Otra Perspectiva
Distopías Mexicanas V: La República sin Rostros
Opinion de José Rafael Moya Saavedra
“En
México puedes ser borrado… sin que nadie te busque, sin que el Estado te
nombre, sin que el sistema te recuerde.”
I. Lo distópico hecho realidad
En un país donde la CURP
biométrica exige fotografía, huellas, iris y firma electrónica como
prueba de existencia legal, miles de personas viven y mueren sin dejar
rastro institucional alguno.
Esa es la paradoja brutal:
CURP biométrica para los
vivos, fosas comunes para los ausentes.
El país del registro total… y del olvido absoluto.
Vivimos en una distopía hecha
burocracia: una República sin Rostros.
II. Estadísticas y realidad: una crisis
nacional silenciada
- Más
de 115,000 personas desaparecidas oficialmente.
- Más
de 5,600 fosas clandestinas localizadas desde 2006.
- Al
menos 52,000 cuerpos sin identificar en servicios forenses o
enterrados sin nombre.
La desaparición forzada no es
solo una tragedia criminal: es una herida sistémica. Afecta comunidades
enteras, rompe familias, y convierte a miles en buscadores permanentes
frente a un Estado que archiva más que actúa.
“Mi hijo tiene acta de nacimiento… pero no
tiene acta de búsqueda.”
—Madre buscadora, Sonora
III. CURP biométrica: vida legal… ¿pero para
quién?
En julio de 2025, la
administración federal implementó la CURP biométrica como documento
obligatorio para acceder a:
- Salud
- Educación
- Empleo
- Servicios
bancarios y trámites legales
Este “documento total”
promete eficiencia y control… pero contrasta dolorosamente con el destino de
los desaparecidos.
Y aunque las reformas forenses
exigen hoy pruebas genéticas y dactiloscópicas a todos los restos humanos
antes de ser enterrados, la saturación del sistema forense ha hecho que
miles terminen sin nombre y sin regreso.
Una segunda desaparición: la
del olvido institucional.
IV. La desaparición como maquinaria de poder
La desaparición en México no es un error. Es parte de un
sistema:
- Político:
utilizada como castigo silencioso y control del disenso.
- Institucional:
promovida por la negligencia, impunidad o colusión.
- Criminal:
facilitada por redes de trata, cárteles o conflictos locales.
Esta es la distopía más cruda: una donde el Estado puede
vigilar a los vivos… pero no buscar a los ausentes.
V. Literatura, distopía y memoria: el rostro
que resiste
Frente al silencio oficial, la
palabra escrita ha sostenido la dignidad de los que ya no están.
🖋️ Rodolfo
Gamiño Muñoz – La patria de los ausentes
“El desaparecido es más que cuerpo ausente: es
historia suspendida, memoria en jaque, nación fallida.”
Explora cómo la desaparición borra
no solo al individuo, sino al relato que lo sostiene.
🖋️ Robledo
Silvestre – “Tenazas” (cuento)
“La madre no busca un cadáver, sino una oración
que devuelva el nombre.”
La desaparición se presenta
como fractura del lenguaje, de la burocracia, de lo humano.
🖋️ Marcela
Turati – Después de Ayotzinapa
“En México, el mapa se llena de puntos ciegos
donde la justicia se niega a entrar.”
🖋️ Fernanda
Melchor – Temporada de huracanes
Aunque ficción, su fuerza
poética retrata el México donde la violencia y el abandono se vuelven
paisaje cotidiano.
VI. Registro digital vs. ausencia real
El cruce entre biometría,
política y desaparición revela un dilema central de nuestro tiempo:
¿Puede un país que exige huellas para vivir…
permitir que tantos mueran sin nombre?
En la República sin Rostros, no
basta con estar registrado. Hace falta estar protegido. Buscado.
Reconocido.
Epílogo: Si el Estado no nombra, que lo haga la
palabra
Cuando los sistemas fallan, la
narrativa se vuelve resistencia.
La literatura, el periodismo y la memoria organizada restituyen lo que la
burocracia borra: el rostro, el nombre, la historia.
Porque desaparecer es más que
dejar de estar. Es dejar de ser contado.
Y en México… eso sucede cada día.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario