OTRA PERSPECTIVA
¡Viva Cristo Rey! el grito que despierta viejos
fantasmas y desnuda nuevas tensiones
Por Jose Rafael Moya Saavedra
Hay frases que no se apagan con
el tiempo. Permanecen en el subsuelo de la memoria nacional, esperando volver
cuando el país parece olvidar su historia más dolorosa. “¡Viva Cristo
Rey!” pertenece a esa categoría de palabras que sobreviven a los
gobiernos y a los intentos de borrar lo que incomoda —como lo ha documentado
Jean Meyer en La Cristiada (1973–1975), obra de referencia sobre la
persecución religiosa en México—.
Su origen no es menor: fue el eco
directo de la confrontación más grave entre Iglesia y Estado en el siglo XX. En
1926, tras la aplicación estricta de la Ley Calles, inspirada en
los artículos anticlericales de la Constitución de 1917, el Estado mexicano
buscó controlar la vida religiosa al extremo de criminalizarla (González
Navarro, 1974). La población respondió no desde la política partidista, sino
desde la conciencia herida: campesinos, obreros, mujeres y jóvenes levantaron
la voz con un grito que era, al mismo tiempo, oración y protesta (Meyer, 2012).
Ese grito —“¡Viva Cristo
Rey!”— acompañó los últimos instantes de figuras como José Sánchez
del Río, canonizado en 2016 tras comprobarse su martirio (Francisco, 2016),
o del jesuita Miguel Agustín Pro, cuyo fusilamiento quedó registrado en
fotografías hoy resguardadas por el Archivo General de la Nación (AGN, 1927).
No es un grito contra el Estado, sino contra el abuso
El lema no fue un llamado a
derrocar gobiernos, sino una defensa radical de la conciencia humana. Como
recuerda David Bailey (1985), los cristeros no buscaban poder político;
reclamaban el derecho a vivir su fe sin persecución. Por eso, la frase se convirtió
en un límite simbólico frente a cualquier forma de imposición estatal sobre la
vida interior.
Ese sentido permanece en la actualidad.
Un país que revive su pasado sin querer mirarlo
Hoy, casi un siglo después,
México vive una violencia distinta, pero no menos perturbadora. En la última
década han sido asesinados sacerdotes en regiones dominadas por el crimen
organizado, una realidad documentada año con año por el Centro Católico
Multimedial (CCM, 2010–2024). La Conferencia del Episcopado Mexicano
(2018–2025) ha denunciado estas agresiones, ligándolas con la memoria de los
mártires y recordando la obligación moral del Estado de garantizar seguridad.
Estos hechos se dan en estados
como Guanajuato, Michoacán, Guerrero y Zacatecas, donde organizaciones
criminales han adquirido un control territorial que rebasa a la autoridad civil
(InSight Crime, 2020–2024). La dimensión del problema lo reconoce incluso el Departamento
de Estado de EE. UU. (2015–2024), que ha señalado la vulnerabilidad de
ministros religiosos en regiones dominadas por grupos armados.
Esta violencia reaviva los viejos
fantasmas: la sensación de que las instituciones no protegen, de que la
libertad religiosa se vuelve rehén del miedo, y de que los templos quedan
expuestos donde el Estado se retira.
El Estado laico no se debilita cuando escucha; se
debilita cuando ignora
El debate contemporáneo no gira
sobre la separación Iglesia-Estado, sino sobre el cumplimiento del Estado en su
deber de proteger derechos fundamentales. Como explica Blancarte (2008), la
laicidad mexicana se fortalece cuando garantiza libertades, no cuando las
restringe o minimiza la voz de quienes las ejercen.
Sin embargo, en los últimos años
ciertos sectores oficiales han reaccionado con incomodidad ante la Iglesia
cuando ésta denuncia la violencia o reclama acciones más firmes, lo que ha
generado tensiones visibles (Arista, 2023–2025; Casar, 2020–2025). Esto revive
una desconfianza histórica: la idea de que el Estado prefiere silenciar antes
que escuchar, y que ver revivir el “¡Viva Cristo Rey!” es una amenaza más
política que moral.
Pero la historia demuestra lo
contrario: el Estado laico se fortalece cuando reconoce la voz de sus
ciudadanos y sus comunidades religiosas (Valdés, 2021).
Una frase que no se disuelve porque representa lo que no
se negocia
El “¡Viva Cristo Rey!”
de hoy no evoca la guerra; evoca la memoria. No pide armas; pide dignidad. No
busca subvertir el orden; busca recordar los límites éticos del poder y el
costo social de ignorarlos.
Desde la perspectiva del Observatorio
Nacional Ciudadano (2022–2025), la violencia actual revela un Estado
incapaz de proteger territorios enteros, lo que convierte a los templos en
refugios simbólicos más que en edificios religiosos. Por eso el viejo grito
resuena de nuevo: no para dividir, sino para recordar que hay espacios de la
vida humana que no pueden ser controlados por decreto.
Y mientras la violencia continúe,
mientras el Estado siga desbordado por actores criminales o por su propia
omisión, la frase seguirá siendo lo que siempre ha sido:
una frontera ética, un reclamo de memoria y un acto de esperanza.
Referencias
Bailey, D. C. (1985). Viva Cristo Rey!
The Cristero Rebellion
and the Church-State Conflict in Mexico. Journal of Church and State, 27(1),
95–112.
González Navarro, M. (1974). La Iglesia en la
primera mitad del siglo XX. El Colegio de México.
INEHRM – Instituto Nacional de Estudios Históricos de
las Revoluciones de México. (s. f.). Documentos históricos de la Cristiada.
Meyer, J. (1973–1975). La Cristiada (Vols.
1–3). Siglo XXI Editores.
Meyer, J. (2012). El fuego y el olvido: Vida,
muerte y teología de los cristeros. Random House.
Tuck, J.
(1982). The Holy
War in Los Altos: A Regional Analysis of the Cristero Rebellion. University
of Arizona Press.
Archivo General de la Nación. (1927). Fotografías
del fusilamiento del Padre Miguel Agustín Pro. Fondo Presidentes.
Francisco. (2016, 16 de octubre). Homilía en la
canonización de José Sánchez del Río. Ciudad del Vaticano.
Juan Pablo II. (2000, 21 de mayo). Homilía en la
canonización de los 25 mártires mexicanos. Ciudad del Vaticano.
Posadas Ocampo, J. J. (1987). Los mártires
mexicanos del siglo XX. Ediciones Paulinas.
Blancarte, R. (2008). Laicidad y libertad de
religión. El Colegio de México.
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
(1917). Artículos 3, 5, 24, 27 y 130.
De la Torre, R. (2010). Religión y espacio público en
México. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 52(209),
15–38.
Centro Católico Multimedial. (2010–2024). Informes
anuales: Tragedia y Crisol del Sacerdocio en México. CCM.
Conferencia del Episcopado Mexicano. (2018–2025). Comunicados
sobre violencia contra ministros religiosos. CEM.
InSight Crime. (2020–2024). Reportes sobre crimen
organizado en México. InSight Crime.
United
States Department of State. (2015–2024). International Religious Freedom Report:
Mexico. U.S. Government Publishing Office.
Aguilar Camín, H. (2019–2024). Artículos sobre
regresión autoritaria y militarización. Revista Nexos.
Arista, L. (2023–2025). Artículos sobre Iglesia y
Estado en México. Expansión Política.
Casar, M. A. (2020–2025). Informes y análisis
sobre seguridad y militarización en México. Mexicanos Contra la Corrupción
y la Impunidad.
Valdés, L. (2021). Laicidad del Estado mexicano y
tensiones actuales. Revista del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM.
Observatorio Nacional Ciudadano. (2022–2025). Informes
sobre violencia y criminalidad en México. ONC.
Archivo Histórico del Arzobispado de Guadalajara. (s.
f.). Cartas pastorales de la época cristera.
Diócesis de Colima, León, Zacatecas y Guadalajara. (s.
f.). Actas de martirio y testimonios de feligreses.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario