OTRA PERSPECTIVA
Los perros que estorban
Cuando el bienestar animal se convierte en dispositivo de
control urbano
Por Jose Rafael Moya Saavedra
El 7 de enero de 2026, el
gobierno de la Ciudad de México desplegó uno de los operativos más grandes de “rescate
animal” de los últimos años. Más de mil perros y gatos fueron
asegurados en el Refugio Franciscano, en Cuajimalpa, bajo el argumento de
maltrato y riesgo sanitario. Cientos de policías, cuerpos especiales y personal
de distintas dependencias participaron en una acción presentada oficialmente
como ejemplar y humanitaria.
La escena fue contundente:
animales sacados en masa, separados, trasladados a distintos puntos de la
ciudad y colocados bajo custodia gubernamental. En las horas siguientes, la
narrativa oficial fue clara y uniforme: se había actuado para proteger a seres
sintientes, cumplir la ley y garantizar su bienestar.
Sin embargo, cuando se observa el
operativo con mayor detenimiento, aparece una pregunta incómoda: ¿se
trató realmente de un rescate o de una operación de control urbano envuelta en
el lenguaje del bienestar animal?
El bienestar como marco narrativo
En los últimos años, el gobierno
capitalino ha construido un frente discursivo robusto en materia de bienestar
animal. Reformas legales que reconocen a los animales como seres sintientes,
eliminación formal del “sacrificio” por edad avanzada,
endurecimiento de sanciones por maltrato y anuncios de alto perfil —hospitales
veterinarios, clínicas en Utopías, parques para perros y campañas masivas de
adopción— han consolidado la imagen de una ciudad comprometida con los derechos
animales.
Este marco no es menor: funciona
como narrativa de legitimación. Coloca al gobierno en el lado moralmente
correcto del debate y reduce cualquier cuestionamiento a una aparente oposición
entre protección y crueldad. Bajo esta lógica, toda intervención estatal puede
presentarse como “rescate”, incluso cuando sus efectos son profundamente
traumáticos para los animales involucrados.
El operativo del Refugio
Franciscano se inserta exactamente en ese paquete simbólico. Compite por
atención pública con anuncios de planes integrales y nuevas infraestructuras, y
se presenta como prueba de que el discurso se traduce en acción. El problema es
que, al hacerlo, revela las grietas del propio relato.
La práctica detrás del discurso
Tras el operativo, los números
comenzaron a circular con dificultad y fragmentación: de los 936 animales
asegurados, 858 quedaron bajo resguardo oficial; 304 fueron enviados a un
predio en el Ajusco, 371 a la Brigada de Vigilancia Animal y 183 a estancias
transitorias. No hubo, desde el inicio, un padrón público completo que
detallara estado de salud, condiciones de custodia, criterios de distribución
ni destino final.
Esta opacidad no es nueva.
Centros de control canino y antirrábicos de la ciudad han sido señalados
reiteradamente por activistas y vecinos por sacrificios irregulares y
eutanasias fuera de norma. El caso del Centro Luis Pasteur, en Gustavo A.
Madero, ha sido descrito como una “matanza ilegal de animales disfrazada de
eutanasia”, pese a que oficialmente se presenta como espacio de atención,
esterilización y bienestar.
En Tláhuac, vecinos han
denunciado redadas de perros que viven en zonas boscosas bajo el pretexto de
esterilización, para después no volver a verlos. En todos estos casos, el
patrón se repite: captura masiva, traslado a instalaciones públicas, ausencia de
información clara sobre adopciones, muertes o sacrificios.
El bienestar animal, en la
práctica, se convierte en un dispositivo de administración de cuerpos: captura,
encierro, clasificación y, en demasiadas ocasiones, desaparición.
Los animales como problema urbano
Lo que une estos casos no es la
crueldad explícita, sino algo más estructural: los animales son tratados como
un problema de gestión urbana. No estorban por existir, sino porque no encajan
en el modelo de ciudad ordenada, higienizada y plenamente administrable que el
poder busca proyectar.
Refugios independientes, colonias
de perros comunitarios, animales sin dueño formal o fuera de esquemas
institucionales representan una anomalía. Son vidas que no están completamente
bajo control del Estado ni del mercado. Frente a ellas, la respuesta no es el
fortalecimiento de apoyos, la regularización progresiva o la corresponsabilidad
con la sociedad civil, sino el operativo de choque.
E l lenguaje
del “rescate” suaviza esta lógica. Transforma una intervención
coercitiva en un acto moralmente incuestionable. Desplaza la atención del
método —uso de fuerza, ruptura de redes de cuidado, dispersión traumática—
hacia la supuesta intención protectora.
La contradicción central
La Ciudad de México presume ser
una capital de derechos animales, pero mantiene un aparato de captura, encierro
y sacrificio cuya operación carece de transparencia plena. Reconoce a los
animales como seres sintientes, pero los trata como excedentes cuando no se
ajustan a los canales oficiales. Promueve la adopción, pero produce
aseguramientos masivos que saturan su propia infraestructura.
El caso de los franciscanitos no
contradice la política de bienestar animal de la ciudad: la revela. Muestra
que, detrás del discurso progresista, persiste una lógica de control
territorial donde la prioridad no es la vida concreta de los animales, sino la
eliminación de aquello que desordena el espacio urbano.
Cierre: cuando estorbar es suficiente
Los perros del Refugio
Franciscano no fueron retirados por ser peligrosos, sino por ser incómodos. Por
ocupar un predio en disputa. Por existir fuera de los esquemas formales. Por
recordarnos que el bienestar no puede decretarse desde arriba sin escuchar a
quienes cuidan, sostienen y conviven con esas vidas.
Cuando el bienestar animal se
convierte en una herramienta para limpiar problemas urbanos, deja de ser
bienestar y se transforma en otra cosa: una tecnología de gobierno que administra
desplaza y borra, siempre en nombre del bien.
Referencias
Procuraduría Ambiental y del
Ordenamiento Territorial. (2023). Informe anual de denuncias por
maltrato animal en la Ciudad de México 2021–2023. PAOT.
https://www.paot.org.mx
Gobierno de la Ciudad de
México. (2024). Plan integral de bienestar animal de la Ciudad de México.
Gobierno de la Ciudad de México.
https://www.cdmx.gob.mx
Congreso de la Ciudad de
México. (2023). Ley de protección y bienestar de los animales de la
Ciudad de México (última reforma). Gaceta Oficial de la Ciudad de México.
https://www.congresocdmx.gob.mx
Secretaría de Seguridad
Ciudadana. (2024). Brigada de vigilancia animal: atribuciones y acciones.
Gobierno de la Ciudad de México.
https://www.ssc.cdmx.gob.mx
Bauman, Z. (2004). Wasted lives: Modernity
and its outcasts. Polity Press.
Foucault, M. (2007). Security, territory,
population: Lectures at the Collège de France, 1977–1978 (M. Senellart,
Ed.). Palgrave Macmillan.
acquant, L. (2009). Punishing the poor: The
neoliberal government of social insecurity. Duke University Press.
Nota editorial
Las referencias se incluyen
como marco contextual para el análisis y no sustituyen la investigación
periodística ni la observación directa de los casos descritos.
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