miércoles, 13 de agosto de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

“La juventud no necesita medallas: necesita blindaje”
Opinion de José Rafael Moya Saavedra

El 12 de agosto de 2025, Ana Karen Sotero Salazar, joven de 23 años de San Isidro del Cobradero Labrador (CDMX), recibió el Premio de la Juventud capitalino. Pero, en lugar de limitarse al agradecimiento de rigor, decidió usar el micrófono para decir lo que pocos se atreven frente a los políticos: que su generación está siendo abandonada por las instituciones.

Enumeró, uno a uno, los problemas que vive la juventud: narcotráfico, inseguridad laboral, falta de acceso real a salud y educación, y reclutamiento forzado por el crimen organizado.

Mientras hablaba, varios diputados locales revisaban el celular, conversaban entre ellos o posaban para selfies. La imagen fue tan elocuente como el discurso: la indiferencia política no es neutral, es cómplice. Cuando quienes deben legislar y proteger se desconectan de la realidad de sus gobernados, dejan crecer las amenazas hasta que se vuelven ingobernables.

Un espejo incómodo para la clase política

Lo que ocurrió ese día no es un hecho aislado. Es el retrato de un sistema político que escucha solo cuando conviene, que se siente seguro en su burbuja legislativa y que reacciona tarde —si es que reacciona— ante las alertas ciudadanas.

La intervención de Ana Karen fue más que un discurso: fue una radiografía de la distancia entre el poder y la calle. Y esa distancia se mide en vidas jóvenes truncadas, oportunidades perdidas y un país que envejece con sus mejores talentos desperdiciados.

Del aplauso al compromiso

Premiar a la juventud mientras se ignoran sus demandas es un acto vacío. Un reconocimiento público debería implicar un compromiso verificable: legislar, presupuestar y actuar para cerrar las brechas que ellos denuncian.

Porque un diploma o una medalla no sirven de nada si al día siguiente el joven regresa a una colonia sin seguridad, a un trabajo mal pagado o a un barrio donde el crimen organizado recluta sin oposición.

Colofón

Cuando los políticos prefieren distraerse en vez de escuchar, no solo están fallando: están incubando la próxima crisis. Y que no se engañen: cuando la juventud se harta, no pide permiso… abre la puerta y cambia la cerradura del poder.

https://fb.watch/Bssmkqip6m/

Video de las palabras 

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