OTRA PERSPECTIVA
Combatíamos la pobreza, no a los pobres
Por José Rafael Moya Saavedra
"Combatíamos la pobreza, no
a los pobres". La frase parece un juego de palabras, pero en realidad
condensa una disputa de fondo sobre qué entendemos por pobreza y, sobre todo,
sobre cómo miramos a quienes la padecen. Durante décadas, buena parte de las
políticas públicas se diseñaron como si la pobreza fuera un rasgo de ciertas
personas y no una condición producida por decisiones económicas, arreglos
institucionales y jerarquías sociales.
Se construyó así una mirada
clínica sobre "los pobres": se les clasifica, se les mide, se les
focaliza, se les interviene, con la misma frialdad con que se corrige una
variable en una hoja de cálculo. En ese tránsito silencioso, el combate a la
pobreza terminó muchas veces convertido en otra cosa: un combate contra los
pobres, contra sus supuestos vicios, carencias y "malas decisiones".
Con el tiempo, empecé a leer el
lenguaje de los derechos humanos y algo hizo clic. Si aceptamos que la pobreza
no es solo falta de dinero, sino una violación cotidiana de derechos —a la
salud, a la educación, a la vivienda, al trabajo digno, a la participación—,
entonces ya no alcanza con "ayudar" cuando hay
presupuesto o voluntad política.
Vista así, la pobreza deja de ser
un accidente individual y aparece como resultado de desigualdades estructurales
que se reproducen en el tiempo. El problema ya no es la gente pobre, sino las
reglas del juego que la empujan y la mantienen en esa posición.
Desde esa perspectiva, la frase
deja de ser un eslogan amable y se vuelve un test ético y político. La pregunta
ya no es solo cuánto dinero se transfiere, sino qué tan lejos se llega en
desmontar las barreras que sostienen la pobreza.
De combatir a “los pobres” a combatir la pobreza
Cuando miro hacia atrás, me doy
cuenta de que muchas políticas que aprendí a admirar en los libros tenían una
cara mucho menos amable en la calle. En los diagnósticos se hablaba de "pobreza
multidimensional", de "exclusión", de "falta
de oportunidades"; pero al momento de bajar la política al
territorio, la conversación cambiaba de tono.
De pronto, las personas tenían
que demostrar que eran suficientemente pobres, suficientemente vulnerables,
suficientemente obedientes para recibir lo que, en teoría, era un derecho.
Había que traer papeles, constancias, firmas; había que exhibir la carencia
casi como si fuera un delito.
En lugar de combatir la pobreza
como sistema, se desplegaban dispositivos para administrar, clasificar y
corregir a los pobres.
A fuerza de repetir esos
rituales, se instala una lógica perversa: pareciera que el problema no es el
salario que no alcanza, la vivienda que se cae o el hospital sin medicinas,
sino la familia que "no sabe ahorrar" o el joven que "no
se esfuerza". Cambiamos preguntas estructurales por juicios
morales.
La pobreza deja de ser una
responsabilidad colectiva… y se convierte en una culpa individual.
Ese enfoque tiene consecuencias
concretas. Cuando el centro está en “corregir” a las personas,
proliferan mecanismos de control: transferencias condicionadas, filtros
burocráticos, visitas domiciliarias, vigilancia cotidiana. El mensaje implícito
es claro: te damos algo, pero a cambio te observamos.
México: un laboratorio de políticas… y de ambigüedades
La primera vez que vi de cerca un
operativo de programas sociales fue en una cancha techada. Hacía calor, alguien
gritaba nombres desde una lista interminable y las personas avanzaban con
carpetas llenas de documentos. Mientras escuchaba promesas de que “ahora
sí” se combatiría la pobreza de raíz, pensaba en la historia de la
política social en México.
Cuando intento aterrizar todo
esto en cifras, lo primero que encuentro es que la pobreza en México no es un
fenómeno marginal: es estructural. De acuerdo con el INEGI (2024), el 29.6% de
la población vive en pobreza y el 5.3% en pobreza extrema.
Pero lo que más me inquieta no es
solo el tamaño del problema, sino su distribución. La pobreza tiene geografía,
historia y, en muchos casos, destino heredado.
La tabla siguiente no busca
saturar de datos, sino mostrar con claridad esa desigualdad territorial que ya
dice mucho sobre las estructuras que sostienen la pobreza en el país.
Pobreza multidimensional en México (2024)
|
Indicadores
nacionales |
|
|
Indicador |
Valor |
|
Población en situación de pobreza |
29.6% (≈ 38.5
millones) |
|
Población en pobreza extrema |
5.3% (≈ 7
millones) |
|
Población no pobre y no vulnerable |
42.30% |
|
Estados con mayor
pobreza |
|
|
Entidad |
% de población en
pobreza |
|
Chiapas |
66.00% |
|
Guerrero |
58.10% |
|
Oaxaca |
51.60% |
|
Veracruz |
44.50% |
|
Puebla |
43.40% |
|
Estados con menor
pobreza |
|
|
Entidad |
% de población en
pobreza |
|
Baja California |
9.90% |
|
Baja California
Sur |
~13% (pobreza
laboral) |
|
Nuevo León |
<20% |
|
Coahuila |
~12.4% |
|
Colima |
~15.0% |
INEGI, Medición de la pobreza multidimensional 2024.
México ha sido, durante décadas,
un laboratorio de políticas sociales. Pasamos de la asistencia discrecional a
programas emblemáticos y luego a transferencias condicionadas que, en el papel,
representaban modernización. En la práctica, muchas comunidades aprendieron que
la permanencia en los programas dependía no solo de cumplir condiciones, sino
de la marea política.
Lo que más me inquieta no es el
cambio de siglas, sino la relación que se ha construido entre el Estado y
quienes viven en pobreza. Los programas se diseñan desde arriba; en el
territorio, la pregunta sigue siendo la misma: “¿a mí me toca?”
Más que derechos, predomina el
lenguaje del favor.
Las raíces que no queremos tocar
Cuando miro las cifras, hay algo
evidente: la mayoría de las personas pobres trabaja. No estamos frente a una
población ociosa, sino frente a millones cuyos ingresos no alcanzan.
Si el mercado laboral sigue
basado en salarios insuficientes e informalidad, la pobreza se reproduce por
debajo de la mesa.
El segundo tema incómodo son los
impuestos. Mientras el sistema fiscal siga cargando más sobre quienes menos
tienen, cualquier discurso sobre combate a la pobreza queda incompleto.
El tercero es el territorio. La
pobreza en México tiene código postal. Sin embargo, seguimos diseñando
políticas para “hogares pobres” aislados, en lugar de transformar
territorios abandonados.
Y hay un cuarto elemento que
atraviesa todo: la violencia. Una violencia que convierte la pobreza en una
jaula. ¿De qué sirve un apoyo si alguien lo arrebata al salir del cajero?
El problema de fondo: el poder
Cuando junto estos elementos
—trabajo, impuestos, territorio, violencia— entiendo por qué tantas políticas
se quedan a medio camino. Es más sencillo administrar la pobreza que
transformarla.
Combatir la pobreza no es solo un
asunto técnico: es una disputa de poder.
Implica redistribuir recursos,
modificar reglas, tocar intereses. Implica que quienes concentran riqueza cedan
parte de ella. Implica que el Estado deje de usar la pobreza como herramienta
de control.
Colofón
Al final, vuelvo a la frase que
lo inició todo. No la leo como descripción del presente, sino como promesa
incumplida.
Si este ensayo sirve de algo, me
gustaría que fuera para eso: para hacernos preguntas más incómodas la próxima
vez que escuchemos “combate a la pobreza”.
Distinguir entre lo que alivia y
lo que transforma. Entre lo que administra a los pobres… y lo que se atreve a
disputar la pobreza.
Tal vez entonces, algún día,
podamos decirlo sin matices: que de verdad combatíamos la pobreza… y no a
quienes viven en ella.
Referencias
- Acción
Ciudadana Frente a la Pobreza. (2024). Ir a la raíz de la
pobreza: Cinco propuestas para erradicar la pobreza en México. Acción
Ciudadana Frente a la Pobreza.
- Banco
Mundial. (2025). México puede erradicar la pobreza con
políticas adecuadas y crecimiento inclusivo.
- Comisión
Interamericana de Derechos Humanos. (2017). Pobreza y derechos
humanos en las Américas.
- Comisión
Nacional de los Derechos Humanos. (2017). Derechos humanos y
pobreza: Políticas públicas frente a la pobreza con la perspectiva de
derechos del artículo 1º constitucional.
- Oficina
del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
(2013). Principios rectores sobre la extrema pobreza y los
derechos humanos. Naciones Unidas.
- Oxfam
México. (2022). México justo: Políticas públicas contra la
desigualdad. Oxfam México.
- Pérez,
A., y coautores. (2020). Política social y combate a la pobreza en
México: Análisis de la cartilla social. Gestión y Política
Pública, 29(2), 355–386.
- Acción
Ciudadana Frente a la Pobreza & CNDH. (2017). Derechos
humanos y pobreza: Estudio exploratorio con enfoque de derechos humanos
sobre políticas públicas frente a la pobreza en México.
- Instituto
Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2024). Medición de la
pobreza multidimensional en México 2024. INEGI.