domingo, 23 de noviembre de 2025

 



OTRA PERSPECTIVA

¡Viva Cristo Rey! el grito que despierta viejos fantasmas y desnuda nuevas tensiones

Por Jose Rafael Moya Saavedra

Hay frases que no se apagan con el tiempo. Permanecen en el subsuelo de la memoria nacional, esperando volver cuando el país parece olvidar su historia más dolorosa. “¡Viva Cristo Rey!” pertenece a esa categoría de palabras que sobreviven a los gobiernos y a los intentos de borrar lo que incomoda —como lo ha documentado Jean Meyer en La Cristiada (1973–1975), obra de referencia sobre la persecución religiosa en México—.

Su origen no es menor: fue el eco directo de la confrontación más grave entre Iglesia y Estado en el siglo XX. En 1926, tras la aplicación estricta de la Ley Calles, inspirada en los artículos anticlericales de la Constitución de 1917, el Estado mexicano buscó controlar la vida religiosa al extremo de criminalizarla (González Navarro, 1974). La población respondió no desde la política partidista, sino desde la conciencia herida: campesinos, obreros, mujeres y jóvenes levantaron la voz con un grito que era, al mismo tiempo, oración y protesta (Meyer, 2012).

Ese grito —“¡Viva Cristo Rey!”— acompañó los últimos instantes de figuras como José Sánchez del Río, canonizado en 2016 tras comprobarse su martirio (Francisco, 2016), o del jesuita Miguel Agustín Pro, cuyo fusilamiento quedó registrado en fotografías hoy resguardadas por el Archivo General de la Nación (AGN, 1927).

 

No es un grito contra el Estado, sino contra el abuso

El lema no fue un llamado a derrocar gobiernos, sino una defensa radical de la conciencia humana. Como recuerda David Bailey (1985), los cristeros no buscaban poder político; reclamaban el derecho a vivir su fe sin persecución. Por eso, la frase se convirtió en un límite simbólico frente a cualquier forma de imposición estatal sobre la vida interior.

Ese sentido permanece en la actualidad.

Un país que revive su pasado sin querer mirarlo

Hoy, casi un siglo después, México vive una violencia distinta, pero no menos perturbadora. En la última década han sido asesinados sacerdotes en regiones dominadas por el crimen organizado, una realidad documentada año con año por el Centro Católico Multimedial (CCM, 2010–2024). La Conferencia del Episcopado Mexicano (2018–2025) ha denunciado estas agresiones, ligándolas con la memoria de los mártires y recordando la obligación moral del Estado de garantizar seguridad.

Estos hechos se dan en estados como Guanajuato, Michoacán, Guerrero y Zacatecas, donde organizaciones criminales han adquirido un control territorial que rebasa a la autoridad civil (InSight Crime, 2020–2024). La dimensión del problema lo reconoce incluso el Departamento de Estado de EE. UU. (2015–2024), que ha señalado la vulnerabilidad de ministros religiosos en regiones dominadas por grupos armados.

Esta violencia reaviva los viejos fantasmas: la sensación de que las instituciones no protegen, de que la libertad religiosa se vuelve rehén del miedo, y de que los templos quedan expuestos donde el Estado se retira.

El Estado laico no se debilita cuando escucha; se debilita cuando ignora

El debate contemporáneo no gira sobre la separación Iglesia-Estado, sino sobre el cumplimiento del Estado en su deber de proteger derechos fundamentales. Como explica Blancarte (2008), la laicidad mexicana se fortalece cuando garantiza libertades, no cuando las restringe o minimiza la voz de quienes las ejercen.

Sin embargo, en los últimos años ciertos sectores oficiales han reaccionado con incomodidad ante la Iglesia cuando ésta denuncia la violencia o reclama acciones más firmes, lo que ha generado tensiones visibles (Arista, 2023–2025; Casar, 2020–2025). Esto revive una desconfianza histórica: la idea de que el Estado prefiere silenciar antes que escuchar, y que ver revivir el “¡Viva Cristo Rey!” es una amenaza más política que moral.

Pero la historia demuestra lo contrario: el Estado laico se fortalece cuando reconoce la voz de sus ciudadanos y sus comunidades religiosas (Valdés, 2021).

Una frase que no se disuelve porque representa lo que no se negocia

El “¡Viva Cristo Rey!” de hoy no evoca la guerra; evoca la memoria. No pide armas; pide dignidad. No busca subvertir el orden; busca recordar los límites éticos del poder y el costo social de ignorarlos.

Desde la perspectiva del Observatorio Nacional Ciudadano (2022–2025), la violencia actual revela un Estado incapaz de proteger territorios enteros, lo que convierte a los templos en refugios simbólicos más que en edificios religiosos. Por eso el viejo grito resuena de nuevo: no para dividir, sino para recordar que hay espacios de la vida humana que no pueden ser controlados por decreto.

Y mientras la violencia continúe, mientras el Estado siga desbordado por actores criminales o por su propia omisión, la frase seguirá siendo lo que siempre ha sido:
una frontera ética, un reclamo de memoria y un acto de esperanza.

Referencias

Bailey, D. C. (1985). Viva Cristo Rey! The Cristero Rebellion and the Church-State Conflict in Mexico. Journal of Church and State, 27(1), 95–112.

González Navarro, M. (1974). La Iglesia en la primera mitad del siglo XX. El Colegio de México.

INEHRM – Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México. (s. f.). Documentos históricos de la Cristiada.

Meyer, J. (1973–1975). La Cristiada (Vols. 1–3). Siglo XXI Editores.

Meyer, J. (2012). El fuego y el olvido: Vida, muerte y teología de los cristeros. Random House.

Tuck, J. (1982). The Holy War in Los Altos: A Regional Analysis of the Cristero Rebellion. University of Arizona Press.

Archivo General de la Nación. (1927). Fotografías del fusilamiento del Padre Miguel Agustín Pro. Fondo Presidentes.

Francisco. (2016, 16 de octubre). Homilía en la canonización de José Sánchez del Río. Ciudad del Vaticano.

Juan Pablo II. (2000, 21 de mayo). Homilía en la canonización de los 25 mártires mexicanos. Ciudad del Vaticano.

Posadas Ocampo, J. J. (1987). Los mártires mexicanos del siglo XX. Ediciones Paulinas.

Blancarte, R. (2008). Laicidad y libertad de religión. El Colegio de México.

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. (1917). Artículos 3, 5, 24, 27 y 130.

De la Torre, R. (2010). Religión y espacio público en México. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 52(209), 15–38.

Centro Católico Multimedial. (2010–2024). Informes anuales: Tragedia y Crisol del Sacerdocio en México. CCM.

Conferencia del Episcopado Mexicano. (2018–2025). Comunicados sobre violencia contra ministros religiosos. CEM.

InSight Crime. (2020–2024). Reportes sobre crimen organizado en México. InSight Crime.

United States Department of State. (2015–2024). International Religious Freedom Report: Mexico. U.S. Government Publishing Office.

Aguilar Camín, H. (2019–2024). Artículos sobre regresión autoritaria y militarización. Revista Nexos.

Arista, L. (2023–2025). Artículos sobre Iglesia y Estado en México. Expansión Política.

Casar, M. A. (2020–2025). Informes y análisis sobre seguridad y militarización en México. Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

Valdés, L. (2021). Laicidad del Estado mexicano y tensiones actuales. Revista del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM.

Observatorio Nacional Ciudadano. (2022–2025). Informes sobre violencia y criminalidad en México. ONC.

Archivo Histórico del Arzobispado de Guadalajara. (s. f.). Cartas pastorales de la época cristera.

Diócesis de Colima, León, Zacatecas y Guadalajara. (s. f.). Actas de martirio y testimonios de feligreses.

 


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