jueves, 27 de noviembre de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

No necesito encuestas ni mañaneras. Lo veo en la calle, lo vivo en mi vida diaria.

Por Jose Rafael Moya Saavedra

Hay un punto en el que un país deja de hablar en cifras y empieza a hablar en hechos.
Y México ya llegó a ese punto.

No necesito encuestas. No necesito conferencias. No necesito discursos triunfalistas.
Lo veo en la calle. Lo vivo todos los días. Y cualquiera que tenga los ojos abiertos sabe que algo se está rompiendo en silencio.

Mientras desde el poder se repite que “vamos bien”, que “hay estabilidad”, que “el pueblo está contento”, la realidad empuja con una fuerza que ya no se puede ocultar: el país está inquieto, cansado, indignado. Y esa rabia silenciosa no viene de partidos ni de hashtags: viene de la vida misma.

Lo que veo cuando salgo a la calle

Veo carreteras bloqueadas porque a los transportistas los asaltan, los golpean y nadie los protege.
Veo campesinos tomando plazas porque producir ya no alcanza ni para pagar el diésel.
Veo jóvenes marchando porque entierran amigos y no encuentran justicia.
Veo madres que ya no lloran: gritan, porque sus hijos no regresan.

Y también veo algo más profundo: veo miedo en las rutinas más simples.

Miedo al regresar de noche.
Miedo a tomar un taxi.
Miedo a que el negocio no abra mañana.
Miedo a que la vida cambie en un minuto por una balacera que “no estaba prevista”.

Ese miedo cotidiano —el que la estadística nunca mide— es la prueba más clara de que el país no va bien.

Lo que escucho cuando hablo con la gente

Escucho a trabajadores que dicen que su sueldo no alcanza.

A madres solteras que sienten que están cargando el país entero en la espalda.

A adultos mayores que tienen que trabajar porque no les da para vivir.

A jóvenes que ya no creen en el futuro porque nadie les garantiza un presente.

Escucho a gente que ya no espera soluciones… solo espera que no empeore todo.

Ese es el termómetro real de México, no los gráficos ni los aplausos fabricados.

Lo que no se quiere aceptar desde arriba

Desde el gobierno se repite la narrativa de siempre:

  • “Tenemos otros datos”.
  • “Son campañas”.
  • “Es la oposición”.
  • “La gente está feliz”.

Pero la calle dice otra cosa.

La calle dice que hay hartazgo.
Que hay frustración acumulada.
Que el costo de vivir —no de sobrevivir, de vivir— se ha disparado.
Que la violencia ya no distingue horario, zona ni clase social.
Que el Estado se volvió sordo ante las protestas y hábil para justificar el silencio.

Mientras hablan de diálogo, simulan diálogo.
Mientras dicen escuchar, evaden escuchar.
Mientras prometen soluciones, posponen decisiones.

Y así, el país se desgasta.

El país que yo veo —y que muchos ya ven

El país que yo veo no necesita encuestas para confirmarse.
Es el país donde:

  • la gente trabaja más y vive peor,
  • los jóvenes protestan porque no quieren morir antes de los 30,
  • los campesinos exigen lo mínimo para no perderlo todo,
  • los transportistas conducen con un ojo en la carretera y otro en el retrovisor.

Es el país donde la vida se volvió un acto de resistencia.

Y donde el gobierno sigue actuando como si todo fuera un malentendido estadístico.

La ruptura silenciosa

Hay una grieta creciendo entre lo que el poder dice y lo que la gente vive. Una grieta que se ensancha cada vez que se burla una marcha, cada vez que se minimiza una protesta, cada vez que se usa la fuerza para callar y el micrófono para humillar.

El país está hablando.
Muchos ya lo escuchan.
La pregunta es otra:
¿lo está escuchando el poder?

Y si no escucha, ¿qué va a pasar cuando la calle deje de hablar y empiece a gritar?

No necesito encuestas ni mañaneras

Porque la verdad no se esconde en un tablero, ni en un reporte, ni en un discurso de media hora. La verdad está en la gente real, en la vida real, en las calles reales.

La veo en la fila del transporte.
En el rostro de los que protestan.
En la angustia de los que esperan justicia.
En la mirada perdida de los que ya no saben qué más hacer.

No necesito encuestas ni mañaneras. Lo veo en la calle, lo vivo en mi vida diaria.

Y lo ve México entero.
Aunque algunos —desde arriba— sigan fingiendo que el país va bien.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

Mundial 2026: quieren vender una fiesta, pero lo que hay alrededor del estadio es un panteón

Por Jose Rafael Moya Saavedra

El gobierno insiste en que Guadalajara será una “sede segura”. Que las fosas están “lejos”, que la violencia “no afecta al estadio”, que la FIFA “sigue normal”.

Pero los números, la tierra removida y los restos humanos dicen otra cosa: lo que rodea al Estadio Akron no es un corredor turístico, es un corredor de muerte.

Mientras se pintan banquetas, se revisa la iluminación y se preparan rutas de movilidad mundialista, los colectivos de búsqueda siguen levantando bolsas con fragmentos de personas. No de hace décadas: de estos mismos años, de esta misma ciudad, de estas mismas colonias.

La pregunta es simple:
¿Qué país pretende celebrar un Mundial mientras esconde un panteón clandestino a la vista del estadio?

El discurso oficial: kilómetros, excusas y una negación vergonzosa

El encuadre gubernamental es tan frágil como cínico.

“No están dentro del estadio”

Como si 13 o 19 kilómetros con cientos de bolsas fueran un detalle menor, una nota de pie de página.

Como si el horror dejara de serlo porque la fosa no está junto al túnel de jugadores.

“La seguridad está garantizada”

Es el viejo truco: blindar zonas VIP para turistas mientras el resto de la ciudad se pudre en fosas, desapariciones y colusión criminal.

La seguridad para el Mundial es de superficie; la inseguridad para los locales es estructural.

“La planeación va normal”

Sí, claro: normal para un país que ha decidido administrar la muerte como si fuera trámite administrativo. Normal para una autoridad que prefiere maquillar que reconocer.

Porque eso es lo que está ocurriendo: un intento sistemático de limpiar la escena antes de que llegue la FIFA.

La versión de los colectivos: un país que cava, entierra y desentierra

Mientras el gobierno vende tranquilidad, los colectivos narran lo que las autoridades no quieren admitir:

  • Más de 456 bolsas con restos humanos en Las Agujas, La Noria, Camino al Alemán y Arroyo Hondo.
  • Cuerpos localizados también en un panteón cercano.
  • Fosas “activas”: se siguen encontrando restos cada semana.
  • Operativos apresurados para “cerrar” búsquedas antes de 2026.
  • Fichas de desaparecidos retiradas o ignoradas porque estorban la narrativa del “Mundial seguro”.

Ellos no hablan de kilómetros. Hablan de cadáveres.

No hablan de logística mundialista. Hablan de hijos, padres, mujeres, jóvenes, todos enterrados sin nombre.

No hablan de “percepción internacional”. Hablan de una ciudad que huele a muerte aunque intenten perfumarla con discursos.

Entre el estadio y la fosa: la obscenidad del contraste

La escena es grotesca: arriba, luces, eventos, patrocinadores, cámaras, discursos de modernidad; abajo, tierra removida, bolsas negras, huesos, fragmentos humanos, silencio.

La autoridad quiere que el mundo vea el pasto impecable, no el subsuelo cargado de cuerpos.

Quiere que los turistas celebren, no que se pregunten por qué Jalisco es el estado con más cuerpos exhumados de fosas en el país.

Quiere que los noticieros hablen de goles, no de que Zapopan, Tlajomulco y Tlaquepaque son un corredor metropolitano de enterramientos ilegales.

El maquillaje pre-Mundial: esconder, acelerar, borrar

Los colectivos lo han dicho sin eufemismos:

  • se aceleran exhumaciones,
  • se dan por concluidas búsquedas incompletas,
  • se esconden o diluyen expedientes,
  • se retiran fichas de desaparecidos,
  • se centraliza la información,
  • se limita lo que se comunica,
  • y se intenta que nada estorbe la fiesta global.

El objetivo no es justicia. No es verdad. No es reparación. Es imagen. Es que cuando lleguen las cámaras del mundo, todo parezca normal. Pero no lo es.

La verdad incómoda: México quiere un Mundial sin mirar a sus muertos

El gobierno habla de estadios, rutas, turismo y seguridad perimetral. Los colectivos hablan de restos, fosas, patrones, impunidad y colusión.

Ambos discursos no pueden coexistir sin que uno sea mentira. Y en México, la mentira oficial siempre tiene el mismo rostro: la negación del horror para que la fiesta siga.

Pero hay una realidad que no se tapa con pintura ni con conferencias:

·       hay un panteón clandestino a la vista del estadio.

·       Y no lo hizo la naturaleza.

·       Lo hicieron personas.

·       Y alguien lo permitió.

COLOFÓN: el Mundial pasará; los muertos seguirán ahí

La fiesta dura noventa minutos.  El duelo dura generaciones.

En 2026 el estadio estará lleno, las cámaras encendidas, la música sonando. Pero a unos kilómetros, bajo tierra, habrá cientos de personas sin nombre que nunca tuvieron justicia.

Ese es el verdadero marcador del país.

·       No goles.

·       No ranking FIFA.

Sino la distancia entre lo que presume y lo que calla.


Fuentes consultadas

  • Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF), reportes 2023–2024 sobre fosas clandestinas en Zapopan.

  • Fiscalía Especial de Personas Desaparecidas de Jalisco, comunicados oficiales sobre Las Agujas, La Noria y Camino al Alemán.

  • Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), actualización 2024–2025.

  • Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), Registro Nacional de Fosas Clandestinas (2019–2024).

  • Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, “Fosas clandestinas en México: Informe 2023–2024”.

  • Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU (CED), observaciones a México 2022–2024.

  • Comunicados de Amnistía Internacional, CNDH y CIDH sobre el caso Rancho Izaguirre (2025).

  • Guerreros Buscadores y colectivos de búsqueda de Jalisco, testimonios y reportes públicos 2022–2025.

  • Coberturas de El País, Animal Político, N+, BBC Mundo y CNN sobre fosas clandestinas en Jalisco y crisis forense nacional.

  • Declaraciones del Gobierno de Jalisco y del Gobierno de México sobre seguridad del Mundial 2026 (2024–2025).

  • FIFA, comunicaciones sobre sedes y plan de seguridad para la Copa del Mundo 2026.

 

domingo, 23 de noviembre de 2025

 



OTRA PERSPECTIVA

¡Viva Cristo Rey! el grito que despierta viejos fantasmas y desnuda nuevas tensiones

Por Jose Rafael Moya Saavedra

Hay frases que no se apagan con el tiempo. Permanecen en el subsuelo de la memoria nacional, esperando volver cuando el país parece olvidar su historia más dolorosa. “¡Viva Cristo Rey!” pertenece a esa categoría de palabras que sobreviven a los gobiernos y a los intentos de borrar lo que incomoda —como lo ha documentado Jean Meyer en La Cristiada (1973–1975), obra de referencia sobre la persecución religiosa en México—.

Su origen no es menor: fue el eco directo de la confrontación más grave entre Iglesia y Estado en el siglo XX. En 1926, tras la aplicación estricta de la Ley Calles, inspirada en los artículos anticlericales de la Constitución de 1917, el Estado mexicano buscó controlar la vida religiosa al extremo de criminalizarla (González Navarro, 1974). La población respondió no desde la política partidista, sino desde la conciencia herida: campesinos, obreros, mujeres y jóvenes levantaron la voz con un grito que era, al mismo tiempo, oración y protesta (Meyer, 2012).

Ese grito —“¡Viva Cristo Rey!”— acompañó los últimos instantes de figuras como José Sánchez del Río, canonizado en 2016 tras comprobarse su martirio (Francisco, 2016), o del jesuita Miguel Agustín Pro, cuyo fusilamiento quedó registrado en fotografías hoy resguardadas por el Archivo General de la Nación (AGN, 1927).

 

No es un grito contra el Estado, sino contra el abuso

El lema no fue un llamado a derrocar gobiernos, sino una defensa radical de la conciencia humana. Como recuerda David Bailey (1985), los cristeros no buscaban poder político; reclamaban el derecho a vivir su fe sin persecución. Por eso, la frase se convirtió en un límite simbólico frente a cualquier forma de imposición estatal sobre la vida interior.

Ese sentido permanece en la actualidad.

Un país que revive su pasado sin querer mirarlo

Hoy, casi un siglo después, México vive una violencia distinta, pero no menos perturbadora. En la última década han sido asesinados sacerdotes en regiones dominadas por el crimen organizado, una realidad documentada año con año por el Centro Católico Multimedial (CCM, 2010–2024). La Conferencia del Episcopado Mexicano (2018–2025) ha denunciado estas agresiones, ligándolas con la memoria de los mártires y recordando la obligación moral del Estado de garantizar seguridad.

Estos hechos se dan en estados como Guanajuato, Michoacán, Guerrero y Zacatecas, donde organizaciones criminales han adquirido un control territorial que rebasa a la autoridad civil (InSight Crime, 2020–2024). La dimensión del problema lo reconoce incluso el Departamento de Estado de EE. UU. (2015–2024), que ha señalado la vulnerabilidad de ministros religiosos en regiones dominadas por grupos armados.

Esta violencia reaviva los viejos fantasmas: la sensación de que las instituciones no protegen, de que la libertad religiosa se vuelve rehén del miedo, y de que los templos quedan expuestos donde el Estado se retira.

El Estado laico no se debilita cuando escucha; se debilita cuando ignora

El debate contemporáneo no gira sobre la separación Iglesia-Estado, sino sobre el cumplimiento del Estado en su deber de proteger derechos fundamentales. Como explica Blancarte (2008), la laicidad mexicana se fortalece cuando garantiza libertades, no cuando las restringe o minimiza la voz de quienes las ejercen.

Sin embargo, en los últimos años ciertos sectores oficiales han reaccionado con incomodidad ante la Iglesia cuando ésta denuncia la violencia o reclama acciones más firmes, lo que ha generado tensiones visibles (Arista, 2023–2025; Casar, 2020–2025). Esto revive una desconfianza histórica: la idea de que el Estado prefiere silenciar antes que escuchar, y que ver revivir el “¡Viva Cristo Rey!” es una amenaza más política que moral.

Pero la historia demuestra lo contrario: el Estado laico se fortalece cuando reconoce la voz de sus ciudadanos y sus comunidades religiosas (Valdés, 2021).

Una frase que no se disuelve porque representa lo que no se negocia

El “¡Viva Cristo Rey!” de hoy no evoca la guerra; evoca la memoria. No pide armas; pide dignidad. No busca subvertir el orden; busca recordar los límites éticos del poder y el costo social de ignorarlos.

Desde la perspectiva del Observatorio Nacional Ciudadano (2022–2025), la violencia actual revela un Estado incapaz de proteger territorios enteros, lo que convierte a los templos en refugios simbólicos más que en edificios religiosos. Por eso el viejo grito resuena de nuevo: no para dividir, sino para recordar que hay espacios de la vida humana que no pueden ser controlados por decreto.

Y mientras la violencia continúe, mientras el Estado siga desbordado por actores criminales o por su propia omisión, la frase seguirá siendo lo que siempre ha sido:
una frontera ética, un reclamo de memoria y un acto de esperanza.

Referencias

Bailey, D. C. (1985). Viva Cristo Rey! The Cristero Rebellion and the Church-State Conflict in Mexico. Journal of Church and State, 27(1), 95–112.

González Navarro, M. (1974). La Iglesia en la primera mitad del siglo XX. El Colegio de México.

INEHRM – Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. (s. f.). Documentos históricos de la Cristiada.

Meyer, J. (1973–1975). La Cristiada (Vols. 1–3). Siglo XXI Editores.

Meyer, J. (2012). El fuego y el olvido: Vida, muerte y teología de los cristeros. Random House.

Tuck, J. (1982). The Holy War in Los Altos: A Regional Analysis of the Cristero Rebellion. University of Arizona Press.

Archivo General de la Nación. (1927). Fotografías del fusilamiento del Padre Miguel Agustín Pro. Fondo Presidentes.

Francisco. (2016, 16 de octubre). Homilía en la canonización de José Sánchez del Río. Ciudad del Vaticano.

Juan Pablo II. (2000, 21 de mayo). Homilía en la canonización de los 25 mártires mexicanos. Ciudad del Vaticano.

Posadas Ocampo, J. J. (1987). Los mártires mexicanos del siglo XX. Ediciones Paulinas.

Blancarte, R. (2008). Laicidad y libertad de religión. El Colegio de México.

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. (1917). Artículos 3, 5, 24, 27 y 130.

De la Torre, R. (2010). Religión y espacio público en México. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 52(209), 15–38.

Centro Católico Multimedial. (2010–2024). Informes anuales: Tragedia y Crisol del Sacerdocio en México. CCM.

Conferencia del Episcopado Mexicano. (2018–2025). Comunicados sobre violencia contra ministros religiosos. CEM.

InSight Crime. (2020–2024). Reportes sobre crimen organizado en México. InSight Crime.

United States Department of State. (2015–2024). International Religious Freedom Report: Mexico. U.S. Government Publishing Office.

Aguilar Camín, H. (2019–2024). Artículos sobre regresión autoritaria y militarización. Revista Nexos.

Arista, L. (2023–2025). Artículos sobre Iglesia y Estado en México. Expansión Política.

Casar, M. A. (2020–2025). Informes y análisis sobre seguridad y militarización en México. Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

Valdés, L. (2021). Laicidad del Estado mexicano y tensiones actuales. Revista del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM.

Observatorio Nacional Ciudadano. (2022–2025). Informes sobre violencia y criminalidad en México. ONC.

Archivo Histórico del Arzobispado de Guadalajara. (s. f.). Cartas pastorales de la época cristera.

Diócesis de Colima, León, Zacatecas y Guadalajara. (s. f.). Actas de martirio y testimonios de feligreses.

 


jueves, 20 de noviembre de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

La Marcha del Tigre: Cuando el Poder Pide Rugir… Porque Ya No Puede Aullar Solo

Por Jose Rafael Moya Saavedra

Para lectores con estómago democrático y memoria larga

Que no se diga que México no innova. Mientras otros países se preocupan por construir instituciones, aquí inventamos zoología política: bienvenidos a la Marcha del Tigre, un desfile juvenil que promete “defender la patria” con videos de TikTok, banderas nuevas y consignas que huelen a cartón húmedo.

La convocatoria dice, con toda la delicadeza del populismo maduro:

“Traidor a la patria quien no marche.”

Hermoso.
Miguel Hidalgo estaría orgulloso.
Díaz Ordaz, aún más.

Porque hay que reconocerlo: si algo une al México del 68 con el México del 2025 es esa fascinación infantil por confundir aplausos con legitimidad.

Antes el periódico gritaba: “México entero con Díaz Ordaz.” Hoy el algoritmo susurra: “México entero con la Transformación.”

La propaganda cambia de tipografía, pero conserva la misma arrogancia.

TikTok: nuevo órgano oficial del Estado

En 1968, el régimen necesitaba sindicatos, cámaras empresariales y organizaciones “patrióticas” que firmaran desplegados. Ahora basta con tres influencers de corte juvenil que hablan mientras se maquillan o reaccionan a memes.

—¿Qué cambió?
—La estética; no la intención.

La juventud se vuelve la nueva carne de cañón simbólica. Antes los querían dóciles. Hoy los quieren virales.

Acarreo 2.0: ahora con filtros y música trendy

Los defensores de la marcha juran que todo es espontáneo. Claro, porque nada es más espontáneo que miles de jóvenes cubriendo rutas que huelen a operativo, llegando en camiones que nadie vio, nadie pidió y nadie pagó.

La versión moderna del acarreo no usa tortas: usa hashtags y promesas de “verificarse” como buen ciudadano digital.

La obediencia siempre encuentra su manera de disfrazarse de entusiasmo.

El tigre que ruge… cuando le dan permiso

La presidenta Sheinbaum ha considerado convertir la marcha en un acto oficial para celebrar los siete años de la 4T. Perfecto: ya no solo marcharemos por las instituciones; ahora marcharemos por la continuidad emocional del régimen.

Una suerte de misa civil donde el feligrés demuestra su fe caminando.

Si en 1968 marchar era “defender México”, ahora marchar es “demostrar que estás del lado correcto de la historia”.

El que no vaya, traidor.
El que critique, vendido.
El que dude, fifí.
El manual es viejo, pero funciona.

Y mientras tanto, el fantasma vuelve a asomarse

En algún archivo de Guadalajara, un periódico amarillento sigue anunciando:


 

Esa frase se levanta como un espectro frente a esta nueva marcha.
No porque el país esté igual. Sino porque la tentación de uniformar el aplauso es exactamente la misma.

Los gobiernos que se sienten fuertes no piden respaldo.
Los gobiernos que se sienten débiles lo exigen.

 El rugido final: cuando el tigre no es tigre, sino mascota

La “Marcha del Tigre” presume fuerza juvenil, pero suena más a obediencia voluntaria disfrazada de rebeldía sonora. Un tigre amaestrado que ruge cuando el domador levanta la mano.

La verdadera pregunta no es quién marcha. La verdadera pregunta es por qué el poder necesita que alguien marche por él.

Porque si un gobierno necesita que una generación entera salga a rugir para defenderlo, entonces ese gobierno ya no es tigre.

Es presa.


REFERENCIAS

1. Portada histórica usada como referencia en el artículo

El Occidental. (1968, 8 de octubre). México entero con Díaz Ordaz [Portada de periódico]. Hemeroteca Nacional de México.
(Imagen disponible en diversos repositorios y citada por múltiples análisis sobre 1968.)

2. Contexto histórico 1968 / discurso oficial

Aguayo, S. (2018). 1968: Los archivos de la violencia. Grijalbo.
Poniatowska, E. (1971). La noche de Tlatelolco. Era.
Zolov, E. (2020). El pasado es un país extraño: Una historia de la contracultura en México. Fondo de Cultura Económica.

3. Grupo Milenio – Marcha del Tigre

Grupo Milenio. (2025). Jóvenes convocan la “Marcha del Tigre” en apoyo a la 4T y a Sheinbaum: Fecha, hora y lugar del movimiento. Milenio.
https://www.milenio.com/politica/jovenes-convocan-marcha-tigre-apoyo-4t-sheinbaum

4. Presidencia de México – Celebración de la 4T

Presidencia de México. (2025). Sheinbaum propone celebrar 7 años de la llegada de la 4T: “Hay mucho que festejar”. Gobierno de México.
https://www.gob.mx/presidencia/articulos/sheinbaum-propone-celebrar-7-anos-de-la-llegada-de-la-4t-hay-mucho-que-festejar

 

 

 

OTRA PERSPECTIVA

México Hoy: Viejos Fantasmas, Nuevas Tensiones

Una mirada a las sombras históricas que vuelven a emerger

Por Jose Rafael Moya Saavedra

Capítulo 1: El país que vuelve a mirarse en el espejo

México es un país que, cada cierto tiempo, vuelve a mirarse en el mismo espejo y descubre que las sombras que creyó haber superado siguen ahí, agazapadas en sus gestos cotidianos, en su forma de relacionarse con la autoridad y en las tensiones que ordenan su vida pública. Más de un siglo después de que México Bárbaro exhibiera las heridas profundas del abuso y de la desigualdad estructural, la nación parece regresar a un punto de inflexión donde resuenan viejas preguntas: ¿quién ejerce el poder?, ¿cómo se distribuye la justicia?, ¿qué tan hondo están las raíces de nuestros conflictos?

El México actual enfrenta un clima social y político marcado por la desconfianza, la polarización y la disputa por el sentido moral del país. Lejos de ser fenómenos nuevos, estas tensiones son herederas de conflictos profundamente sedimentados en la historia nacional.

Las fracturas que hoy se expresan en redes sociales, en discusiones políticas, en protestas callejeras y en pugnas institucionales tienen un origen más antiguo: fueron moldeadas por la Guerra Cristera, el Estado posrevolucionario, el anticlericalismo militante, la penetración de ideologías ultraderechistas transnacionales y la normalización histórica de la corrupción.

Así como Turner retrató un país dividido entre élites voraces y mayorías desprotegidas, el México de hoy enfrenta élites políticas y sociales que reproducen viejos patrones bajo nuevas narrativas. Cambian los actores, cambian las banderas; la estructura del conflicto, no tanto.

Lo que antes era barbarie institucionalizada hoy adopta formas renovadas: polarización discursiva, captura institucional, redes clientelares, manipulación del miedo y usos estratégicos de la fe y la identidad.

México vuelve a mirarse en sus sombras porque el país profundo nunca desapareció: sólo mutó. La modernización, la alternancia partidista, los proyectos de transformación y los discursos del cambio han sido insuficientes para desmontar los conflictos históricos que moldean nuestra cultura política. En tiempos de tensión, esos viejos fantasmas regresan.

Capítulo 2: Herencias que moldean el presente

1. Un país hecho de fracturas antiguas

Comprender el México actual requiere mirar hacia atrás. La confrontación entre la Iglesia y el Estado —nacida en la Colonia, agudizada en la Reforma y llevada al borde de la guerra durante la Cristiada— dejó heridas profundas en lo político y lo comunitario.

El laicismo mexicano, lejos de surgir como pacto social, nació de una larga batalla ideológica. El Estado posrevolucionario lo institucionalizó con firmeza, marginando a los actores religiosos de la vida pública y construyendo un modelo de autoridad centralizada desconfiado de cualquier poder paralelo. Esta tensión sigue viva: hoy reaparece en debates sobre moral pública, educación, símbolos religiosos, derechos civiles y libertad de culto.

México no dejó atrás la Cristiada: la absorbió.

2. Anticlericalismo y ecos de ultraderecha global

El anticlericalismo estatal, construido para fortalecer al poder político frente a la Iglesia, provocó inevitablemente una reacción conservadora. El sinarquismo, los movimientos católicos militantes y diversas expresiones de ultra conservadurismo han sido parte del paisaje político desde el siglo XX.

En el siglo XXI, estas expresiones encontraron nuevos aliados fuera del país. Grupos de ultraderecha españoles y argentinos han exportado discursos y tácticas que resuenan en sectores mexicanos: defensa militante de “valores tradicionales”, denuncias contra el “anti catecismo estatal”, resistencia moral frente al liberalismo social y la construcción de identidades religiosas rígidas.

Esta conexión internacional demuestra que México sigue inserto en una disputa global más amplia: la lucha por la narrativa moral del mundo contemporáneo.

3. Corrupción: el pacto silencioso

La corrupción en México es un sistema, no una anomalía. Su raíz está en la manera en que el Estado posrevolucionario organizó la vida pública: redes clientelares, control corporativo, distribución política de recursos y una autoridad que muchas veces dependió más de acuerdos informales que de reglas formales.

Durante décadas, la corrupción no sólo lubricó el sistema político: lo sostuvo.

Esa lógica, al filtrarse en la vida cotidiana, produjo una contradicción que hoy pesa sobre todos: condenamos la corrupción públicamente, pero en lo privado hemos aprendido a normalizarla como estrategia de supervivencia. Este doble estándar erosiona la confianza institucional y reproduce un ciclo donde la ilegalidad se vuelve costumbre.

En este punto, México enfrenta un fantasma que se alimenta solo: la corrupción se perpetúa porque siempre encuentra justificaciones culturales, políticas o sociales para seguir existiendo.

Capítulo 3: Viejos fantasmas, nuevas tensiones

México no es un país que haya agotado sus conflictos. Es un país que los renueva. Los viejos fantasmas no regresan como nostalgia, sino como advertencia.

Hoy aparecen bajo nuevas formas:

  • Polarización identitaria: ya no sólo ideológica, sino emocional y moral.
  • Disputas religiosas y culturales que se reactivan ante cambios sociales.
  • Militarización y justicia instrumentalizada, ecos del autoritarismo del siglo XX.
  • Influencias externas que alimentan movimientos radicalizados.
  • Corrupción como práctica transversal en todos los niveles sociales.

Esta suma de tensiones hace que México viva en un permanente estado de fricción, como si el país estuviera atrapado entre lo que quiere ser y lo que aún no logra resolver.

Los fantasmas no son del pasado: son reflejos del presente que no terminamos de mirar con claridad.

Colofón: Un país entre sus sombras y sus posibilidades

México hoy es un país que se reconoce fracturado, pero también consciente. Que vuelve a mirar sus sombras no por nostalgia, sino por necesidad. Los viejos conflictos —Iglesia y Estado, élites y pueblo, fe y laicismo, modernización y desigualdad, legalidad y corrupción— siguen ahí, recordándonos que un país no se transforma sólo con discursos o voluntades, sino desmontando las estructuras profundas que lo sostienen.

Los viejos fantasmas regresan porque no se han ido. Y reconocernos en ellos es el primer paso para, algún día, dejarlos atrás.

 

 

REFERENCIAS

Bailey, D. C. (2010). Viva Cristo Rey! The Cristero Rebellion and the Church-State Conflict in Mexico. University of Texas Press.

Carpintero Benítez, F. (2009). Historia de la Guerra Cristera en México, 1926–1929. Porrúa.

Meyer, J. (1973–1974). La Cristiada (Vols. 1–3). Siglo XXI Editores.

Olivera Sedano, A. (1977). La Guerra Cristera. SEP / Setentas.

Palabra de Clío. (2015). La guerra de religión en México (1926–1929). Palabra de Clío.

Aguilar Camín, H., & Meyer, L. (1989). A la sombra de la Revolución Mexicana. Cal y Arena.

Bazant, J. (1975). Historia de la Reforma en México. El Colegio de México.

Garrido, L. J. (1982). El partido de la Revolución Institucionalizada. Siglo XXI Editores.

Knight, A. (1986). La Revolución Mexicana (Vols. 1–2). Fondo de Cultura Económica.

Pérez Montfort, R. (1994). Avatares del nacionalismo cultural en México. CIESAS.

Bastian, J.-P. (1994). Protestantismo y modernidad latinoamericana. Fondo de Cultura Económica.

Blancarte, R. (1992). Historia de la Iglesia Católica en México. El Colegio de México.

López Camarillo, O. (2008). El sinarquismo en México: Una historia política y social. Instituto Mora.

Serrano, S. (2014). ¿Qué hacer con Dios en la República? Política y secularización en América Latina. Fondo de Cultura Económica.

Casullo, M. E. (2019). ¿Por qué funciona el populismo de derecha?. Siglo XXI Editores.

Delgado, Á., & Páez Varela, A. (2020). Derecha: Poder, corrupción y engaño. Harper Collins.

Finchelstein, F. (2017). Del fascismo al populismo en la historia. Taurus.

Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM). (2018). Las derechas en México. INEHRM.

Mudde, C., & Rovira Kaltwasser, C. (2017). Populismo: Una breve introducción. Alianza Editorial.

De la O, A. L. (2015). Crafting Policies to End Poverty in Mexico. Cambridge University Press.

Merino, M. (2017). La corrupción en México: Análisis y propuestas para combatirla. CIDE.

Morris, S. D. (1992). Corrupción y política en México. Océano.

Transparencia Mexicana & Transparencia Internacional. (2023). Índice de percepción de la corrupción 2023. Transparencia Internacional.

Ugalde, L. C. (2021). El feudo de la corrupción. Debate.

Bartra, R. (2020). La fractura mexicana. Random House.

Hernández Navarro, L. (2016). La disputa por la nación. Debate.

Loaeza, S. (1999). El Partido Acción Nacional: La larga marcha. Fondo de Cultura Económica.

Meyer, L. (2011). Nuestra tragedia persistente: La democracia autoritaria en México. Debate.

Woldenberg, J. (2013). Cartas a una joven desencantada con la democracia. Cal y Arena.

Cosío Villegas, D. (1972). El sistema político mexicano. Cal y Arena.

Paz, O. (1994). El laberinto de la soledad. Fondo de Cultura Económica.

Ramos, S. (1951). El perfil del hombre y la cultura en México. Fondo de Cultura Económica.

Turner, J. K. (1909). México Bárbaro. B. W. Huebsch. (y múltiples reediciones posteriores).

miércoles, 19 de noviembre de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

DESPUÉS DE MÉXICO BÁRBARO: EL PAÍS QUE VUELVE A MIRAR SUS SOMBRAS

Por Jose Rafael Moya Saavedra

              Hay libros que no se escriben: se desgarran. Uno de ellos fue México Bárbaro. John Kenneth Turner no vino a describir un país; vino a presenciar un llanto. Aquel texto de 1908, construido desde la infiltración periodística y la denuncia moral, retrató lo que otros callaban: un México sometido por la explotación, el autoritarismo y el silencio institucional¹.

Lo peor de ese espejo no era lo que mostraba… sino lo que anunciaba.

Después de México Bárbaro llegó la tormenta: la caída del Porfiriato, la Revolución, la formación del Estado moderno. Hoy, más de un siglo después, pareciera que la tormenta está regresando.

Y nosotros —ciudadanos que caminamos entre ruinas nuevas y heridas viejas— empezamos a preguntarnos: ¿qué se repite?, ¿qué se transformó?, ¿qué nos espera?

I. El país que despertó una vez… y que hoy vuelve a abrir los ojos

Turner retrató un país “próspero” para las élites y devastador para la mayoría. Sus crónicas en Valle Nacional, Yucatán y las plantaciones de henequén describían un sistema esclavista tolerado por el Estado².

El México de 1908 era una nación exhausta, sometida por una modernidad que excluía a quienes la sostenían.

Era un país que ya no daba para más.

              Y basta asomarse al México de 2025 para sentir un eco incómodo: la desigualdad persiste³, la violencia muta⁴, el Estado se reduce donde más se le necesita⁵ y la impunidad se ha vuelto norma⁶.

La historia no se repite… pero sí rima.

II. Del Porfiriato al presente: otras jaulas, mismas grietas

Así como después de Turner no tardó en colapsar el régimen de Díaz⁷, hoy vivimos señales de desgaste similares:

  • entonces había haciendas que eran reinos privados;
    hoy hay regiones donde manda el crimen organizado⁸;
  • entonces los rurales imponían miedo;
    hoy las policías locales son rebasadas o infiltradas⁹;
  • entonces el Estado protegía a unos pocos;
    hoy hay zonas donde el Estado simplemente no está¹⁰.

Los fantasmas cambian de uniforme, pero no de función.

III. El estallido que no llega y, sin embargo, ya empezó

México no vive una revolución armada, pero sí una ruptura social profunda. La polarización política, el desencanto con la autoridad, el crecimiento de la protesta ciudadana y el cansancio colectivo no son invento de la prensa: están documentados por estudios sobre percepción social del riesgo, violencia y seguridad¹¹.

Lo que vivimos es una fatiga moral, similar a la que precedió la transición democrática en los 90¹² y a la que precedió la caída del Porfiriato: una sociedad que deja de creer en sus gobernantes porque la realidad contradice el discurso.

La historia no estalla sólo con rifles. A veces estalla con hartazgo.

IV. Una reconstrucción incierta: México sin proyecto

Tras 1920, México construyó un Estado fuerte: la Constitución de 1917, el reparto agrario, la educación pública y más tarde la política cardenista¹³.

Hoy estamos en lo contrario: un Estado debilitado, con instituciones erosionadas¹⁴, contrapesos reducidos¹⁵ y una militarización creciente¹⁶.

La gobernabilidad, dirían los politólogos, está sostenida por resortes endebles. El Estado intenta recuperar control, pero en muchos territorios ya lo cedió hace tiempo¹⁷.

Un país sin proyecto es un país que avanza a tientas.

V. Nearshoring sin nación: el espejismo del desarrollo

Como el “milagro mexicano” (1940–1970), el nearshoring promete crecimiento, inversión y dinamismo¹⁸. Pero entonces, como ahora, el desarrollo no alcanzaba al país completo.

Hoy:

  • la infraestructura está rebasada, según reportes del IMCO¹⁹;
  • la pobreza se mantiene prácticamente estancada²⁰;
  • la desigualdad regional es crítica²¹;
  • los servicios públicos se deterioran²².

La economía crece… pero ¿crece México?

VI. Viejos fantasmas: violencia, impunidad y Estado ausente

La violencia contemporánea —desapariciones, extorsión, control territorial— es diferente a la del Porfiriato, pero comparte un origen: la ausencia del Estado donde debería ser presencia protectora.

México tiene más desaparecidos que conflictos armados contemporáneos²³. La impunidad ronda el 92%²⁴.

La violencia criminal supera la capacidad institucional en varios estados²⁵.

Los fantasmas de Turner siguen aquí: ya no peones acasillados, sino ciudadanos atrapados entre Estado insuficiente y poder criminal excesivo.

VII. Lo que viene: una contrarrevolución moral y cívica

No habrá una revolución clásica —no es el México de 1910—, pero sí un reacomodo profundo.

La evidencia comparada en estudios sociopolíticos señala que, cuando la sociedad pierde el miedo al gobierno pero mantiene el miedo al crimen, surge una presión por restaurar el orden y la comunidad²⁶.

Esto deriva en:

  • una reactivación de la sociedad civil,
  • un regreso a valores tradicionales de estabilidad, familia y ley,
  • una demanda de reconstrucción institucional,
  • nuevas alianzas políticas no carismáticas, sino pragmáticas.

La contrarrevolución no será violenta. Será moral.

VIII. Colofón: el espejo que vuelve

Después de México Bárbaro, México cambió para siempre, aunque las heridas tardaron décadas en cerrarse.

Hoy, México Bárbaro vuelve como advertencia: cuando un país normaliza el horror, la historia se encarga de corregirlo.

Estamos en un punto donde nada está firme, pero todo sigue de pie. Un país exhausto, un Estado debilitado, un gobierno que concentra poder mientras la realidad se fractura.

Lo que viene no es la caída del país, sino su reacomodo. La historia mexicana lo ha hecho antes.
Lo hará de nuevo.

Porque México podrá estar herido, pero jamás está vencido.

 

REFERENCIAS

  1. Turner, John Kenneth. México Bárbaro. Editorial América, 1909.
  2. Knight, Alan. The Mexican Revolution, Vol. 1 y 2. Cambridge University Press, 1986.
  3. PNUD México. Informe sobre Desarrollo Humano. 2023.
  4. ONUDD. Informe Global sobre Homicidios. 2023.
  5. Astorga, Luis. El siglo de las drogas. Random House, 2012.
  6. México Evalúa. Índice de Impunidad en México. 2024.
  7. Krauze, Enrique. Biografía del Poder. Tusquets, 1997.
  8. De la Calle, Luis; Rubio, Luis. Clasemediero. 2014.
  9. Observatorio Nacional Ciudadano. Informe de Seguridad. 2024.
  10. Guillermo Trejo y Sandra Ley. Votes, Drugs and Violence. Cambridge, 2020.
  11. Latinobarómetro. Informe 2023–2024.
  12. Loaeza, Soledad. El Partido Acción Nacional: la larga marcha 1939-1994.
  13. Meyer, Lorenzo. La Segunda Muerte de la Revolución Mexicana. Cal y Arena, 2010.
  14. WOLA. Democracia y Derechos en México. 2023.
  15. Artículo 19. Informe Anual sobre Libertad de Expresión. 2024.
  16. Ríos Contreras, Viridiana. Why Mexico Failed.
  17. InSight Crime. Control Territorial en México. 2024.
  18. IMCO. Nearshoring: oportunidades y límites. 2023.
  19. IMCO. Competitividad Estatal 2024.
  20. CONEVAL. Medición de la Pobreza 2024.
  21. Banco Mundial. Desigualdad Persistente en México.
  22. OCDE. Estudios de Gobernanza Pública: México.
  23. ONU-DH México. Situación de Personas Desaparecidas.
  24. World Justice Project. Rule of Law Index 2024.
  25. CIDE. Atlas de Seguridad y Violencia en México.
  26. Huntington, Samuel P. Political Order in Changing Societies.

Bibliografía

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  • Krauze, E. (1997). Biografía del poder: Caudillos de la Revolución Mexicana (1910–1940). Tusquets.
  • Meyer, L. (2010). La segunda muerte de la Revolución Mexicana. Cal y Arena.
  • Turner, J. K. (1909). México bárbaro. Editorial América.
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