Otra Perspectiva | México: Anatomía de un punto de
inflexión (2)
Voces del agravio: el México que resiste
Por Jose Rafael Moya Saavedra
I. El eco del silencio
En México, el dolor tiene voz,
pero casi nunca micrófono. Cada historia de agravio nace en el silencio: una
madre que busca a su hijo entre montes resecos, un campesino que mira su
parcela abandonada por la sequía y el olvido, un periodista que se despide de
su familia antes de cubrir una nota sabiendo que quizá no regrese.
Son miles, pero parecen uno solo:
el ciudadano que resiste. Y aunque las estadísticas gritan, la indiferencia
institucional las ensordece.
El país ha aprendido a caminar
sobre el agravio como quien avanza entre ruinas. Sin embargo, en esas ruinas
aún brota algo: una dignidad terca, una fuerza que se rehúsa a morir.
Porque en México, incluso el dolor se organiza.
II. El país que trabaja con miedo
Los informes oficiales insisten
en que la violencia disminuye, pero la realidad contradice los boletines.
En 2025, la inseguridad ha dejado
de ser un dato: es una experiencia cotidiana. Hay quien teme salir de noche,
quien no vuelve por la misma ruta, quien ya no denuncia. La estadística no mide
el temblor en la voz cuando un familiar no contesta el teléfono.
Los campesinos del Bajío lo
saben: ya no temen a la sequía, sino al grupo armado que controla el agua.
Los maestros en Guerrero lo
saben: no temen al rezago educativo, sino a los hombres que cobran “cuotas” por
enseñar. Los periodistas lo saben: no temen al error, sino al silencio
obligado.
Y pese a todo, siguen. Trabajan, enseñan, escriben,
siembran. No por fe en el gobierno, sino por amor a la vida.
III. La fractura y el espejismo
México vive una contradicción que
lo desgarra: una democracia formal con una realidad fragmentada.
·
Se eligen representantes, pero no se garantizan
vidas.
·
Se promulgan leyes, pero no se ejecuta justicia.
·
Se proclama transparencia, pero se oculta la
verdad.
Esa distancia entre el discurso y
la vida cotidiana ha erosionado el pacto moral que sostenía a la nación. El
ciudadano siente que cumple, pero que el Estado no responde.
Y así surge una nueva forma de
pobreza: la de la confianza.
El espejismo democrático se
mantiene, pero la legitimidad se evapora. Y sin legitimidad, la democracia se
convierte en ritual vacío, en ceremonia sin alma.
IV. Periodistas, maestros, madres y campesinos: los
nuevos guardianes
Ante la descomposición, la
esperanza ha cambiado de oficio. Hoy los verdaderos guardianes de México no
están en las oficinas ni en los curules.
Están en los campos, en los
salones de clase, en las redacciones humildes, en las cocinas donde una madre
reza por sus hijos desaparecidos.
El periodismo se ha convertido en
acto de resistencia. Cada nota publicada es una forma de decir: “Aquí
seguimos, no han ganado.”
Las madres buscadoras representan
la fuerza espiritual del país: mujeres sin uniforme ni presupuesto que se han
vuelto la conciencia viva de una nación dormida.
El magisterio rural, tan
golpeado, sigue enseñando a leer y a esperar. Y los campesinos, que siembran
con las manos y fe, sostienen la memoria de lo que alguna vez fue la promesa
del campo mexicano.
V. El agravio como espejo
El agravio colectivo no es solo una suma de injusticias: es
un espejo. Nos devuelve la imagen del país que hemos permitido. Y también la
del país que podríamos reconstruir.
México no está condenado a la
violencia, sino a su memoria. Cada herida documentada, cada protesta, cada
historia que se cuenta, es una semilla de verdad. Y la verdad, cuando se planta
con valentía, acaba germinando justicia.
Pero para eso hace falta algo más
que coraje: hace falta comunidad. Porque el agravio divide, pero la empatía
une.
Y el día en que el dolor de uno
vuelva a dolerle a todos, México habrá comenzado a sanar.
VI. El país que se niega a rendirse
Hay un país invisible que
sostiene a México: el que no aparece en los noticieros ni en los informes.
Es el país de la gente que
trabaja sin garantías, que ora sin templos, que enseña sin salario justo y que
siembra sin agua.
Es el país que no pide permiso
para seguir viviendo.
En ese México profundo, todavía
resuena una esperanza que no depende de decretos ni campañas: la esperanza que
nace de creer que lo correcto sigue valiendo la pena.
Mientras el miedo se organiza,
la esperanza también lo hace.
Y aunque la violencia parezca
infinita, hay algo que no muere: la voluntad de un pueblo que aún quiere
entenderse, curarse y volver a caminar juntos.
VII. Colofón: una luz que no se negocia
No hay transformación posible sin
memoria. El país no puede avanzar si olvida a quienes lo sostienen.
Por eso, esta es la hora de
escuchar sus voces, no para victimizar, sino para reconocer.
México resiste porque, a pesar de
todo, sigue teniendo alma. Y cuando un país conserva su alma, ningún
poder, por más fuerte que parezca, puede derrotarlo.
El futuro de México no está en
las promesas, sino en la conciencia. Y esa conciencia —dolida, cansada, pero
viva— es la verdadera raíz de su esperanza.
1.- Otra Perspectiva | México: Anatomía de un punto de
inflexión
Del agravio al reencuentro social
https://otraperspectivarafamoya.blogspot.com/2025/11/otra-perspectiva-mexico-anatomia-de-un.html
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