martes, 18 de noviembre de 2025

 


OTRA PERSPECTIVA

El México Bárbaro del Siglo XXI

Por Jose Rafael Moya Saavedra

La frase “México bárbaro” no pertenece solo a la arqueología política del porfiriato. No es una reliquia. Es un espejo. Y cada cierto tiempo, México vuelve a asomarse a él… con miedo a reconocer que el reflejo sigue siendo parecido.

Durante la última década —y particularmente en los años 2018-2024— diversos analistas, académicos, organizaciones civiles y medios independientes han recuperado el término de John Kenneth Turner para describir un país que, pese a la retórica del cambio, la justicia social y la regeneración política, volvió a mostrar síntomas profundos de barbarie estructural: violencia sin control, impunidad, retrocesos institucionales, militarización y abandono de sectores vulnerables.

No es una acusación ligera. Es una constatación documentada.

I. Origen y sentido de un concepto que no muere

México Bárbaro (1911) fue más que una denuncia: fue una radiografía brutal del país de Díaz.
Turner expuso —como testigo incómodo— un México donde coexistían:

  • Esclavitud disfrazada de deudas.
  • Exterminio indígena (yaquis, mayas).
  • Robo de tierras.
  • Represión de la protesta.
  • Prensa comprada y oposiciones destruidas.
  • Colusión entre gobierno, élites nacionales y capital extranjero.

Turner concluyó algo que hoy suena dolorosamente familiar: México tenía leyes avanzadas… pero no se cumplían.

       Esa fue la barbarie: el divorcio entre el papel y la vida real, entre la Constitución y la calle.

II. 2024-2025: ¿Ha regresado el México bárbaro?

        Quienes afirman que sí —desde académicos de la UNAM hasta organismos internacionales, periodistas y colectivos de víctimas— no lo hacen desde la nostalgia opositora, sino desde datos duros:

1. Violencia y desapariciones en niveles nunca vistos

  • Más de 114,000 personas desaparecidas oficialmente en México.
  • 2023: primer año en que hubo más desapariciones que homicidios.
  • Estados como Jalisco, Guanajuato, Colima, Michoacán, Guerrero, Zacatecas y Baja California concentran fosas, ejecuciones y desplazamientos forzados.
  • La ONU activó por primera vez en su historia el Artículo 34 contra México por desapariciones forzadas.

        Organizaciones como Crisis Group y el Comité contra las Desapariciones Forzadas han señalado que en amplias regiones del país el crimen y autoridades locales actúan de forma indistinguible.

        Esto remite directamente a Turner: un Estado que permite —o participa— en prácticas de barbarie.

2. Militarización sin precedentes

        Turner denunció que el porfiriato se sostenía “por medio del ejército permanente”.

Hoy México vive su etapa más militarizada desde los años 40:

  • El Ejército y la Marina controlan puertos, aduanas, aeropuertos, trenes, carreteras, empresas estatales, obras emblemáticas y seguridad pública.
  • La Guardia Nacional fue incorporada constitucionalmente a Sedena.
  • Más de mil obras públicas federales están en manos de las Fuerzas Armadas.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos advirtió “regresión” en materia de derechos civiles.

3. Retrocesos institucionales y debilitamiento democrático

        Entre 2020 y 2024 se consolidó una tendencia preocupante:

  • Intento de desaparición de organismos autónomos (INAI, Cofece, CRE).
  • Reforma judicial que propone elegir jueces, magistrados y ministros por voto popular (riesgo severo de captura política).
  • Centralización del poder en el Ejecutivo.
  • Reducción de contrapesos legislativos y presupuestales.
  • Desmantelamiento de instituciones de salud y ciencia (INSABI, Segalmex, fideicomisos).

        La fórmula es conocida en la historia mexicana: cuando los contrapesos desaparecen, la barbarie institucional regresa.

4. Pobreza, desigualdad y precarización

A pesar del discurso de redistribución:

  • Más de 90 millones de personas viven en pobreza laboral o sobrevivencia precaria.
  • La OCDE señala que México sigue siendo uno de los países más desiguales del continente.
  • Jornaleros, migrantes, pueblos indígenas y trabajadores informales viven condiciones comparables a las descritas por Turner: explotación, nula protección, violencia territorial.

5. Polarización y uso político de la narrativa oficial

Turner documentó la compra de prensa y la persecución de opositores. Hoy, aunque la prensa es más plural, se observan patrones similares:

  • Estigmatización diaria desde el poder (“conservadores”, “adversarios”, “traidores”).
  • Negación o minimización de crisis de seguridad.
  • Uso de medios públicos para propaganda.
  • Narrativas que dividen al país en buenos y malos.

III. La marcha del 14 de noviembre: un síntoma contemporáneo del México bárbaro

La respuesta gubernamental a la movilización nacional del 14 de noviembre es un ejemplo claro:

Rasgos identificados por analistas y colectivos:

  • Minimización del tamaño y legitimidad del movimiento.
  • Atribución de la protesta a intereses “conservadores” o “golpistas”.
  • Blindaje del Palacio Nacional.
  • Uso de fuerza para contener manifestantes.
  • Ausencia total de diálogo con víctimas, madres buscadoras y jóvenes.
  • Justificación posterior sin autocrítica.

En la lectura crítica de observadores:

  • El discurso oficial reproduce las prácticas de negación, cierre y desprecio por la protesta que Turner denunció como cimientos del México bárbaro.

IV. ¿Qué conecta al porfiriato con la Cuarta Transformación?

            No se trata de afirmar que vivimos un porfiriato refundado. La historia no se repite así. Pero hay patrones estructurales que Turner describió con precisión:

1. Leyes que existen, pero no se cumplen.

2. Estado incapaz o renuente a proteger a los vulnerables.

3. Militarización como respuesta a la crisis.

4. Narrativa de progreso que encubre desigualdad y violencia.

5. Poder concentrado que se auto protege.

        Esto constituye lo que analistas llaman la barbarie permanente de México.

V. Conclusión: ¿Ha regresado el México bárbaro?

        Más que un regreso, es una mutación. La barbarie de Turner era visible: látigos, esclavitud, haciendas, peonaje y fusiles.

La barbarie contemporánea es más sofisticada: desapariciones invisibles, fosas clandestinas, burocracias indolentes, discursos polarizantes, militarización legalizada, desigualdad persistente, instituciones debilitadas.

La Cuarta Transformación prometió acabar con la corrupción, la violencia y la injusticia histórica.
Pero los datos muestran otra cosa:

El México bárbaro no se fue. Simplemente cambió de rostro.

Y mientras el Estado no logre proteger a sus ciudadanos, reducir la violencia, fortalecer instituciones y garantizar justicia real… Turner seguirá teniendo razón.

 

Bibliografía

I. Libros y obras históricas

Turner, J. K. (1911). México bárbaro. México: Porrúa. (Edición consultada variará según tu ejemplar).

Knight, A. (1986). La Revolución Mexicana (Vols. 1–2). México: Fondo de Cultura Económica.

Krauze, E. (2008). Porfirio Díaz. Místico de la autoridad. Barcelona: Tusquets.

Garner, P. (2013). Porfirio Díaz: Del héroe al dictador. Madrid: Ediciones Cátedra.

Meyer, J. (2010). Breve historia de la guerra civil cristiana. México: Siglo XXI Editores.

Aguilar Camín, H. (2021). Adiós a la democracia. México: Random House.

Casar, M. A., & Pérez, G. (2023). El costo del presidencialismo: Poder sin contrapesos en México. México: Debate.

Hernández, A. (2024). La historia secreta de la 4T. México: Grijalbo.

Hernández, A. L. (2022). Narcoestado. Criminalidad organizada y captura institucional. México: Océano.

Volpi, J. (2023). Una historia de México. Volumen III: La modernidad traicionada. México: Random House.

II. Informes y organismos internacionales

Amnistía Internacional. (2023). México: Derechos en riesgo. Informe anual 2023/2024. Londres: Amnistía Internacional.

Comité contra la Desaparición Forzada (ONU). (2022). Informe del Comité contra la Desaparición Forzada sobre su visita a México. Ginebra: Naciones Unidas.

Comité contra la Desaparición Forzada (ONU). (2023). Acción urgente en virtud del artículo 34 relativa al Estado mexicano. Ginebra: Naciones Unidas.

Human Rights Watch. (2023). World Report 2023: Mexico. Washington, D.C.: HRW.

Human Rights Watch. (2024). World Report 2024: Mexico. Washington, D.C.: HRW.

Naciones Unidas – Alto Comisionado de Derechos Humanos. (2022). Observaciones finales sobre México: Derechos humanos y seguridad pública. Ginebra: ONU.

ONU Mujeres. (2023). Violencia feminicida en México: Análisis, tendencias y desafíos. Ciudad de México: ONU Mujeres.

Washington Office on Latin America (WOLA). (2023). Mexico’s Military in Public Security (2018–2023). Washington, D.C.: WOLA.

Crisis Group. (2023). Mexico’s Everyday War. Bruselas: International Crisis Group.

InSight Crime. (2023). Criminal dynamics in Mexico: Fragmentation and control. Washington, D.C.: InSight Crime.

III. Instituciones mexicanas y estadísticas oficiales

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). (2022). Medición de la pobreza 2020–2022. Ciudad de México: Coneval.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2023). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Ciudad de México: INEGI.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2023). Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE). Ciudad de México: INEGI.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). (2021). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH). Ciudad de México: INEGI.

Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). (2024). Reporte general de desapariciones. Secretaría de Gobernación.

Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). (2023). Cifras de incidencia delictiva del fuero común. Ciudad de México: SESNSP.

Instituto de Investigaciones Jurídicas – UNAM. (2024). Análisis técnico de la reforma judicial 2024–2025. Ciudad de México: UNAM.

México Evalúa. (2024). Hallazgos 2024: Evaluación del sistema de justicia penal. Ciudad de México: México Evalúa.

Transparencia Mexicana & IMCO. (2023). Informe de opacidad y contrapesos institucionales. Ciudad de México.

IV. Análisis académicos, artículos y ensayos

Dresser, D. (2023). El retorno del autoritarismo selectivo. Proceso.

Silva-Herzog Márquez, J. (2022). La erosión democrática. Reforma.

Aguilar Camín, H. (2023). La narrativa del poder en tiempos de polarización. Nexos.

Artículo 19 – Oficina para México y Centroamérica. (2024). Informe anual: Agresiones a la prensa y estigmatización estatal. Ciudad de México: Artículo 19.

Red TDT. (2024). Informe sobre violencia y derechos humanos en México. Ciudad de México.

V. Prensa nacional e internacional

Animal Político. (2023, 14 de noviembre). Reportaje especial: La respuesta del gobierno a la marcha 14N.

El País. (2022–2024). Serie: La militarización silenciosa de México. Retratos sobre obras, Guardia Nacional y Sedena.

Expansión Política. (2023). Crisis de los organismos autónomos en México. Ciudad de México.

The New York Times. (2023). México: vigilancia, ejército y control político. Nueva York.

The Economist. (2022). Mexico’s democratic erosion under AMLO. Londres.

Proceso. (2023). Desapariciones: el Estado incapaz. Ciudad de México.

 

lunes, 17 de noviembre de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

MÉXICO VIO LO INADMISIBLE: CUANDO LAS FUERZAS DEL ESTADO ARREMETIERON CONTRA LA BANDERA

Por Jose Rafael Moya Saavedra

Hubo días antes del 15N y días después del 15N. Y entre ambos mundos existe un solo punto de quiebre: un fotograma.

No un discurso.
No una cifra.
No una consigna.
Una imagen.

Un instante congelado que alteró el pulso de la ciudad.

 

La imagen es simple y brutal a la vez: un ciudadano sosteniendo la bandera de México frente a una línea de granaderos que arremete sin detenerse.

Esa fue la chispa. El instante que no debió ocurrir. La escena de una bandera empujada por un escudo.

CUANDO LAS FUERZAS DEL ESTADO ARREMETIERON CONTRA LA BANDERA

Esto no puede explicarse como un choque más entre ciudadanos y policías. No se trata de un forcejeo, ni de un mal cálculo táctico.

Lo que ocurrió fue algo mucho más grave: las fuerzas represivas del Estado terminaron arremetiendo contra la bandera nacional.

Y quien la sostenía no era un manifestante cualquiera: era el ciudadano encargado, en ese momento, de portar el símbolo que nos representa a todos.

Ese es el punto exacto donde la historia se quiebra.

Porque la autoridad puede enfrentar disturbios, contener grupos, reaccionar ante provocaciones. Pero nunca —en ninguna circunstancia— debe arremeter contra la bandera del país que representa.

Cuando el escudo tocó la bandera, tocó la dignidad colectiva. Ahí se encendió algo más profundo que la indignación política: se activó un resorte cívico, casi ancestral, que surge cuando se percibe que la nación es agredida.

Por eso el Zócalo estalló.
No por consignas.
No por infiltrados.
No por radicales.

Estalló porque la multitud vio caer —no a un individuo—, sino a la bandera empujada por quien debía protegerla.

LA FALSA ACUSACIÓN DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La Presidencia intentó desviar el foco con una declaración que cayó por su propio peso. Claudia Sheinbaum afirmó que el video “podría ser inteligencia artificial”.

Pero la realidad técnica la contradice:

  • Las cámaras de Webcams de México graban en 280p, exactamente como se ve en el video.
  • La IA genera video desde 720p en adelante. No existe “IA borrosa”.
  • La escena coincide con ángulos, sombras, movimiento y luz real del Zócalo en ese instante.

No era IA.
No era montaje.
No era truco digital.

Era el Estado arremetiendo contra la bandera.

Eso es lo que intentaron borrar, pero es precisamente lo que quedó grabado en la memoria colectiva.

EL VERDADERO INICIO DEL 15N

No fue un grito.
No fue un petardo.
No fue una consigna.

El 15N comenzó cuando un grupo de ciudadanos corrió a levantar al hombre que llevaba la bandera. Cuando la multitud decidió que ese símbolo no tocaría el suelo.

Ahí nació el antes y el después.

Un país puede soportar mucho, pero nunca que su bandera sea atacada por quienes deberían honrarla.

El fotograma lo deja claro: ese fue el instante que partió a México en dos.

 

 

OTRA PERSPECTIVA

EL INSTANTE QUE PARTIÓ AL 15N: LA IMAGEN QUE ENCENDIÓ EL ZÓCALO

https://otraperspectivarafamoya.blogspot.com/2025/11/otra-perspectiva-el-instante-que-partio.html

https://x.com/macciudadano/status/1989860421973446733?s=20

 

OTRA PERSPECTIVA

Presidenta, no se haga: el país habló el 15N y usted decidió taparse los oídos

Por José Rafael Moya Saavedra

Presidenta, llegó la hora de decirlo sin rodeos: usted no escuchó el 15N porque no quiso escuchar.

·       No porque no pudiera.

·       No porque el mensaje fuera confuso.

Sino porque reconocer esas demandas implica aceptar aquello que su gobierno ha negado desde el primer día: que la seguridad está rota, que la justicia es un simulacro, y que el país ya no le cree a la narrativa oficial.

Y en lugar de enfrentar ese espejo, eligió la salida más cómoda: descalificar a quien se organiza, culpar a quien protesta y sospechar de quien se atreve a levantar la voz.

El 15N no gritó consignas: gritó verdades que su gobierno evita desde hace años

Miles de jóvenes, familias, víctimas, universitarios y ciudadanos comunes salieron a las calles para decirle algo tan obvio como incómodo: México está cansado de que el poder haga oídos sordos mientras la violencia se come al país.

Y usted respondió con lo mismo de siempre:

  • minimizar,
  • señalar manipulación”,
  • inventar conspiraciones,
  • reducir la indignación a un hashtag.

Presidenta, eso no es gobernar. Eso es evadir.

12 demandas, cero respuestas: el silencio también es un abuso de poder

El pliego petitorio del 15N no es una ocurrencia. No es un capricho adolescente. Es la radiografía de un país al borde del colapso institucional.

Justicia.
Transparencia.
Seguridad.
Desmilitarización.
Independencia judicial.
Representación real.
Revocación ciudadana del mandato.
Blindaje contra la compra del voto.
Fortalecimiento de policías locales.
Auditorías ciudadanas independientes.
Protección a la protesta pacífica.
Combate frontal a la corrupción.

Doce exigencias con nombre, apellido y urgencia nacional.

Y su gobierno, presidenta, ¿qué ofreció?

Nada.
Ni una mesa.
Ni un diálogo.
Ni un mecanismo.
Ni una sola acción institucional que demuestre que el 15N fue tomado en serio.

¿De verdad piensa seguir gobernando así?
¿Ignorando al país cuando no le acomoda?

Usted habla de transformación, pero gobierna con la misma soberbia que criticó

El 15N dejó claro que las generaciones jóvenes no temen al poder, no le deben nada y no le deben fidelidad a nadie. Ellos no son rehenes de partidos ni de nostalgias políticas.

No marchan por banderas, marchan por supervivencia.

Y usted, presidenta, en lugar de ver en ellos una oportunidad, los trató como sospechosos.
En lugar de escucharlos, los descalificó.

En lugar de responder, se refugió en la narrativa cómoda de “manipulación”.

Ese discurso no solo es falso: es peligroso. Porque cuando un gobierno empieza a desconfiar de su propia ciudadanía, lo que está en crisis no es el movimiento: es el Estado.

Presidenta, deje de explicarle al país lo que usted cree que pasó. Empiece por escuchar lo que realmente pasó.

·       El 15N no fue un berrinche.

·       No fue un tropiezo.

·       No fue una provocación.

·       Fue una advertencia.

·       Un ultimátum cívico.

·       Un hasta aquí.

Y usted decidió pasarlo por alto.

Pero la ciudadanía no se va a callar. No se va a replegar. No va a pedir permiso. No se lo pidió el 15N, y no se lo va a pedir después.

Por eso, presidenta, se lo pregunto sin diplomacia y sin guantes:

¿Hasta cuándo va a fingir que no escucha?
¿Hasta que haya otra marcha?
¿Hasta que la indignación crezca?
¿Hasta que la realidad le estalle en la cara?
¿O hasta que sea demasiado tarde para recomponer el rumbo democrático?

Porque el país ya habló.

Y si el gobierno sigue sordo, entonces la crisis no está en las calles: está en el poder.


domingo, 16 de noviembre de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

El Eco de Dos Portadas: 1968 y 2025, el País que la Prensa Intenta Narrar… o Callar

Por José Rafael Moya Saavedra

Al amanecer del 3 de octubre de 1968, México se asomó a los periódicos para entender lo ocurrido la noche anterior. Pero lo que encontró no fue la verdad: fue un decorado.

Las portadas no describían la masacre de Tlatelolco; describían un “combate”.
Un “zafarrancho”.
Una “provocación criminal”.
Una balacera entre “francotiradores” y el ejército.

La prensa no mintió con estridencia.
• Mintió con sutileza.
• Con adjetivos.
• Con silencios.
• Con encuadres.

CUADRO COMPARATIVO — 1968 vs 2025

El encuadre mediático de la protesta en México: repetición histórica

Dimensión

Tlatelolco, 3 de octubre de 1968

Marcha Gen Z, 16 de noviembre de 2025

Titulares dominantes

“Recio combate al dispersar…” (Excélsior) • “Provocación criminal causó sangriento zafarrancho” (El Día) • “Balacera entre francotiradores y el ejército” (Novedades)

“Las marchas fueron el preludio del caos” (La Jornada) • “Marcha termina con disturbios” (Cuarto Poder) • “Jornada violenta deja saldo rojo” (CAMBIO 22)

Encadre principal

“Enfrentamiento”, “provocadores”, “francotiradores”

“Disturbios”, “infiltrados”, “caos”

Narrativa oficial reproducida por medios

El ejército “repelió ataques”; estudiantes causaron violencia

La policía respondió a “vandalismo”; infiltrados generaron choques

Responsabilización

Culpa atribuida a estudiantes y “agitadores”

Culpa atribuida a jóvenes, infiltrados y “terceros”

Visibilidad del abuso estatal

Oculta o minimizada

Minimizada o desplazada a notas interiores

Palabras prohibidas/silenciadas

Masacre, represión, ejecuciones

Represión, abuso policial, brutalidad

Tratamiento de cifras

Minimización: “29 muertos”, “80 heridos”

Minimización: asistencia reducida (700 en CDMX), énfasis solo en heridos

Agenda ciudadana

Prácticamente eliminada

Reducida a párrafos secundarios: seguridad, justicia, corrupción

Tácticas de manipulación mediática

Censura directa + encuadre oficialista

Narrativa fragmentada + saturación + encuadre oficialista

Reacción internacional

Prensa global habla de “masacre”

Medios internacionales destacan uso excesivo de fuerza y protesta nacional

Frase clave del poder

“Francotiradores atacaron primero”

“Fueron infiltrados… preludio del caos”

Interpretación histórica

Control absoluto de los medios; borrado inmediato

Control parcial; disputa narrativa; evidencia digital expone contradicciones

RESUMEN VISUAL

1968: control total de la narrativa.
2025: control parcial, pero repetición del encuadre.

1968: masacre presentada como “combate”.
2025: protesta nacional presentada como “caos”.

1968: francotiradores.
2025: infiltrados.

1968: silencio obligatorio.
2025: ruido que oculta, pero no borra.

La censura perfecta no es la que prohíbe hablar, sino la que decide cómo nombrar lo que sí permite decir.

Cincuenta y siete años después, el 16 de noviembre de 2025, el país volvió a abrir los periódicos en busca de explicación. Había ocurrido la marcha más extendida de los últimos años: jóvenes, médicos, estudiantes, familias y colectivos caminaron en 78 ciudades. Pero las portadas, nuevamente, eligieron un espejo roto.

• “La marcha fue el preludio del caos.”
• “Termina con disturbios.”
• “El saldo violento de la jornada.”

Los paralelos no necesitan lupa. La historia, cuando no se atiende, se repite incluso en la tipografía.

 

1968: Cuando la prensa obedecía el discurso del miedo

En los diarios de aquella mañana del 68, la tragedia fue reducida a un “recio combate”.
A “terroristas”. A “francotiradores”.

La estrategia era evidente:

  1. Convertir víctimas en provocadores.
  2. Convertir la represión en defensa legítima.
  3. Convertir la masacre en enfrentamiento.

La portada no mentía en datos: mentía en perspectiva. Y la perspectiva es el verdadero acto de poder.

2025: Cuando la prensa sigue protegiendo el orden, aunque el orden duela

No vivimos en el México del control absoluto. Vivimos en el México del encuadre conveniente.

Hoy, la censura no silencia: satura.
No prohíbe: dispersa.
No ordena: sugiere.
No controla las rotativas: moldea la agenda.

Por eso, las portadas del 16 de noviembre de 2025 no negaron la protesta: la desnaturaron.

Los hechos estaban ahí:
78 ciudades.
Jóvenes movilizados con organización horizontal.
Demandas de seguridad, justicia y dignidad.
Movimientos como Generación Z, Bata Blanca y colectivos de víctimas.

Pero lo que dominó la prensa hegemónica fue otra cosa:

• el caos,
• los heridos,
• los infiltrados,
• el tránsito,
• la división,
• “la poca convocatoria”.

El fondo desapareció detrás del ruido. La prensa cumplió su función clásica: proteger al poder de la incomodidad.

La continuidad del encuadre: del “francotirador” al “infiltrado”

En 1968, la palabra mágica fue “francotiradores”.
En 2025, la palabra mágica fue “infiltrados”.

Ambas cumplen el mismo rol estructural:

• desviar la responsabilidad,
• romper la legitimidad del movimiento,
• justificar la fuerza del Estado,
• convertir la protesta en amenaza.

El vocabulario cambia, pero la intención permanece.

Lo que no pudieron ocultar ni en 1968 ni en 2025

Ni en 1968 ni en 2025 la prensa pudo controlar lo más importante:
la memoria social.

La memoria que se construye en testimonios, en conversaciones, en calles, en redes, en cámaras de celular, en heridas visibles y en heridas que tardan en cerrar.

La memoria que, tarde o temprano, siempre revela quién mintió y quién sobrevivió para contarlo.

La memoria que se rebela cuando los titulares no coinciden con lo que la gente vivió en carne propia.

Lo que cambia… y lo que no cambia

Hoy tenemos pluralidad mediática, sí, pero también tenemos una concentración informativa capaz de moldear percepciones a escala nacional.

Hoy la censura no viene en telegramas de Gobernación, pero viene disfrazada de nota roja,
de titulares que amplifican lo accesorio y silencian lo esencial, de narrativas que convierten cualquier demanda en caos.

Hoy tenemos redes sociales, pero también tenemos propaganda disfrazada de análisis.

El país cambió.
El poder cambió.
El lenguaje cambió.
Pero el miedo del poder a la protesta no cambió.
Y ese miedo siempre busca redactar la historia.

Lo que sí cambió: el lector mexicano

Aquí está el punto más importante:

El lector de 2025 ya no se traga el titular entero.

• Compara.
• Contrasta.
• Investiga.
• Desconfía.
• Cruza fuentes.
• Guarda capturas.
• Y recuerda.

La memoria que en 1968 dependía de crónicas clandestinas, hoy se multiplica por millones desde un teléfono.

La hegemonía informativa ya no es absoluta. Y eso, para cualquier gobierno, es un problema.
Y para cualquier ciudadano, una oportunidad.

El titular más honesto de 2025 no apareció en ningún diario

El titular más honesto, ese que ningún medio grande publicó, es este:

“México marchó en 78 ciudades porque ya no le alcanza la obediencia para sobrevivir.”

Ese es el país que muchos periódicos no quisieron nombrar.
Ese es el país que las portadas intentaron diluir.
Ese es el país que está aprendiendo a narrarse a sí mismo… aunque algunos insistan en contarlo con palabras prestadas del pasado.


REFERENCIAS

Prensa histórica (1968)

Excélsior. (1968, 3 de octubre). Recio combate al dispersar el ejército un mitin de huelguistas [Portada].
El Día. (1968, 3 de octubre). Provocación criminal causó sangriento zafarrancho [Portada].
Novedades. (1968, 3 de octubre). Balacera entre francotiradores y el ejército en Ciudad Tlatelolco [Portada].
El Nacional. (1968, 3 de octubre). El ejército repelió a los francotiradores [Portada].
El Universal. (1968, 3 de octubre). Tlatelolco, campo de batalla [Portada].

Cobertura de la marcha del 15N (2025)

La Jornada. (2025, 16 de noviembre). Las marchas fueron el preludio del caos.
CAMBIO 22. (2025, 16 de noviembre). Portadas del Periódico CAMBIO 22… El grave saldo de la jornada violenta.
Cuarto Poder. (2025, 16 de noviembre). Marcha de Generación Z termina con disturbios.
Notiver. (2025, 16 de noviembre). ¡Exigen seguridad y justicia! Marcha nacional llega a Veracruz.
Reforma. (2025, 16 de noviembre). Profecía autocumplida con infiltrados, violencia y vandalismo. [Columna de opinión].

Infobae. (2025, 16 de noviembre). “Quien convoca a la marcha convoca a agredir”: asegura César Cravioto tras marcha de la Gen Z. https://www.infobae.com/mexico/2025/11/16/quien-convoca-a-la-marcha-convoca-a-agredir-asegura-cesar-cravioto-secretario-de-gobierno-de-la-cdmx-tras-marcha-de-la-gen-z/

La Jornada. (2025, 15 de noviembre). Inicia marcha de la Generación Z en la CDMX. https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/11/15/politica/inicia-marcha-de-la-generacion-z-en-la-cdmx





 

OTRA PERSPECTIVA

NO SOLO FUE LA CDMX: EL 15N LE ROMPIÓ EL CERCO AL PODER

Por Jose Rafael Moya Saavedra

El gobierno quiso vender la idea de que el 15N fue un “eventito” en Reforma. Una molestia menor. Un grupo reducido. Una exageración juvenil amplificada por redes.

Pero la realidad fue otra. El 15N no se concentró en una sola avenida ni en un solo Zócalo.

El 15N se volvió nacional.

              Mientras la narrativa oficial hacía malabares para minimizar la protesta, un país completo estaba en la calle: Monterrey, Mérida, León, Puebla, Oaxaca, Querétaro, Xalapa y más de 70 ciudades adicionales.

Si eso no es un mensaje, ¿qué lo es?

El gobierno quiso reducirlo al CDMX. El país respondió marchando en mapa completo.

Un movimiento que rompió el monopolio de la plaza

El poder vive obsesionado con el Zócalo. Cree que todo pasa ahí. Cree que mientras controle esa plaza, controla la protesta.

              Pero esta vez la protesta explotó fuera del Zócalo. Y eso la vuelve más peligrosa para quien gobierna. Porque un Zócalo se bloquea. Un país no.

La cifra que no quieren escuchar: 78 ciudades

Las autoridades repitieron la cifra de “700 asistentes” en CDMX como si eso pudiera borrar lo evidente: la protesta ya no necesita permisito del poder para existir.

La marcha no se dispersó. Se multiplicó.

Cuando 78 ciudades salen al mismo tiempo, cuando jóvenes, médicos, estudiantes, colectivos de víctimas y familias enteras marchan sin partidos, cuando el movimiento se organiza sin estructuras tradicionales…

…entonces estás frente a algo que ningún vocero quiere admitir: el hartazgo ya rebasó el control político.

El discurso oficial: minimizar, sospechar, deslegitimar

La reacción del poder fue predecible:

  • Hablar de “desinformación”.
  • Acusar “intereses externos”.
  • Minimizar la legitimidad del movimiento.
  • Repetir que “todo estuvo en orden” mientras 20 civiles y más de 100 policías salían heridos.
  • Negar el tamaño moral del mensaje.

Se gobernó el 15N desde una lógica vieja: si lo minimizas, desaparece.

Pero no desapareció.

Al contrario: la minimización encendió más indignación.

Algo que el poder no calculó: el 15N fue apartidista

Aquí está el punto más filoso del análisis:

·       El 15N no lo organizó la oposición.

·       No lo convocó un partido.

·       No hubo micrófonos partidistas.

·       No hubo líderes tradicionales.

Eso es exactamente lo que el gobierno no entiende: cómo se le enfrenta un país que ya no necesita líderes para indignarse.

       Generación Z México, Bata Blanca, el Movimiento del Sombrero, colectivos de desaparecidos, estudiantes, profesores, organizaciones civiles… La protesta funciona porque es horizontal. Y lo horizontal no se controla.

La verdad que deja el 15N

El poder puede descalificar, minimizar y acusar. Pero hay tres verdades que ya no puede esconder:

1. El país está cansado. Muy cansado.

No es enojo: es desgaste acumulado.

2. La narrativa del miedo ya no funciona.

“Obedece y no pasa nada” dejó de ser creíble en un país donde lo peor pasa incluso cuando obedeces.

3. La protesta dejó de ser centralizada.

Eso rompe el esquema de control que el gobierno conoce.

Lo más peligroso para el gobierno no fue la marcha… sino lo que reveló

·       Reveló que la gente ya no está esperando permiso.

·       Que el país ya no se conforma con explicaciones burocráticas.

·       Que la juventud dejó de pedir permiso para vivir sin miedo.

·       Que el discurso oficial perdió el monopolio del sentido.

Reveló que el 15N no fue una marcha. Fue un diagnóstico.

Y el diagnóstico es claro: México está harto.     

Y cuando un país entero se levanta el mismo día, el poder debería escuchar. No descalificar.

 

OTRA PERSPECTIVA

Obedecer, Resistir y Cuidar: La Lucha por el Sentido en el México del 15N

Por José Rafael Moya Saavedra 

En México, obedecer siempre ha tenido sus matices. Obedecer como acto de disciplina, como signo de orden, como pacto tácito con la autoridad. Pero también obedecer como estrategia de supervivencia ante instituciones que, cuando se sienten interpeladas, responden con la severidad de quien teme perder el control.

Por eso la frase “obedecer duele menos que resistir”aunque nadie la pronuncie de manera explícita— flota como un murmullo en discursos oficiales cada vez que la ciudadanía toma las calles.

El 15 de noviembre de 2025, ese murmullo volvió a oírse. No estaba escrito en ninguna pancarta del gobierno; no lo repitieron voceros con un micrófono en mano. Pero se escuchó en la narrativa institucional que insistía en el “orden”, en la “gobernabilidad”, en la “prudencia”, en la “advertencia” de que cualquier desobediencia podía desencadenar consecuencias.

Y la Generación Z —esa que creció entre crisis, pantallas y desigualdades heredadas— salió a las calles a decir justamente lo contrario: que resistir también es un derecho. Y que, a veces, es la única forma de seguir sintiéndose humano.

La obediencia como promesa de tranquilidad

La obediencia se ofrece en México como un atajo. Obedece y no habrá problema. Obedece y no te arriesgues. Obedece y sigue adelante con tu vida.

Es una oferta tentadora, sobre todo cuando la violencia es pan de cada día y la incertidumbre parece permanente. Pero obedecer, cuando la obediencia exige renunciar a la voz, también desgasta. Se convierte en una forma de dolor invisible: el dolor de callar, de resignarse, de permitir que otros nombren el mundo por nosotros.

Foucault lo describió como la administración de los cuerpos. Fanon, como la interiorización de la obediencia en pueblos históricamente oprimidos. En ambos casos, obedecer puede ser menos escandaloso que resistir, pero eso no lo hace menos doloroso.

Resistir como acto político… y como acto emocional

La marcha del 15N mostró algo que el poder siempre teme: que las narrativas no solo se escuchan, también se transforman.

Porque la resistencia no siempre se expresa con consignas duras o con choques con la policía. A veces resiste quien decide salir de casa pese al miedo. Quien canta sin miedo, como escribió Vivir Quintana. Quien sostiene una pancarta que dice “ya no quiero tener miedo”.

La resistencia tiene muchas formas: unas visibles, otras íntimas. Pero todas cuestionan la idea de que la única opción legítima es obedecer.

Las últimas semanas han sido un recordatorio cruel de por qué la gente resiste. Muertes, corrupción, asesinatos impunes, represión en una marcha, huachicol fiscal, una guerra lejana que parece colarse por la ventana de casa.

Escuchar noticias debería considerarse un deporte extremo. Y, sin embargo, seguimos escuchando.

Cuando cuidar también es resistir

Entre tanta saturación de tragedia, surge una verdad incómoda: la indiferencia también duele. No solo los actos de injusticia, sino el acostumbrarnos a ellos.

Por eso The Care Manifesto resulta tan relevante: cuidar es un acto político en un sistema que prefiere la frialdad y la productividad.

Cuidar a otro es contracultural. Preguntarle cómo está, acompañarlo en la calle, levantar a quien fue caído por la narrativa oficial, reconocer que su existencia importa —todo eso es resistencia.
Frente a un sistema que nos empuja a normalizar el dolor ajeno, cuidar se convierte en una disidencia silenciosa.

La narrativa como territorio de lucha

Los movimientos sociales de América Latina entienden esto desde hace décadas. Marea Verde lo comprendió cuando convirtió un pañuelo en símbolo. Chao Pescao lo hizo cuando transformó el arte popular en denuncia. Los jóvenes de hip-hop salvadoreños lo hicieron al reapropiarse de la palabra “barrio”.

La narrativa en resistencia es eso: un lenguaje que reorganiza el mundo, que vuelve visible lo invisible, que devuelve dignidad a quienes fueron reducidos al silencio.

Porque la narrativa no solo cuenta lo que pasa. También construye lo que puede pasar.

Y eso es lo que el 15N dejó claro: que cuando los jóvenes toman la palabra, la narrativa oficial pierde el monopolio del sentido.

México entre obedecer y resistir: el punto de quiebre

Hoy, México vive una tensión profunda: un gobierno que insiste en el orden y una sociedad que exige justicia; una autoridad que pide obediencia y una generación que aprendió que obedecer nunca les garantizó protección.

La resistencia duele, sí: puede costar golpes, detenciones, campañas de desprestigio.
Pero la obediencia prolongada también duele: desgasta la dignidad, erosiona la democracia, normaliza el abuso.

Entre obedecer y resistir, el país está eligiendo un tercer camino: la conciencia. Esa que no se deja anestesiar por la repetición del horror.

Esa que entiende que cuidar, acompañar, narrar, exigir y cantar también son formas de resistencia.

A la vuelta de la esquina

Quizás el cambio no venga de las grandes instituciones. Quizás no llegue envuelto en discursos solemnes ni en reformas de madrugada.

Tal vez —solo tal vez— el cambio ya empezó en gestos mínimos:  en las calles del 15N, en un pañuelo verde levantado, en un mural improvisado, en un verso cantado con rabia y esperanza, en un acto de cuidado cotidiano.

La historia —la real, la que hace comunidad—siempre empieza así: con un movimiento pequeño
a la vuelta de la esquina.

 

Referencias

Análisis del 15N y contexto mexicano

Infobae. (2025, 16 de noviembre). “Quien convoca a la marcha, convoca a agredir”: asegura César Cravioto, secretario de Gobierno de la CDMX, tras marcha de la Gen Z. https://www.infobae.com/mexico/2025/11/16/quien-convoca-a-la-marcha-convoca-a-agredir-asegura-cesar-cravioto-secretario-de-gobierno-de-la-cdmx-tras-marcha-de-la-gen-z/

La Jornada. (2025, 15 de noviembre). Inicia marcha de la Generación Z en la CDMX. https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/11/15/politica/inicia-marcha-de-la-generacion-z-en-la-cdmx

OEM / El Sol de México. (2024). El cuidado como resistencia. https://oem.com.mx/elsoldemexico/analisis/el-cuidado-como-resistencia-26171467

Teoría del poder, disciplina y resistencia

Fanon, F. (1952). Piel negra, máscaras blancas. Akal.

Fanon, F. (1961). Los condenados de la tierra. Fondo de Cultura Económica.

Foucault, M. (1975). Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. Siglo XXI Editores.

Foucault, M. (1976). Historia de la sexualidad. Vol. 1: La voluntad de saber. Siglo XXI Editores.

Foucault, M. (2000). Defender la sociedad. Fondo de Cultura Económica.

Cuidado como resistencia

Chatzidakis, A., Hakim, J., Littler, J., Rottenberg, C., & Segal, L. (2020). The care manifesto: The politics of interdependence. Verso Books.

Narrativas de resistencia en América Latina

International Center on Nonviolent Conflict (ICNC). (2024). Una visión para el mañana: Narrativa en resistencia en las luchas por la justicia y los derechos en América Latina. https://www.nonviolent-conflict.org/blog_post/una-vision-para-el-manana-narrativa-en-resistencia-en-las-luchas-por-la-justicia-y-los-derechos-en-america-latina/

Marea Verde México. (s. f.). Página oficial de Facebook. https://www.facebook.com/mareaverdemexico/

Chaocarbon.cl. (2018–2030). Campaña Chao Carbón. https://chaocarbon.cl/

El Lab PG. (s. f.). Hip-Hop en Defensa - Nam x Queen Mc - DABÚ - Ras-Hop (Video Oficial). YouTube. https://www.youtube.com/

Música como narrativa política

Quintana, V. (2019). Canción sin miedo [Canción]. Disponible en diversas plataformas de streaming.

 

sábado, 15 de noviembre de 2025

 


OTRA PERSPECTIVA

EL INSTANTE QUE PARTIÓ AL 15N: LA IMAGEN QUE ENCENDIÓ EL ZÓCALO

Por Rafael Moya Saavedra

Hubo días antes del 15N y días después del 15N. Y entre ambos mundos existe un solo punto de quiebre: un fotograma.

No un discurso.
No una cifra.
No una consigna.
Una imagen.

DETÓNATE: “El punto exacto donde la historia se quiebra”

 

 

La del ciudadano que ondea una bandera cuando la línea de granaderos avanza directamente sobre él. El momento exacto en que un símbolo nacional, sostenido por una sola persona, queda frente a una columna de escudos que no se detiene.

En la primera secuencia —la que hoy se revisa cuadro por cuadro— se alcanza a ver con claridad:

  1. El ciudadano con la bandera parado sin agresión, sin objeto en las manos, sin movimiento ofensivo.
  2. El avance de los granaderos, que se desplazan hacia él como si la bandera fuera una barricada.
  3. El choque, cuando los escudos se cierran sobre la bandera y el cuerpo del ciudadano pierde estabilidad.
  4. La reacción inmediata de quienes están alrededor, que no atacan: se acercan para cubrirlo, para sostenerlo, para evitar que caiga bajo la presión del muro policial.
  5. La nube blanca que comienza a levantar el suelo y que difumina los contornos, pero no oculta la escena: la bandera sigue siendo visible, aunque ahora protegida por más manos.

🐦 Crédito para 📸 Créditos visuales:

Facebook — República de Fifidonia

 

 

Esa fue la chispa. El instante en que el país, sin quererlo, presenció un gesto que nunca debió ocurrir: una bandera empujada por un escudo.

Porque las imágenes no mienten:

  • Muestran el primer contacto.
  • Muestran quién avanza y quién sostiene.
  • Muestran que el detonante no fue un enfrentamiento previo, sino la defensa espontánea de un ciudadano que fue embestido mientras portaba un símbolo nacional.

Ahí comenzó todo.

No por un grito.
No por un petardo.
No por una consigna.

Sino por la reacción ciudadana al ver caer, no a un manifestante, sino al ciudadano que llevaba la bandera.

Ese fue el verdadero inicio del estallido del 15N. El segundo en que los demás corrieron para levantarlo. El momento preciso en que la multitud decidió que no iba a permitir que ese símbolo tocara el suelo.

Ahí nació el antes y el después.

https://x.com/macciudadano/status/1989860421973446733?s=20

 


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