OTRA PERSPECTIVA
Guerrero: 11 años de Ayotzinapa, un Estado que Sangra
Opinion de jose Rafael Moya Saavedra
El 26 de septiembre de 2014,
México se estremeció con la desaparición de 43 estudiantes normalistas en
Iguala, Guerrero. Once años después, el caso Ayotzinapa no solo sigue sin
resolverse: se ha convertido en símbolo de un estado donde la violencia estructural,
la impunidad y la colusión entre crimen y política han marcado el rumbo.
La noche que cambió la historia
Aquella noche del viernes 26 de
septiembre, policías municipales de Iguala, en complicidad con el crimen
organizado, atacaron a los normalistas que habían llegado a la ciudad para
tomar autobuses. El saldo inmediato: seis muertos, 17 heridos y 43 desaparecidos.
Las autoridades intentaron minimizar el hecho, pero el caso creció hasta
alcanzar dimensiones nacionales e internacionales, revelando el grado de
infiltración criminal en las instituciones de Guerrero.
Cronología de una década sangrienta
- 2014-2018
Tras Ayotzinapa, Guerrero se convirtió en epicentro de protestas sociales y denuncias de colusión entre autoridades y crimen. Periodistas, activistas y políticos fueron blanco de ataques sistemáticos. - 2018-2021
Con la llegada de Morena al poder estatal, primero bajo el PRI con Héctor Astudillo y después con Evelyn Salgado, hija de Félix Salgado Macedonio, se consolidó un nuevo cacicazgo político. - 2021-2024
Durante la gestión de los Salgado, se registraron al menos 32 asesinatos de actores políticos: dirigentes, exalcaldes, candidatos, funcionarios y familiares.
La violencia entre los grupos criminales “Los Ardillos” y “Los Tlacos” escaló, extendiéndose a municipios estratégicos como Chilpancingo, Acapulco y Coyuca de Benítez. - 2023-2025
Se documentaron homicidios de ediles y aspirantes, linchamientos en Taxco y enfrentamientos armados entre fuerzas federales y grupos delictivos.
En 2024, Guerrero cerró con más de 1,600 homicidios, consolidándose como uno de los estados más violentos del país.
Morena, los Salgado y la política del crimen
La llegada de Evelyn Salgado a la
gubernatura no redujo la violencia. Por el contrario, la videograbación de la
alcaldesa de Chilpancingo, Norma Otilia Ramírez, reunida con líderes
criminales, exhibió la cercanía entre el poder político y el hampa.
Las denuncias contra Félix
Salgado por violencia sexual nunca lo apartaron de la escena política; su
influencia se mantuvo intacta en el control del estado.
Guerrero hoy: impunidad como regla
Guerrero vive bajo un modelo de
descomposición institucional donde las comunidades son rehenes de pactos entre
crimen y política. La violencia ya no se concentra solo en los “grupos
armados”, sino que se refleja en la vida cotidiana: cobro de cuotas, desplazamientos
forzados, asesinatos de autoridades locales y represión contra voces críticas.
Colofón
Once años después de la
desaparición de los 43, Guerrero no ha encontrado la paz.
La tragedia de Ayotzinapa no fue un hecho aislado: fue el espejo de un estado
sangriento donde la política se juega con balas y la impunidad sigue siendo la
ley no escrita.
Hoy, las familias de los
normalistas siguen exigiendo justicia, mientras miles de guerrerenses viven
atrapados en un círculo de violencia que no termina.
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