martes, 20 de enero de 2026

 

Contexto: Desalojos forzados y operativos de aseguramiento en la CDMX forman parte de una estrategia institucional documentada por la CDHCM, la FGJCDMX y el Gobierno de la Ciudad de México (CDHCM, 2023; FGJCDMX, 2024; Gobierno de la CDMX, 2023).

Otra Perspectiva

Gobernar limpiando

Iztapalapa: el laboratorio que se volvió ciudad

Por Jose Rafael Moya Saavedra

Nada de lo ocurrido con los franciscanitos fue improvisado. Tampoco los desalojos violentos en San Rafael, Roma, Centro Histórico o Paseos de Churubusco. Antes de llegar al centro del poder capitalino, esta forma de gobernar ya había sido probada, normalizada y tolerada en un territorio específico: Iztapalapa.

Ahí se ensayó un modelo. Y funcionó.

Durante años, Iztapalapa concentró dos fenómenos que rara vez se analizan juntos: altas cifras de maltrato animal y un patrón persistente de despojo y desalojos violentos. No como anécdotas aisladas, sino como problemas crónicos administrados sin resolverse. La clave no fue erradicarlos, sino hacerlos gobernables.

Iztapalapa: cuando la excepción se vuelve regla

Entre 2021 y 2023, Iztapalapa encabezó las denuncias por maltrato animal ante la PAOT, concentrando cerca de una quinta parte de los reportes de toda la ciudad. Animales encadenados, sin alimento, hacinados o abandonados fueron parte de un paisaje cotidiano que la autoridad no logró —o no quiso— revertir de fondo.

En paralelo, la alcaldía se consolidó como uno de los principales focos de despojo inmobiliario. Adultos mayores, familias con títulos frágiles y viviendas heredadas se convirtieron en blancos recurrentes de redes que combinan violencia privada, documentos irregulares y lentitud institucional. Cuando el Estado intervenía, lo hacía tarde, después del daño, y casi siempre para asegurar inmuebles, no para restituir vidas.

El caso del adulto mayor despojado en Paseos de Churubusco lo resume todo: expulsado con violencia, convertido luego en ejemplo de acción gubernamental, pero sin recuperar de inmediato la posesión material de su casa. La propiedad reconocida, la vida suspendida.

El método

En Iztapalapa se consolidó una secuencia que hoy resulta familiar en toda la Ciudad de México:

Primero, alguien estorba.
Un refugio independiente, una familia sin escrituras blindadas, un adulto mayor solo, animales comunitarios.

Luego, el conflicto se deja crecer.
La omisión no es descuido: es espera.

Después, llega el operativo.
Con policías, sellos, aseguramientos, custodias, comunicados.

Finalmente, el Estado administra el daño.
No restituye de inmediato, no repara redes, no devuelve la vida previa. Controla.

Eso es gobernar limpiando.

Del territorio al discurso

Cuando este modelo se traslada a toda la ciudad, cambia la escala, no la lógica. El bienestar animal, la legalidad y la seguridad se convierten en lenguajes nobles para ejecutar acciones duras. Lo que antes era omisión local, ahora es política pública con narrativa.

El operativo contra el Refugio Franciscano no fue una anomalía: fue la exportación de un método. Igual que los desalojos exprés, igual que los “rescates” que terminan en encierro, igual que las casas aseguradas que no se devuelven.

La ciudad se ordena expulsando.

La ciudad que se quiere, la ciudad que se borra

Este modelo produce una ciudad funcional para el mercado y el discurso, pero hostil para quienes no encajan. Animales viejos, enfermos o difíciles de adoptar. Personas mayores, pobres o sin respaldo legal sólido. Todos caben en la misma categoría implícita: problemas urbanos.

No se les reconoce como sujetos de derechos plenos. Se les gestiona.

El Estado no aparece como garante, sino como administrador del despojo. No evita la violencia; la absorbe. No la corrige; la encapsula. La convierte en expediente, en custodia, en aseguramiento.

Cierre: cuando limpiar se vuelve forma de gobierno

Gobernar limpiando no es una metáfora exagerada. Es una práctica que atraviesa políticas, territorios y discursos. Se ensayó en Iztapalapa, se normalizó en nombre del bienestar y hoy se ejerce en toda la Ciudad de México.

Animales y personas comparten el mismo destino cuando estorban: ser retirados, dispersados y administrados. No para protegerlos mejor, sino para que dejen de incomodar.

En esta ciudad, cada vez más, el problema no es la ilegalidad. El problema es existir fuera del orden deseado.

Y cuando eso ocurre, el Estado no dialoga. Opera.

 

Referencias

Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México. (2023). Informe especial sobre desalojos forzados y derecho a la vivienda en la Ciudad de México. CDHCM.
https://www.cdhcm.org.mx

Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México. (2024). Acciones institucionales contra el delito de despojo de inmuebles en la Ciudad de México. FGJCDMX.
https://www.fgjcdmx.gob.mx

Gobierno de la Ciudad de México. (2023). Gabinete contra el despojo: estrategia interinstitucional para la recuperación de inmuebles. Gobierno de la Ciudad de México.
https://www.cdmx.gob.mx

Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México. (2023). Informe anual de denuncias por maltrato animal en la Ciudad de México 2021–2023. PAOT.
https://www.paot.org.mx

Nota editorial

Referencias: CDHCM (2023); FGJCDMX (2024); Gobierno de la CDMX (2023); PAOT (2023).

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