OTRA PERSPECTIVA
Obedecer, Resistir y Cuidar: La Lucha por el Sentido en
el México del 15N
Por José Rafael Moya Saavedra
En México, obedecer siempre ha
tenido sus matices. Obedecer como acto de disciplina, como signo de orden, como
pacto tácito con la autoridad. Pero también obedecer como estrategia de
supervivencia ante instituciones que, cuando se sienten interpeladas, responden
con la severidad de quien teme perder el control.
Por eso la frase “obedecer
duele menos que resistir” —aunque nadie la pronuncie de manera
explícita— flota como un murmullo en discursos oficiales cada vez que la
ciudadanía toma las calles.
El 15 de noviembre de 2025,
ese murmullo volvió a oírse. No estaba escrito en ninguna pancarta del
gobierno; no lo repitieron voceros con un micrófono en mano. Pero se escuchó en
la narrativa institucional que insistía en el “orden”, en la “gobernabilidad”,
en la “prudencia”, en la “advertencia” de que
cualquier desobediencia podía desencadenar consecuencias.
Y la Generación Z —esa que creció
entre crisis, pantallas y desigualdades heredadas— salió a las calles a decir
justamente lo contrario: que resistir también es un derecho. Y que, a veces, es
la única forma de seguir sintiéndose humano.
La obediencia como promesa de tranquilidad
La obediencia se ofrece en México
como un atajo. Obedece y no habrá problema. Obedece y no te arriesgues. Obedece
y sigue adelante con tu vida.
Es una oferta tentadora, sobre
todo cuando la violencia es pan de cada día y la incertidumbre parece
permanente. Pero obedecer, cuando la obediencia exige renunciar a la voz,
también desgasta. Se convierte en una forma de dolor invisible: el dolor de callar,
de resignarse, de permitir que otros nombren el mundo por nosotros.
Foucault lo describió como la
administración de los cuerpos. Fanon, como la interiorización de la
obediencia en pueblos históricamente oprimidos. En ambos casos, obedecer
puede ser menos escandaloso que resistir, pero eso no lo hace menos doloroso.
Resistir como acto político… y como acto emocional
La marcha del 15N mostró algo que
el poder siempre teme: que las narrativas no solo se escuchan, también se
transforman.
Porque la resistencia no siempre
se expresa con consignas duras o con choques con la policía. A veces resiste
quien decide salir de casa pese al miedo. Quien canta sin miedo, como escribió
Vivir Quintana. Quien sostiene una pancarta que dice “ya no quiero tener
miedo”.
La resistencia tiene muchas
formas: unas visibles, otras íntimas. Pero todas cuestionan la idea de que la
única opción legítima es obedecer.
Las últimas semanas han sido un
recordatorio cruel de por qué la gente resiste. Muertes, corrupción, asesinatos
impunes, represión en una marcha, huachicol fiscal, una guerra lejana que
parece colarse por la ventana de casa.
Escuchar noticias debería
considerarse un deporte extremo. Y, sin embargo, seguimos escuchando.
Cuando cuidar también es resistir
Entre tanta saturación de
tragedia, surge una verdad incómoda: la indiferencia también duele. No
solo los actos de injusticia, sino el acostumbrarnos a ellos.
Por eso The Care Manifesto
resulta tan relevante: cuidar es un acto político en un sistema que prefiere
la frialdad y la productividad.
Cuidar a otro es contracultural.
Preguntarle cómo está, acompañarlo en la calle, levantar a quien fue caído por
la narrativa oficial, reconocer que su existencia importa —todo eso es
resistencia.
Frente a un sistema que nos empuja a normalizar el dolor ajeno, cuidar se
convierte en una disidencia silenciosa.
La narrativa como territorio de lucha
Los movimientos sociales de
América Latina entienden esto desde hace décadas. Marea Verde lo
comprendió cuando convirtió un pañuelo en símbolo. Chao Pescao lo
hizo cuando transformó el arte popular en denuncia. Los jóvenes de
hip-hop salvadoreños lo hicieron al reapropiarse de la palabra “barrio”.
La narrativa en resistencia es
eso: un lenguaje que reorganiza el mundo, que vuelve visible lo
invisible, que devuelve dignidad a quienes fueron reducidos al silencio.
Porque la narrativa no solo
cuenta lo que pasa. También construye lo que puede pasar.
Y eso es lo que el 15N
dejó claro: que cuando los jóvenes toman la palabra, la narrativa oficial
pierde el monopolio del sentido.
México entre obedecer y resistir: el punto de quiebre
Hoy, México vive una tensión
profunda: un gobierno que insiste en el orden y una sociedad que exige
justicia; una autoridad que pide obediencia y una generación que aprendió que
obedecer nunca les garantizó protección.
La resistencia duele, sí: puede
costar golpes, detenciones, campañas de desprestigio.
Pero la obediencia prolongada también duele: desgasta la dignidad, erosiona la
democracia, normaliza el abuso.
Entre obedecer y resistir, el
país está eligiendo un tercer camino: la conciencia. Esa que no se deja
anestesiar por la repetición del horror.
Esa que entiende que cuidar,
acompañar, narrar, exigir y cantar también son formas de resistencia.
A la vuelta de la esquina
Quizás el cambio no venga de las
grandes instituciones. Quizás no llegue envuelto en discursos solemnes ni en
reformas de madrugada.
Tal vez —solo tal vez— el cambio
ya empezó en gestos mínimos: en las
calles del 15N, en un pañuelo verde levantado, en un mural improvisado, en un
verso cantado con rabia y esperanza, en un acto de cuidado cotidiano.
La historia —la real, la que hace
comunidad—siempre empieza así: con un movimiento pequeño
a la vuelta de la esquina.
Referencias
Análisis del 15N y contexto mexicano
Infobae. (2025, 16 de noviembre). “Quien convoca a la
marcha, convoca a agredir”: asegura César Cravioto, secretario de Gobierno de
la CDMX, tras marcha de la Gen Z. https://www.infobae.com/mexico/2025/11/16/quien-convoca-a-la-marcha-convoca-a-agredir-asegura-cesar-cravioto-secretario-de-gobierno-de-la-cdmx-tras-marcha-de-la-gen-z/
La Jornada. (2025, 15 de noviembre). Inicia marcha de la
Generación Z en la CDMX. https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/11/15/politica/inicia-marcha-de-la-generacion-z-en-la-cdmx
OEM / El Sol de México. (2024). El cuidado como
resistencia. https://oem.com.mx/elsoldemexico/analisis/el-cuidado-como-resistencia-26171467
Teoría del poder, disciplina y resistencia
Fanon, F. (1952). Piel negra, máscaras blancas. Akal.
Fanon, F. (1961). Los condenados de la tierra. Fondo
de Cultura Económica.
Foucault, M. (1975). Vigilar y castigar: Nacimiento de la
prisión. Siglo XXI Editores.
Foucault, M. (1976). Historia de la sexualidad. Vol. 1:
La voluntad de saber. Siglo XXI Editores.
Foucault, M. (2000). Defender la sociedad. Fondo de
Cultura Económica.
Cuidado como resistencia
Chatzidakis, A., Hakim, J., Littler, J., Rottenberg, C.,
& Segal, L. (2020). The care manifesto: The politics of interdependence.
Verso Books.
Narrativas de resistencia en América Latina
International
Center on Nonviolent Conflict (ICNC). (2024). Una visión para el
mañana: Narrativa en resistencia en las luchas por la justicia y los derechos
en América Latina. https://www.nonviolent-conflict.org/blog_post/una-vision-para-el-manana-narrativa-en-resistencia-en-las-luchas-por-la-justicia-y-los-derechos-en-america-latina/
Marea Verde México. (s. f.). Página oficial de Facebook.
https://www.facebook.com/mareaverdemexico/
Chaocarbon.cl. (2018–2030). Campaña Chao Carbón.
https://chaocarbon.cl/
El Lab PG. (s. f.). Hip-Hop en Defensa - Nam x Queen Mc -
DABÚ - Ras-Hop (Video Oficial). YouTube. https://www.youtube.com/
Música como narrativa política
Quintana, V. (2019). Canción sin miedo [Canción].
Disponible en diversas plataformas de streaming.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario