durante la consolidación del rescate

Lorena Cuéllar

Gobernadora de Tlaxcala

Expriista cercana a redes que avalaron el rescate

Salomón Jara

Gobernador de Oaxaca

Exmilitante del PRI en el periodo del Fobaproa

Y no olvidemos a José Ángel Gurría, exsecretario de Hacienda y símbolo del diseño tecnocrático del rescate bancario. Si bien no ocupa un cargo actual, sus redes políticas todavía tienen eco en estructuras de poder cercanas al oficialismo.

 

La Olla de Tamales

Como buen festín de poder, la olla de tamales morenista hierve con ingredientes heredados del PRI, PAN y PRD. De chile, de mole... y de Fobaproa.

Porque no basta con reciclar ideas; también se reciclan operadores. Morena ha reclutado —con los brazos abiertos— a expriistas, expanistas y experredistas que en algún momento avalaron el modelo que hoy se repudiaba.

Entre ellos:

  • Eruviel Ávila, Alejandro Murat, Ramírez Marín, Yunes Márquez, Germán Martínez, Gabriela Cuevas, Leonel Godoy, Dolores Padierna, y muchos más.

Y mientras el discurso se mantiene virgen, la práctica sigue siendo promiscuamente plural.

 El gran acto de congruencia selectiva

Se acusa a Ernesto Zedillo de no tener autoridad moral por haber creado el Fobaproa. Se le llama "vocero de la oposición" y se le responde con indignación patriótica. Pero en silencio, se incorpora a su gente, se adoptan sus métodos y se aprovechan sus estructuras.

La pregunta ya no es si el Fobaproa fue un crimen económico. Eso está claro. La pregunta es: ¿por qué sus operadores tienen hoy curul, poder y micrófono?

Epílogo

El verdadero dilema no está entre Zedillo y Sheinbaum. Está entre la memoria y la conveniencia, entre la narrativa heroica y la realidad administrativa. Mientras se condena al neoliberalismo en los discursos, se le da fuero, presupuesto y candidatura en las boletas.

La historia no se repite... se reimprime con el logo de la 4T.

 

 

OTRA PERSPECTIVA

Claudia Sheinbaum vs. Ernesto Zedillo: Una disputa sobre la democracia y el poder judicial

Opinion de Jose Rafael Moya Saavedra

La reforma judicial propuesta por el gobierno de Claudia Sheinbaum —que plantea elegir jueces, magistrados y ministros por voto popular— ha desatado un fuerte debate sobre la separación de poderes en México. En el centro de esta controversia están dos visiones opuestas de la democracia: la de la presidenta entrante, quien asegura que se trata de una forma de empoderar al pueblo, y la del expresidente Ernesto Zedillo, quien advierte que esta reforma representa una amenaza a la independencia judicial y a la propia democracia constitucional.

El origen del conflicto

El 15 de septiembre de 2024, durante un congreso internacional de juristas en Madrid, Ernesto Zedillo lanzó una crítica contundente a las reformas del gobierno mexicano, afirmando que "en México, el sistema judicial está siendo vulnerado en nombre del pueblo". A esta declaración se sumaron ensayos publicados en revistas como Letras Libres y entrevistas posteriores donde Zedillo sostuvo que el país corre el riesgo de "institucionalizar una tiranía por vía electoral".

Las respuestas de Claudia Sheinbaum llegaron desde su trinchera principal: las conferencias matutinas. En distintas ocasiones, especialmente entre el 2 y el 5 de mayo de 2025, la presidenta descalificó la autoridad moral del expresidente para hablar de democracia, y enumeró eventos de su gobierno como las masacres de Acteal, El Charco, El Bosque y Aguas Blancas, además de la creación del Fobaproa, como evidencia de un pasado autoritario y elitista.

Dos versiones enfrentadas de la democracia

Zedillo argumenta que elegir a jueces por voto popular eliminaría los contrapesos institucionales que garantizan la imparcialidad del Poder Judicial, poniendo en riesgo la división de poderes. En cambio, Sheinbaum sostiene que la propuesta representa una verdadera democracia participativa, al sacar de la élite política la decisión sobre quiénes imparten justicia.

Cuadro comparativo de posturas

Tema

Ernesto Zedillo

Claudia Sheinbaum

Reforma judicial

"Destruye la división de poderes"

"Es democratización del poder judicial"

Método de designación de jueces

Contra la elección popular

A favor del voto directo

Legado democrático

Reformas de 1994 y 1996 como pilares

Lo acusa de haber impuesto ministros y el Fobaproa

Acusaciones cruzadas

"Morena busca instaurar una tiranía"

"Zedillo no tiene autoridad moral"

La historia en juego

Sheinbaum ha optado por traer el pasado al presente: ha proyectado videos sobre la crisis de 1994 y las consecuencias del Fobaproa durante sus conferencias matutinas, alegando que "los jóvenes tienen derecho a conocer la historia y a saber quién habla de democracia". Al mismo tiempo, califica a Zedillo como "vocero de la oposición" y sugiere que sus críticas buscan deslegitimar al gobierno de la Cuarta Transformación.

Una confrontación reveladora

Este intercambio revela algo más profundo que una disputa entre dos figuras públicas: es una batalla por el relato de la democracia mexicana. Por un lado, se presenta la visión tecnocrática que defiende la autonomía de las instituciones como garante del equilibrio de poderes; por el otro, una perspectiva popular que postula que el pueblo debe decidir directamente sobre todos los aspectos de la vida pública, incluso los más técnicos.

Reflexión final

Más allá de los nombres propios, lo que está en juego es la definición misma de democracia en México. ¿Debe el Poder Judicial responder a criterios técnicos o a la voluntad popular? ¿Es más autoritario imponer jueces desde el Ejecutivo o abrirlos al voto ciudadano? Estas preguntas merecen un debate sereno, profundo y con mirada de Estado. Porque si el pasado sirve para aprender, también el presente debe servir para prevenir.

 

 

OTRA PERSPECTIVA

La Frontera Calla Entrega 3 – Doble muro: México, frontera extendida de los Estados Unidos

Opinion de jose Rafael Moya Saavedra

Cuando el muro se dobla, no divide... encierra.

Mucho se habla del muro que separa a México de Estados Unidos.
Pero muy poco se dice del muro que México ha construido al sur... para que el norte no se moleste.

Ese es el doble muro.
Uno visible, de concreto y vigilancia.
Otro invisible, hecho de convenios, presiones y subordinación diplomática.

En 2025, México ya no es solo vecino del imperio. Es su frontera adelantada.
La Guardia Nacional, que alguna vez fue presentada como un cuerpo civil, opera ahora como filtro migratorio para los intereses estadounidenses.
Y lo hace desde Chiapas hasta Tabasco, pasando por Oaxaca, Veracruz y Campeche.

Allí, en esos tramos de selva y brechas de tierra caliente, se juega una política de contención brutal:
– Migrantes centroamericanos detenidos sin derecho a refugio.
– Personas haitianas y venezolanas deportadas sin audiencia.
– Africanos varados por meses, sin agua, sin comida, sin salida.
– Niños caminando kilómetros solo para ser encerrados en estaciones migratorias sin nombre.

El sur se convirtió en jaula.
Y México, en su afán por "cooperar", aceptó con gusto el rol de gendarme regional del norte.

¿La razón oficial? Seguridad, orden, control del flujo.
¿La verdad? Presión económica, miedo a represalias, y una diplomacia genuflexa que cambió dignidad por tratados comerciales.

Mientras tanto, en Palacio Nacional se presume estabilidad y respeto mutuo.
Y en Washington, el mensaje es claro: "México cumple".

Pero ese cumplimiento tiene costo.
Uno que se paga con cuerpos en la ruta del tren, violaciones en retenes clandestinos, desapariciones en el Tapón del Darién y familias separadas por kilómetros y burócratas.

El doble muro no solo impide entrar.
Impide avanzar.
Impide soñar.

Y lo más grave: impide ver que ya no somos frontera... Somos parte del Muro.


Entrega 1: https://otraperspectivarafamoya.blogspot.com/2025/05/otra-perspectiva-la-frontera-calla.html

Entrega 2: https://otraperspectivarafamoya.blogspot.com/2025/05/otra-perspectiva-la-frontera-calla_3.html

 

 

 

sábado, 3 de mayo de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA ¡¡¡EXTRA¡¡¡

El horror no se nombra. Se vive. Se niega. Se repite.

Opinion de José Rafael Moya Saavedra

Mientras autoridades federales y estatales debaten si es correcto o no usar el término "Campo de exterminio" en predios como el de Teuchitlán, en Sonora las Madres Buscadoras siguen encontrando cuerpos entre la tierra. Seis más. Con credenciales, nombres, libretas, ropa... y una historia que nadie quiso escuchar.

Lo que sigue no es un titular.
Es un grito incómodo, pero necesario.
Porque si México entero se ha convertido en una fosa extendida,
lo mínimo que podemos hacer es nombrarlo.

 

Mientras las Madres Buscadoras de Sonora localizan seis cuerpos en lo que claramente es un panteón clandestino, los gobiernos preocupados por su imagen pública discuten semánticas: ¿Campo de exterminio... o solo fosa común?

La fiscalía de Jalisco y la presidencia parecen más interesadas en quitar términos incómodos que en enfrentar la realidad insoportable:
México entero es hoy un campo de exterminio silencioso, donde se mata por partes, donde se desaparece en cuotas, donde el Estado —por acción u omisión— permite que la tierra devore a sus hijos.

Mientras ellos maquillan el lenguaje,
las madres excavan la verdad.

¿Cuál es el verdadero escándalo?
¿Qué se use el término "campo de exterminio"?
¿O que existan miles y miles de cuerpos sin nombre... en un país que se dice vivo?

#HastaEncontrarlos
#MéxicoSinSilencio
#CampoDeExterminioEsMéxico




 



OTRA PERSPECTIVA

La Frontera Calla: Entrega 2 – Voces apagadas: militarización, diplomacia y el precio del silencio

Opinion de José Rafael Moya Saavedra

La frontera no solo calla. La frontera silencia.

Silencia a quienes denuncian. Silencia a quienes migran. Silencia incluso a quienes mandan.

Porque la política fronteriza en 2025 no se grita, se negocia entre líneas, se susurra en llamadas y se ejecuta con botas.

Tras la reinstalación de Trump en la Casa Blanca, el discurso se endureció. Pero más grave aún: México lo asumió sin chistar.

Mientras en Washington se firmaban órdenes ejecutivas para deportaciones exprés y cierre de cruces, en Palacio Nacional se tejían respuestas dóciles:

·       más retenes, más soldados, más programas con nombre amable para una estrategia brutal.

 

Claudia Sheinbaum ha mantenido una postura pública de respeto y cooperación. Pero en los hechos, el gobierno mexicano ha cedido soberanía en nombre de la "gobernabilidad compartida".

¿Ejemplo?

— La Guardia Nacional actuando bajo lógica estadounidense en suelo mexicano.

— Las agencias norteamericanas ampliando su presencia, ahora también en temas migratorios y no sólo en seguridad o drogas.

— Y un aparato diplomático que repite una narrativa vacía: "México protege los derechos humanos..." mientras en la frontera los derechos se quedan del otro lado.

La frontera se volvió un laboratorio de impunidad compartida.

Trump endurece. Sheinbaum se adapta.

Y los que mueren, cruzan, huyen o desaparecen... son solo cifras en los márgenes de un comunicado conjunto.

Pero esto no es nuevo.

Es continuidad.

La diferencia es que ahora, no hay escándalo.

·       No hay tensiones de heno.

·       No hay Peña Nieto tartamudeando ante insultos.

·       No hay AMLO declarando su soberanía en conferencias.

·       Hay una calma inquietante, cómplice, funcional.

Y mientras tanto, los migrantes siguen llegando.

    Y México se sigue convirtiendo —sin ley ni mandato— en el gendarme migratorio de los Estados Unidos.

El precio de esa obediencia no lo paga el gobierno.

Lo pagan los cuerpos abandonados en el desierto.

Las mujeres violadas en retenes.

Los niños desaparecidos en albergues improvisados.

Y una sociedad que, ante tanto silencio, empieza a olvidar que esto no es normal.

 

Porque cuando las voces se apagan, el muro crece.

No en metros.

Sino en miedo.

Primera entrega: https://otraperspectivarafamoya.blogspot.com/2025/05/otra-perspectiva-la-frontera-calla.html

viernes, 2 de mayo de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

TelevisaLeaks: Anatomía de una fábrica de mentiras y el silencio del poder

Opinion de jose Rafael Moya Saavedra

 Introducción

En abril de 2025, México fue sacudido por una revelación que, de confirmarse plenamente, podría marcar el punto de quiebre definitivo en la relación entre medios de comunicación, poder político y ciudadanía. La filtración masiva de más de 5 terabytes de información interna de Televisa —la mayor productora de contenidos en español del mundo— reveló la existencia de un equipo clandestino, conocido como “El Palomar”, dedicado a la fabricación de noticias falsas, campañas de desprestigio y manipulación informativa con fines políticos y empresariales.

Lejos de ser un caso aislado, lo revelado en #TelevisaLeaks es una ventana directa al funcionamiento encubierto de una maquinaria de poder mediático que ha operado con impunidad durante años, amparada por la complicidad institucional y el desdén por la verdad. Y, sin embargo, hasta hoy, no hay una sola investigación oficial abierta en México.

Este ensayo propone una mirada estructurada a los mecanismos, actores, víctimas y consecuencias de este escándalo, y plantea una pregunta central: ¿qué clase de democracia puede construirse si la verdad es fabricada por encargo?

1. El corazón del escándalo: El Palomar y Metrics Index

Lo que se filtró no fue solo una serie de correos, chats o documentos sueltos. Fue el acceso sin filtros al centro nervioso de una operación diseñada para manipular la opinión pública desde las entrañas de la televisora más influyente de México.

Según reveló Aristegui Noticias, el equipo denominado “El Palomar” operaba dentro de las instalaciones de Televisa Chapultepec. Su función: fabricar narrativas, construir enemigos, destruir reputaciones y posicionar imágenes favorables a través de campañas cuidadosamente orquestadas en medios tradicionales y redes sociales. Videos editados, guiones prefabricados, instrucciones para bots, publicaciones coordinadas y mensajes diseñados para simular opinión ciudadana. Todo desde un mismo centro de mando, con la complicidad de altos ejecutivos de la empresa.

Una de las piezas clave de esta maquinaria fue la empresa Metrics Index, conocida por ofrecer servicios de manipulación digital. No operaba desde un edificio aparte ni bajo contratos simulados: tenía oficinas dentro de Televisa. Su colaboración con el equipo “Palomar” incluyó la creación de contenido falso, campañas de difamación digital y guerra sucia electoral. El tráfico de desinformación no era improvisado: era una estrategia profesional y sistemática, respaldada con recursos logísticos, técnicos y humanos de alto nivel.

Javier Tejado Dondé, directivo de Televisa y figura pública en el análisis político, aparece en la filtración como el coordinador operativo del equipo, junto con ejecutivos como Rubén Acosta Montoya y Dora Alicia Martínez Valero, esta última vinculada además a cargos electorales y una eventual candidatura a la Suprema Corte. No eran simples empleados. Eran arquitectos de la narrativa nacional desde una plataforma que simulaba informar, pero que en realidad intervenía en la percepción pública con fines de poder.

Este esquema —elaborado, bien financiado y operado desde un medio con alcance continental— no solo atenta contra la ética periodística. Es una forma moderna de ingeniería social al servicio del control político y económico.

2. Los objetivos: enemigos, aliados y campañas a medida

Toda maquinaria de manipulación necesita blancos. En el caso de TelevisaLeaks, los objetivos no fueron aleatorios ni ideológicos: fueron estratégicos. La operación del “Palomar” y su brazo digital, Metrics Index, tuvo como finalidad central proteger intereses empresariales, apuntalar figuras afines y destruir reputaciones que representaran una amenaza para el poder concentrado.

Entre las víctimas de las campañas negras destacan Carlos Slim Helú, Ricardo Salinas Pliego, Carmen Aristegui y varios ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. A cada uno se le asignaron ataques quirúrgicos y mediáticamente efectivos. En el caso de Slim, se fabricaron contenidos para culparlo exclusivamente del colapso de la Línea 12 del Metro, manipulando emocionalmente una tragedia para afectar su imagen empresarial y sus intereses en telecomunicaciones. A Salinas Pliego, rival natural en el sector televisivo, se le atacó con campañas en redes que simulaban indignación ciudadana, mientras se blindaban contenidos favorables a Televisa.

El caso de Arturo Zaldívar, expresidente de la SCJN, muestra el otro rostro de la moneda. Lejos de ser víctima, fue beneficiario. Las filtraciones revelan cómo se infló artificialmente su imagen, se posicionaron sus declaraciones y se atacó a ministros “incómodos” para consolidar su liderazgo dentro del Poder Judicial. Funcionarios judiciales como Rullán, Franco y César Castillejos aparecen como operadores internos que, cobrando en la nómina del Poder Judicial, trabajaban paralelamente en la estrategia de comunicación coordinada con Televisa.

Incluso empresarios cercanos al oficialismo, como José María Riobóo, aparecen como clientes del sistema de manipulación. Y aunque no hay evidencia directa de que figuras como Claudia Sheinbaum o Andrés Manuel López Obrador participaran en la operación, sí fueron objeto de campañas —a favor o en contra— según el momento político y los intereses en juego.

Lo que revelan los documentos es una lógica perversa: la información se convirtió en arma y el periodismo en simulacro. La televisión no informaba, intervenía. No mostraba la realidad, la diseñaba.

3. Del caso Televisa al patrón global: el negocio de la desinformación

Aunque el escándalo de TelevisaLeaks tiene características propias del contexto mexicano —medios históricamente concentrados, connivencia con el poder político, y debilidad institucional para sancionar—, no es un caso aislado. Forma parte de un patrón global de manipulación informativa, en el que empresas, gobiernos y medios han convertido los datos, la percepción y la narrativa en moneda de poder.

El caso más emblemático y cercano fue Cambridge Analytica, que utilizó datos de millones de usuarios de Facebook sin su consentimiento para incidir en procesos electorales como el Brexit o las elecciones presidenciales en EE. UU. En 2025, el escándalo de Signalgate en Estados Unidos reveló cómo funcionarios de seguridad nacional filtraron información clasificada sobre operaciones militares y agentes encubiertos, poniendo en riesgo la seguridad pública y la transparencia institucional.

Empresas como Eliminalia, especializadas en manipular la reputación en línea, han creado redes de cientos de sitios falsos para borrar información incómoda y construir narrativas alternativas. Y en el ámbito más íntimo, el caso de Ashley Madison expuso los efectos devastadores de una filtración de datos personales en la vida privada de millones.

Lo que tienen en común todos estos casos es una misma lógica:

La información dejó de ser un bien público para convertirse en un activo estratégico.

Ya no se trata solo de contar lo que pasa, sino de fabricar lo que conviene. No se busca informar al ciudadano, sino moldear al consumidor político.

En ese tablero, Televisa —con su alcance continental, su experiencia en narrativa y su cercanía al poder— operó como un jugador de primera línea. Lo hizo desde oficinas corporativas, con recursos humanos y técnicos, bajo una estructura empresarial diseñada no para informar, sino para intervenir sistemáticamente la percepción pública.

Y lo hizo sin consecuencias jurídicas hasta hoy

4. Las consecuencias: reputación, mercados e instituciones heridas

Las filtraciones de TelevisaLeaks no fueron solo un golpe informativo. Fueron una bomba de profundidad cuyas ondas expansivas alcanzaron la credibilidad de los medios, la confianza ciudadana, los mercados financieros y la integridad de las instituciones democráticas.

En el plano más inmediato, Televisa sufrió una crisis reputacional sin precedentes. La empresa, durante décadas símbolo del poder mediático en México y referente continental en la producción de contenidos, quedó al desnudo como una organización que no solo simulaba periodismo, sino que había convertido la manipulación sistemática en una estrategia de negocio y poder. Su lema de "informar con veracidad" se diluyó entre documentos editables, chats de guerra sucia y campañas de desprestigio orquestadas desde oficinas ejecutivas.

Esa crisis no fue simbólica: las acciones de Televisa cayeron hasta un 11% en Wall Street y un 8% en la Bolsa Mexicana de Valores tras la publicación de los primeros reportajes. Los inversionistas reaccionaron con desconfianza ante la posibilidad de sanciones legales, investigaciones internacionales y el riesgo de que los vínculos revelados afectaran contratos con organismos como la FIFA o plataformas de streaming global.

En el ámbito judicial, la indignación ciudadana contrasta con el silencio institucional. Hasta la fecha, ninguna autoridad mexicana ha iniciado una investigación formal, ni la fiscalía general de la República, ni la Secretaría de Gobernación, ni el Poder Judicial han hecho declaraciones claras sobre la gravedad del caso. En cambio, ha sido la sociedad civil —periodistas, colectivos y medios independientes— la que ha sostenido la exigencia de verdad y justicia.

Aún más preocupante es la erosión de confianza pública. Cuando una empresa con el poder de influir en millones de hogares usa sus plataformas para fabricar enemigos, premiar aliados y moldear la opinión pública, la democracia se convierte en espectáculo, y la ciudadanía, en audiencia manipulada.

Los daños no son solo para Televisa. Son heridas abiertas en el tejido institucional de México, en la libertad de prensa, en la ética judicial y en la construcción de lo público.

5. ¿Y el Estado? Silencio, omisión y complicidad

En cualquier democracia funcional, una filtración de esta magnitud habría desatado una tormenta institucional: comparecencias en el Congreso, auditorías urgentes, procesos judiciales, renuncias estratégicas. Pero en México, la reacción del Estado ante TelevisaLeaks ha sido elocuente por su ausencia.

Ni la fiscalía general de la República (FGR), ni el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), ni la Secretaría de Gobernación —responsable de medios y protección civil— han emitido comunicados formales o iniciado diligencias públicas. Y lo que resulta aún más grave: funcionarios señalados directamente en las filtraciones, como Arturo Zaldívar y César Castillejos, continúan operando o influyendo en espacios clave del poder.

Este silencio institucional puede interpretarse de varias formas: como desinterés, como parálisis... o como complicidad estructural. Porque los documentos filtrados no solo revelan la operación de una fábrica de desinformación. Revelan también la existencia de una red entre medios, funcionarios y actores del poder judicial, que actuaban en sincronía para fabricar realidades convenientes.

En ese contexto, el Estado no solo omite, sino que valida con su inacción. Permite que se normalice la idea de que manipular la verdad es parte del juego político. Y envía una señal peligrosa: no importa cuánto se corrompa la comunicación pública, mientras se mantenga la apariencia de normalidad institucional.

La pregunta que queda flotando es tan incómoda como urgente:

¿Quién vigila a los que controlan el relato?

Conclusión: Sin verdad, no hay democracia

El caso TelevisaLeaks no solo expone los vicios ocultos de una empresa. Desnuda una arquitectura de poder construida sobre el silenciamiento, la simulación y la manipulación informativa. Lo que se filtró no fue solo información: fue una radiografía de cómo se degrada el espacio público cuando la verdad se convierte en mercancía, y el periodismo en herramienta de control.

En este país donde tantas veces se ha dicho que “no pasa nada”, lo que ocurre hoy es especialmente grave: pasó todo, y aún así no pasa nada. Nadie ha sido procesado. Ninguna institución ha rendido cuentas. El poder sigue en manos de quienes diseñaron la mentira… o la toleraron en silencio.

Pero el verdadero riesgo no es que Televisa caiga. El riesgo es que como sociedad nos acostumbremos, que normalicemos la manipulación, que aceptemos el espectáculo como sustituto de la verdad. Si eso ocurre, la democracia dejará de ser un ejercicio de derechos y se convertirá en una puesta en escena, con libretos escritos desde salas de redacción encubiertas.

Hoy más que nunca necesitamos ciudadanía crítica, medios valientes, periodistas éticos y audiencias despiertas. No para castigar a una sola empresa, sino para evitar que el país entero sea gobernado por ficciones disfrazadas de información.

Porque sin verdad no hay justicia.

Sin justicia no hay confianza.

Y sin confianza, no hay democracia que se sostenga.

 

jueves, 1 de mayo de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

La Frontera Calla: Entrega 1 – El muro que no se ve: entre tropas, tratados y silencios

Opinion de José Rafael Moya Saavedra

No todos los muros se levantan con concreto.

    Algunos se construyen con discursos diplomáticos, despliegues militares y acuerdos que no se anuncian, pero se obedecen. Y en 2025, México y Estados Unidos han levantado uno que no aparece en los mapas, pero marca la vida de millones.

    Desde el regreso de Donald Trump al poder, la frontera norte se ha convertido en un teatro de fuerza: 1,500 soldados estadounidenses, redadas masivas, cancelación de asilos y el endurecimiento brutal de la política migratoria. En respuesta, México desplegó 10,000 elementos de la Guardia Nacional... no para defender su soberanía, sino para contener el flujo humano que intenta escapar de la miseria, la violencia o el olvido.

Pero no se trata solo de contención. Se trata de complicidad.

    México ha aceptado, sin decirlo, convertirse en el muro humano de Estados Unidos. Primero con la frontera norte, luego —como ya ocurrió en sexenios pasados— reforzando la frontera sur. Porque quien llega desde Honduras, Haití o Venezuela, tampoco pasa. O pasa con miedo. O se pierde en las rutas donde los cárteles gobiernan y los derechos humanos son un eco lejano.

En los últimos meses:

·       Se militarizó la frontera sin declaratoria de guerra.

·       Se impusieron aranceles bajo el argumento de seguridad nacional.

·       Se saturaron los albergues, mientras se presumía el programa "México te abraza".

·       Y se intercambiaron llamadas entre Sheinbaum y Trump donde todo pareció cordial, mientras en la frontera llueve fuego sobre los más vulnerables.

Y sin embargo, no hay protestas masivas. No hay comunicados de alarma de la ONU. No hay portadas de periódico que griten.

¿Por qué?

Porque la frontera calla.

Y cuando la frontera calla... el poder avanza sin resistencia.

Esta no es solo una historia sobre migración.

Es una historia sobre lo que se está construyendo mientras nos distraen.

Un muro invisible hecho de miedo, obediencia y silencios.

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