OTRA PERSPECTIVA
El verdadero botín no eran los animales
Serie: Animales, territorio y mercado en la ciudad que
se reordena (1)
Por Jose Rafael Moya Saavedra
En el caso de los franciscanitos,
la imagen más visible fue la de cientos de perros y gatos “rescatados” por el
Estado. Jaulas, traslados, comunicados oficiales y un discurso cerrado: se
actuó para proteger a seres sintientes frente al maltrato. Pero esa escena, tan
poderosa como emotiva, ocultó el conflicto central.
El verdadero botín no eran los animales.
Era el territorio.
Los perros y gatos funcionaron
como el pretexto sensible, el detonador jurídico y emocional que
permitió vaciar un predio estratégico en una de las zonas más caras de la
ciudad. Una vez retirados los animales y rota la relación entre comunidad,
refugio y espacio, el conflicto dejó de ser público, moral y debatible. Se
volvió técnico. Civil. Silencioso.
Y ahí, casi siempre, gana el mercado.
Animales: víctimas reales y dispositivo útil
No hay que minimizar el
sufrimiento animal. Los franciscanitos —muchos viejos, enfermos o difíciles de
adoptar— fueron víctimas reales de estrés, dispersión y posible desaparición.
Pero al mismo tiempo, su condición de seres vulnerables fue utilizada como dispositivo
legitimador.
La denuncia por maltrato y el
lenguaje del “rescate de seres sintientes” abrieron la puerta a un operativo
espectacular que permitió retirar cuerpos vivos incómodos del territorio. Una
vez fuera los animales, el problema dejó de ser visible como bienestar animal y
se trasladó a expedientes, escrituras, fideicomisos y juicios civiles, donde
casi nadie puede intervenir salvo las partes involucradas y sus abogados.
El conflicto se desanimalizó.
Y al hacerlo, se despolitizó.
Territorio: el botín silencioso
El predio del Refugio Franciscano
no es menor. Se trata de alrededor de 160–165 hectáreas en la zona
Cuajimalpa–Santa Fe, un corredor inmobiliario de altísimo valor. Según cálculos
del propio equipo legal del refugio, el terreno podría valer entre 1,500 y
2,000 millones de pesos en el mercado actual.
En 2020, la Fundación Haghenbeck
se hizo con la propiedad y posteriormente la vendió a un fideicomiso de Banco
Ve por Más por aproximadamente 650 millones de pesos, una operación
cuestionada por posible subvaluación y por contradecir la voluntad original del
benefactor. El mismo mes en que se pacta la venta, se autoriza un cambio de
uso de suelo para vivienda y oficinas.
Nada de esto es anecdótico.
Es el corazón del conflicto.
Mercado: el motor que no sale en la foto
Una vez vaciado el predio —sin
animales, sin personal del refugio, sin conflicto visible— el terreno queda
listo para su reconversión. El operativo de “rescate” cumple así una función
clave: despejar el espacio sin asumir el costo político de un desalojo
directo por intereses inmobiliarios.
El mercado no aparece con
uniformes ni comunicados. No necesita hacerlo. Se beneficia del resultado: un
territorio liberado, jurídicamente reordenado y socialmente neutralizado. El
bienestar animal funciona como envoltura moral de una operación civil–inmobiliaria
mucho más amplia.
El patrón se repite
Lo ocurrido en Cuajimalpa no es
único. El mismo nudo aparece en otros casos de la ciudad: un cuerpo
vulnerable sirve como bisagra para reordenar territorio en función del
mercado.
Un adulto mayor despojado en
Paseos de Churubusco, en Iztapalapa, cuya casa queda bajo custodia del Estado
mientras avanza un proceso legal interminable.
Familias expulsadas de edificios
en Roma Norte y el Centro Histórico, donde la violencia “libera” inmuebles para
reinsertarlos en el mercado con rentas mucho más altas.
Cambian los sujetos. No cambia la lógica.
Cierre: cuando el conflicto se vuelve técnico
Cuando los animales desaparecen
del escenario, el conflicto deja de ser ético y se vuelve técnico. Y cuando se
vuelve técnico, deja de interpelar a la sociedad. Se resuelve en oficinas,
juzgados y consejos fiduciarios. Ahí donde el mercado se mueve con comodidad.
Por eso el caso de los
franciscanitos no es solo un escándalo de bienestar animal. Es una ventana a
una forma de reordenar la ciudad donde los cuerpos vulnerables —animales o
personas— funcionan como llaves para abrir territorios valiosos.
En la ciudad que se reconfigura,
proteger puede ser también una forma de vaciar.
Y muchas veces, el rescate solo es el primer paso del negocio.
Referencias
Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de
la Ciudad de México. (2023). Informe anual de denuncias por maltrato
animal en la Ciudad de México 2021–2023. PAOT.
https://www.paot.org.mx
Gobierno de la Ciudad de México. (2024). Plan
integral de bienestar animal de la Ciudad de México. Gobierno de la Ciudad
de México.
https://www.cdmx.gob.mx
Congreso de la Ciudad de México. (2023). Ley de
protección y bienestar de los animales de la Ciudad de México (última
reforma). Gaceta Oficial de la Ciudad de México.
https://www.congresocdmx.gob.mx
Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.
(2023). Informe especial sobre desalojos forzados y derecho a la vivienda en
la Ciudad de México. CDHCM.
https://www.cdhcm.org.mx
Harvey,
D. (2012). Rebel
cities: From the right to the city to the urban revolution. Verso.
Nota editorial
Referencias: PAOT (2023); Gobierno de la CDMX (2024);
CDHCM (2023); Harvey (2012).
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