viernes, 21 de marzo de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

Cierto olor a podrido: cuando el Estado protege a los culpables, no a las víctimas

Opinión de Jose Rafael Moya Saavedra

La reciente apertura del Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, evidenció una crisis más profunda de lo que parecía: muchos defienden que “no fue el Estado”, pero las torpezas y omisiones de Morena exponen la realidad de un narcoestado que protege a los culpables mientras revictimiza a las familias. no solo se trató de un pésimo manejo forense y procesal por parte de la Fiscalía de Jalisco, sino de un claro intento del gobierno federal y estatal por minimizar, diluir y finalmente borrar un caso que ya había provocado indignación nacional.

Un montaje para la prensa, no para la justicia

El jueves 20 de marzo, familiares de personas desaparecidas fueron convocados a un espectáculo más que a una diligencia investigativa. Cintas de seguridad levantadas apresuradamente, áreas clausuradas, y la ausencia absoluta de las evidencias encontradas semanas antes —prendas, objetos personales y restos óseos— dejaron en claro que la Fiscalía priorizó trasladar la evidencia antes de garantizar el acceso a quienes más tienen derecho a ella: las víctimas.

Madres y colectivos buscadores calificaron la apertura como un "tour" o "museo macabro", un circo mediático para aparentar acción mientras se sigue postergando la búsqueda real de justicia. El relato oficial no resiste escrutinio: ¿por qué retirar toda evidencia sin permitir su registro adecuado ante familiares? ¿Por qué no ofrecer explicaciones claras y documentadas?

La presidenta Sheinbaum y Morena: cómplices silenciosos

A pesar de que la fiscalía general de la República (FGR) denunció públicamente las omisiones y deficiencias de la Fiscalía de Jalisco, ni Claudia Sheinbaum ni los líderes morenistas han asumido responsabilidad política alguna. En lugar de acompañar a las familias, se han refugiado en comunicados tibios y campañas de desinformación en redes sociales.

La retórica de la 4T, que pregona empatía con las víctimas, choca frontalmente con la realidad de quienes buscan a sus seres queridos: se sienten ignorados, agredidos y revictimizados por un Estado que, de nuevo, prefiere proteger su imagen antes que atender la urgencia de más de 125 mil desaparecidos en el país.

El olor a podredumbre institucional

Este caso revela algo más que incompetencia: deja al descubierto posibles vínculos de encubrimiento entre autoridades locales y cárteles criminales, tal como señaló el fiscal Gertz Manero. El traslado exprés de evidencia sin cadena de custodia, la falta de peritos especializados y la ausencia de un plan transparente de búsqueda colocan a México en el umbral de una vergüenza internacional.

El cinismo legislativo: Morena bloquea investigación en el Senado

La indignación creció aún más cuando, en el Senado de la República, los legisladores de Morena abandonaron abruptamente la sesión el jueves 20 de marzo para evitar discutir la creación de una comisión nacional e internacional que investigue los hallazgos en el Rancho Izaguirre. Ante la propuesta de PAN y PRI —respaldada por el senador Marko Cortés— de un grupo interdisciplinario que profundice en las atrocidades cometidas y proponga medidas preventivas, el coordinador de Morena, Adán Augusto López Hernández, ordenó salir del salón. El acto dejó claro que, más allá de discursos públicos de empatía, el partido en el poder prefiere cerrar filas y enterrar cualquier iniciativa que pueda exponer la magnitud de la crisis de desapariciones y sus posibles complicidades institucionales.

¿Qué sigue?

La crisis en Teuchitlán no es un accidente aislado, sino un síntoma de la impunidad estructural que permea las instituciones mexicanas. La presidenta Sheinbaum tiene una oportunidad histórica para demostrar que su gobierno no será un continuismo del desprecio oficial hacia las víctimas. Pero el silencio cómplice de Morena hasta ahora sugiere que el verdadero objetivo es enterrar la verdad, no revelar la justicia.

Hasta que no haya claridad, rendición de cuentas y acompañamiento real a los colectivos buscadores, el hedor de lo podrido seguirá flotando sobre el rancho Izaguirre y sobre todo México.

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OTRA PERSPECTIVA

¡Fosas Clandestinas? ¡Qué Naturaleza Tan Incomprendida!

Opinión de Jose Rafael Moya Saavedra

              En el gran teatro del absurdo que últimamente es la política mexicana, la diputada local de Morena en Tamaulipas, Eva Araceli Reyes González, ha subido el telón con una declaración digna de un monólogo sarcástico: “Es casi natural” que en nuestra bella frontera florezcan fosas clandestinas y campos de exterminio. ¡Quién lo iba a imaginar! Según la diputada, la culpa no es de la impunidad, la violencia desbordada ni la incapacidad institucional, sino de la pobre geografía de Tamaulipas, condenada por decreto a ser “ruta obligada” del crimen organizado.

Olvídense de políticas públicas, investigaciones eficaces o justicia para las más de 100 000 personas desaparecidas: lo realmente revolucionario —y casi ecológico— es aceptar que la violencia es un recurso renovable, como el sol al amanecer. ¿Quién necesita indignarse cuando la diputada nos ofrece una explicación tan poética como aterradora? Es como si, al descubrir que un volcán hace erupción, dijéramos: “Bueno, es natural, estamos sobre un cinturón de fuego”.

Reyes González parece proponernos un ejercicio de mindfulness colectivo: respirar hondo y aceptar que cadáveres esparcidos en campos abiertos son meros paisajes fronterizos. “Son prácticas que utilizan no solamente aquí”, nos instruye con tono paternalista, señalando que Michoacán, Veracruz, Sinaloa y hasta Jalisco también comparten esta suerte de «turismo macabro». ¡Qué consolador saber que no estamos solos en esta fiesta de horror!

Mientras tanto, colectivos de búsqueda rascan la tierra con las uñas y el corazón destrozado, buscando restos que, según la Fiscalía de Tamaulipas, resultan ser —oh, sorpresa— obra negra de funerarias. ¿Qué sería de nuestras vidas sin esa dosis de burocrática negación que convierte huesos en ladrillos y cadáveres en planes de construcción?

La normalización de la violencia —ese encantador deporte nacional— se lleva la medalla de oro cuando la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso local minimiza la barbarie como si fuera un leve contratiempo geográfico. ¿Qué sigue? ¿Reconocer como “natural” la corrupción electoral porque somos tierra fértil para el clientelismo?

En definitiva, la diputada Reyes no solo degrada la institución que preside, sino que ofende la memoria de miles de familias que viven el infierno de la incertidumbre. Sus palabras, cargadas de cinismo y fatalismo, no solo lastiman a las víctimas, sino que ofenden a toda sociedad que aún se atreve a soñar con justicia.

Y mientras Tamaulipas sigue siendo un mapa de pesadilla, la pregunta persiste: ¿será posible que la clase política deje de culpar a la geografía y empiece a asumir responsabilidades? O tal vez, simplemente, deberíamos cambiar el lema estatal por algo más acorde a la nueva realidad: “Tamaulipas: Donde la tierra misma conspira contra sus hijos”.

miércoles, 19 de marzo de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

A los que se fueron y a los que los buscan

Opinión de Jose Rafael Moya Saavedra

Este es un poema para los que partieron sin despedida, para los que dejaron su risa atrapada en las calles y sus pasos a medio camino. Para los que aún los esperan, para quienes pronuncian sus nombres como quien enciende una vela en la oscuridad. Porque la ausencia no es olvido y la memoria es también una forma de resistencia.

 

De los que nunca dijeron adiós


Los busco en la brisa que cuelga de los amaneceres,

en la grieta de un muro donde el eco de sus nombres aún resiste,

en la huella de un zapato descalzo en la tierra que calla.

 

Los busco en la esquina donde solían esperar,

en la taza de café que se enfría en la mesa,

en la casa que nunca más tuvo luces prendidas.

 

Pero no están.

O quizás sí, pero en la sombra de lo que fue.

En la lágrima que una madre deja caer sobre un pañuelo viejo,

en el puño cerrado de un hermano que nunca se rindió,

en los ojos vacíos de un amigo que aún les escribe cartas

aunque nadie las lea.

 

Los busco y me buscan.

Nos buscamos.

Pero hay manos que no se enlazan.

Hay voces que no regresan.

Hay abrazos que se quedaron a medio camino.

 

No les dimos un adiós porque no sabíamos que era el último.

Porque nadie nos avisa cuando el infierno se abre de pronto

y se los traga.

 

Aquí seguimos.

Nombrándolos.

Resistiéndolos.

Inventando con cada palabra la certeza de que existen,

porque la única muerte definitiva es el olvido,

y a ellos no los vamos a olvidar.

Nunca.


                                                        Trovador del Alba (Marzo 2025)

 

martes, 18 de marzo de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

Si no hay cuerpo, no hay delito: Un análisis crítico de las narrativas contradictorias sobre el Rancho Izaguirre

Opinión de Jose Rafael Moya Saavedra

En los últimos dias, el caso del Rancho Izaguirre ha generado intensos debates en la opinión pública. Las declaraciones y videos emitidos por distintos actores –desde las madres buscadoras hasta las figuras políticas y, sorprendentemente, miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación– han esbozado narrativas aparentemente opuestas, pero que convergen en una polémica frase: “Si no hay cuerpo, no hay delito”. ¿Qué implica este lema en el contexto de una investigación que podría revelar graves irregularidades? ¿Estaríamos ante una estrategia para minimizar o incluso encubrir hechos de mayor magnitud? Este artículo cuestiona las versiones en competencia y analiza la complejidad de una narrativa en la que se disputan la verdad y la manipulación de la realidad.

Narrativas en Conflicto: Dos Versiones del Mismo Hecho

La versión de las madres buscadoras:

Desde hace meses, diversas agrupaciones de familiares y colectivos han denunciado la existencia de un campo de exterminio en el Rancho Izaguirre, apoyándose en testimonios, indicios forenses y hallazgos circunstanciales. Según estas denuncias, se habrían encontrado restos, prendas y evidencias que apuntan a un uso dual del predio como campo de entrenamiento y exterminio. La historia de las madres buscadoras se fundamenta en el dolor y la búsqueda de justicia, exigiendo respuestas claras y una investigación profunda.

La narrativa oficial y la del crimen organizado:

En contraposición, algunas figuras del gobierno –como Gerardo Fernández Noroña y Claudia Sheinbaum– han evitado calificar el lugar como un campo de exterminio. A la espera de resultados de la Fiscalía, se insiste en que “sin cuerpo, no hay delito”, sugiriendo que, en ausencia de pruebas físicas concluyentes, las denuncias carecen de fundamento. De manera paralela, un video difundido por miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación refuerza esta versión, negando que se hayan hallado indicios que respalden la existencia de un campo de exterminio y calificando las denuncias de montaje para generar furor en redes sociales.

La Estrategia Retórica: ¿Minimización o Encubrimiento?

La frase “Si no hay cuerpo, no hay delito” es, en principio, una premisa legal que indica la necesidad de pruebas concluyentes para tipificar un delito. Sin embargo, su uso reiterado en este contexto adquiere una connotación problemática:

Desviación del foco investigativo:

Al enfatizar la falta de “cuerpos”, se corre el riesgo de desviar la atención de otras evidencias –como testimonios, restos materiales y patrones de comportamiento– que podrían apuntar a irregularidades en el manejo del rancho. Esta estrategia podría interpretarse como un intento de “limpiar” la percepción pública del lugar y minimizar la urgencia de una investigación integral.

Contradicciones en el discurso:

Es notable cómo, mientras el gobierno y ciertos funcionarios insisten en la premisa de que sin cuerpo no hay delito, el mismo discurso se ve replicado en mensajes del cartel. La declaración de que el rancho estaba “resguardado” por la Fiscalía de Jalisco en un momento, y en otro por el gobierno federal, añade una capa de confusión. Estas inconsistencias podrían ser una táctica deliberada para sembrar dudas sobre la veracidad de las investigaciones y, en última instancia, evitar que se reconozca públicamente la magnitud de los hechos.

El rol de la desinformación:

En el clima actual de polarización, las acusaciones de colusión entre el gobierno y los carteles se han convertido en un recurso recurrente. Tanto las declaraciones de algunos políticos como las del cartel parecen converger en la idea de que las denuncias de las madres buscadoras son un montaje, una “película de terror” diseñada para manipular la opinión pública. Este enfoque no solo restaría credibilidad a las voces de las víctimas, sino que también podría contribuir a un ambiente de desconfianza generalizada.

Implicaciones Políticas y Sociales

La convergencia en la narrativa “si no hay cuerpo, no hay delito” tiene profundas implicaciones:

Legitimación del poder y encubrimiento:

·       Si bien la necesidad de pruebas es un pilar del proceso judicial, la insistencia en este argumento puede ser utilizada para legitimar posturas que, en realidad, buscan proteger intereses políticos o de grupos criminales. Al minimizar las denuncias, se corre el riesgo de encubrir prácticas que podrían haber contribuido a una situación de impunidad.

Desacreditación de las víctimas:

·       Las madres buscadoras, que han expuesto su dolor y exigen justicia, se ven enfrentadas a una narrativa que las tacha de exageradas o incluso mentirosas. Esta desacreditación no solo dificulta la labor de las investigaciones, sino que también profundiza la brecha de confianza entre la sociedad y las instituciones encargadas de protegerla.

La necesidad de una investigación imparcial:

·       Ante esta maraña de versiones contradictorias, se hace indispensable que las autoridades realicen investigaciones rigurosas, transparentes y con la participación de observadores independientes. Solo así se podrá esclarecer la verdad y evitar que el discurso oficial se convierta en un manto que encubra irregularidades.

Conclusión: ¿Paranoia o Estrategia Encubridora?

La repetición de la frase “si no hay cuerpo, no hay delito” en contextos tan delicados resulta inquietante y abre la puerta a múltiples interpretaciones. Por un lado, puede entenderse como una aplicación de criterios jurídicos básicos; por otro, como una estrategia para restar importancia a denuncias que señalan posibles graves violaciones a los derechos humanos.

La dualidad en las narrativas –donde se mezclan la veracidad de los testimonios de las madres buscadoras con la negación sistemática de las autoridades y del propio cartel– invita a cuestionar si, en realidad, se estaría llevando a cabo una “limpieza” de la percepción pública sobre el Rancho Izaguirre. ¿Estaremos frente a un encubrimiento meticuloso o a una interpretación excesivamente técnica de los hechos?

En un escenario donde las versiones se disputan ferozmente, es crucial que la búsqueda de la verdad prevalezca sobre cualquier interés político o de poder, y que la sociedad exija, sin titubeos, claridad y justicia para las víctimas.

 liga para el video del CJNG 

https://x.com/MElenaPerezJaen/status/1901857769029865637?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1901857769029865637%7Ctwgr%5E0e2385ab6a9ab233947c12dfd959ba7368370f73%7Ctwcon%5Es1_c10&ref_url=https%3A%2F%2Fwradio.com.mx%2F2025%2F03%2F18%2Fgobierno-federal-descartara-que-rancho-izaguirre-sea-un-campo-de-exterminio-del-cjng-carlos-loret-de-mola%2F  

domingo, 16 de marzo de 2025

 


OTRA PERSPECTIVA

¿Y si mañana te tocara a ti? Una reflexión sobre la vulnerabilidad y la búsqueda de justicia

Opinión De Jose Rafael Moya Saavedra

En la imagen se observa a una persona de espaldas sosteniendo una pancarta con un mensaje que resuena profundamente:

"Hoy vengo con las madres buscadoras, tal vez mañana ellas vayan por mí."

Esta frase, simple en su redacción, pero compleja en su significado, invita a cuestionar una realidad dolorosa y persistente: la desaparición forzada y la incesante lucha por encontrar a quienes se han perdido.

Una pregunta que nos interpela a todos

Aunque muchos de nosotros no hemos vivido directamente el horror de ver a un ser querido desaparecer, la incertidumbre sobre nuestra propia seguridad se cierne silenciosamente en el fondo de la cotidianeidad. ¿Qué pasaría si, en un instante, nuestras vidas se viesen marcadas por la misma tragedia? Esta pregunta, lejos de ser una mera abstracción, se vuelve una llamada a la reflexión y a la acción. Nos invita a reconocer la fragilidad de nuestras certezas y a prepararnos, no solo emocionalmente, sino también como sociedad, para enfrentar lo inesperado.

La dualidad del temor y la solidaridad

Por un lado, existe el temor profundo a ser víctima de una desaparición forzada. La sensación de ser arrancado de la vida sin aviso, de quedar sumido en la incertidumbre y el aislamiento, genera una angustia incontrolable. Por otro, está la respuesta de quienes han vivido esta pesadilla y se han convertido en buscadores incansables de la verdad. Las madres buscadoras, con su dolor y su resiliencia, se transforman en símbolo de solidaridad y valentía. Su lucha, enmarcada en un contexto de impunidad y abandono, nos recuerda que la justicia y la verdad son derechos inalienables, aunque a menudo parezcan distantes.

Reflexión sobre el poder de la imagen y la información

El mensaje plasmado en la pancarta es, al mismo tiempo, una reivindicación y una advertencia. Es un reclamo por mayor transparencia, por el fortalecimiento de protocolos de verificación y por una comunicación responsable que no sacrifique la verdad en aras de la inmediatez. También es un llamado a la empatía: aunque hoy no tengamos un caso cercano, reconocer que la desaparición forzada puede tocar a cualquiera nos compromete a actuar, a informarnos y a exigir cambios.

Invitación a la acción y a la toma de decisiones

Esta reflexión no pretende ofrecer respuestas definitivas, sino abrir un espacio para que cada lector asimile la información y reflexione sobre su propio papel en una sociedad donde la vulnerabilidad es real y la lucha por la justicia continúa. ¿Qué medidas crees que deberían implementarse para proteger a las personas y garantizar una cobertura mediática ética y rigurosa? ¿Cómo podemos, como ciudadanos, contribuir a una cultura de prevención y solidaridad?

La decisión de actuar o simplemente observar recae en cada uno de nosotros. La reflexión que genera esta imagen y su mensaje es un llamado a no permanecer indiferente ante una problemática que afecta a tantos, invitándonos a transformar el temor en un compromiso colectivo por la verdad y la justicia.

En un mundo donde la línea entre lo cotidiano y lo trágico puede ser muy fina, es indispensable preguntarse: ¿estamos dispuestos a ser espectadores o nos convertiremos en actores del cambio? La respuesta, en última instancia, está en nuestras manos.

 

REFLEXIÓN PARA LA CUARESMA EN MÉXICO

 

Vivimos en un país dividido. Quebrado .  💔

😟 Los que sufren .

🙄 Los que ignoran a los que sufren.

😠 Los que exigen un alto a la indolencia y la soberbia del gobierno.

🤗 Los que aplauden y repiten las consignas del gobierno en turno.

👉🏼 En medio , están los indiferentes : los de azul y buenas noches. Los de aquí ni de allá. Impasibles ante el dolor ajeno, inmunes al fanatismo pero diciendo "así ha sido, así es y así será siempre". 

➖➖➖➖➖➖➖

 México necesita reflexionar sobre hasta dónde está dispuesto a llegar... o a detener esta locura .

 Nada ni Nadie vendrá hoy a resolver nuestro futuro.

Pero lo que sí tendremos cierto es que cuando ya todo sea inútil e irreversible seremos corresponsables de nuestra acción... o de nuestra omisión.

 Todos .

Colaboración de Jose Orlando Carrillo Sosa


 

OTRA PERSPECTIVA

¡Presidenta, despierta! La furia de un México en luto que clama justicia

Dibujan en el Zócalo réplica del rancho de Teuchitlán en conmemoración

Opinión de Jose Rafael Moya Saavedra

El pasado sábado 15 de marzo de 2025, México se vistió de protesta y memoria. En un acto de profundo dolor y exigencia de justicia, manifestantes y colectivos de búsqueda de personas desaparecidas se movilizaron en al menos 20 estados del país, y hasta en Barcelona, España, para denunciar los hallazgos en el rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco.

Una protesta nacional e internacional

La protesta, que se enmarcó en lo que se denominó “Luto Nacional”, reunió a miles de personas que, entre veladoras y zapatos, simbolizaron a las más de 124 mil personas desaparecidas en el país. Desde plazas públicas hasta avenidas emblemáticas, el clamor por la justicia se hizo eco en cada rincón del territorio mexicano y cruzó fronteras con una manifestación en Barcelona.

La impactante escena en el Zócalo

En la Ciudad de México, el Zócalo se transformó en un escenario de memoria y denuncia. Frente al Palacio Nacional, activistas y familiares de desaparecidos recrearon, a escala aérea, la distribución del rancho Izaguirre. Con pintura blanca, delinearon la zona de confinamiento, las fosas clandestinas y el campo de reclutamiento, al tiempo que plasmaban el grito de protesta:

“Presidenta, ¿ahora sí nos ve?”

Este mensaje, cargado de simbolismo, hacía un llamado directo a las autoridades, demandando respuestas y acciones concretas.


Movilizaciones y mensajes en marcha

La jornada incluyó diversas concentraciones y marchas. La Colectiva "Manada Feminista/Feministas Radicales" recorrió la ruta desde el Palacio de Bellas Artes hasta el Zócalo, en una muestra de apoyo incondicional a las familias de desaparecidos. La atmósfera, aunque cargada de dolor, se mantuvo en un tono pacífico, pese a incidentes menores, como el retiro de vallas del Palacio Nacional por individuos encapuchados, situación que fue rápidamente repudiada por los organizadores.

Reconocimiento a los Guerreros Buscadores

Entre los asistentes, se rindió un emotivo homenaje al colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, quienes fueron los encargados de descubrir el rancho Izaguirre. Este lugar, que presuntamente funcionó como centro de reclutamiento y exterminio para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), se convirtió en el epicentro de una protesta que no solo recordaba a las víctimas, sino que también denunciaba la impunidad y la violencia que ha marcado a México en los últimos años.

Fotografías y cobertura nacional

El artículo incluirá una serie de fotografías que capturan los diferentes plantones y concentraciones que se llevaron a cabo a nivel nacional. Desde la vista aérea del Zócalo hasta los momentos de recogimiento en las plazas públicas, las imágenes reflejan la diversidad y el alcance de esta movilización ciudadana, que combina el dolor con la esperanza de un cambio.

La jornada del 15 de marzo se inscribe en la memoria colectiva como un acto de resistencia y reivindicación, un clamor unánime que trasciende fronteras y exige una respuesta clara y decidida de las autoridades frente a la tragedia de la desaparición forzada.




 








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