miércoles, 10 de diciembre de 2025

 

OTRA PERSPECTIVA

Paralelismos entre el discurso de Ana Corina Sosa y lo que ocurre en México

Por Jose Rafael Moya Saavedra

Hoy no fue un analista, ni un editorial, ni un informe técnico el que me hizo mirar a México con otros ojos.

Hoy fue Ana Corina Sosa, venezolana, hija de María Corina Machado, quien, desde el estrado del Nobel de la Paz, puso en palabras algo que muchos mexicanos intuimos, pero no siempre nos atrevemos a decir: lo que pasó en Venezuela no es una rareza histórica; es una advertencia.

Su relato sobre Venezuela es, en varios puntos, un espejo anticipado de lo que podría ocurrir —o comienza a ocurrir— en México si no reaccionamos a tiempo.

1. Democracias que se confiaron de más

Ana Corina describe cómo Venezuela pasó de ser una de las democracias más estables de la región a una dictadura. No fue de golpe: fue por confianza excesiva en el carisma, y descuido en la defensa de las instituciones.

En México, también hemos tenido una transición ejemplar y décadas de construcción institucional. Y, sin embargo, hoy vemos:

  • desprecio público hacia organismos autónomos,
  • capturada la Corte,
  • intentos de control sobre el árbitro electoral,
  • y una narrativa que descalifica a cualquiera que no coincide con el poder.

El eco venezolano es evidente: si una democracia no se defiende todos los días, se agota.

2. El uso político de la pobreza

Ana Corina recordó cómo el régimen venezolano convirtió la renta petrolera en instrumento de control: la ayuda se daba como premio a la obediencia.

En México, sin llegar a ese extremo, se normaliza:

  • el uso político de programas sociales,
  • la opacidad en sus padrones,
  • la amenaza velada de “te quitamos el apoyo” si piensas distinto.

Venezuela nos muestra el final de ese camino: la necesidad convertida en cadena.

3. La destrucción paulatina de contrapesos

En el discurso se narra la captura del poder judicial, la manipulación del poder electoral y la persecución a la prensa.

En México vemos:

  • descalificaciones sistemáticas a jueces y magistrados,
  • ataques al INE y a otras autoridades electorales,
  • estigmatización constante de periodistas críticos.

La pregunta que la voz de Ana Corina deja flotando es incómoda pero necesaria: ¿queremos esperar a que los contrapesos sean simbólicos, o vamos a defenderlos mientras aún existen?

4. La división del país entre “pueblo” y “enemigos”

Venezuela fue desgarrada con la lógica del enemigo interno: pobres contra ricos, pueblo contra oposición, leales contra traidores.

En México, el lenguaje oficial lleva años hablando de:

  • “pueblo bueno” vs. “fifís”,
  • “adversarios” y “traidores”,
  • medios “vendidos” y organizaciones “simuladoras”.

Lo que Ana Corina describe desde Venezuela es precisamente lo que la historia enseña:
cuando el poder divide, la nación se rompe por dentro.

5. El éxodo como síntoma extremo

Ella habló de millones de venezolanos que tuvieron que irse. No como proyecto de vida, sino como huida.

México tampoco es ajeno:

  • migración por pobreza,
  • migración por violencia,
  • desplazamiento interno silencioso.

Lo que para Venezuela es tragedia consumada, para México es una luz ámbar encendida.

6. La reconstrucción a partir de un acto cívico sencillo

Ana Corina contó cómo una primaria ciudadana, aparentemente pequeña, reconstruyó la confianza de los venezolanos en sí mismos.

México aún tiene:

  • elecciones competitivas,
  • sociedad civil viva,
  • organizaciones, parroquias, comunidades, universidades.

La lección es clara: si los ciudadanos se organizan y participan con seriedad, la historia no está escrita.

Lo que Ana Corina le dice, sin nombrarlo, a México

Sin mencionar a México, Ana Corina Sosa nos habló directamente:

  • Nos recordó que la democracia no se hereda: se cuida.
  • Nos mostró que el culto a la persona por encima de la ley siempre termina en abuso.
  • Nos advirtió que la pobreza manejada desde el clientelismo abre la puerta a la sumisión.
  • Nos enseñó que el exilio y la ruptura familiar son el último grito de una nación herida.

Y, sobre todo, nos dijo algo que vale para Venezuela y para México: “Si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad.”

La niña venezolana —porque sigue siendo joven, aunque hable con la madurez de quien ha visto demasiado— nos ha dado a los mexicanos un espejo.

De nosotros depende usarlo como advertencia a tiempo, y no como lamento tardío.


TELEMUNDO

https://www.telemundo.com/noticias/noticias-telemundo/internacional/video/vea-todo-el-discurso-de-la-hija-de-maria-corina-machado-tras-recibir-por-ella-el-nobel-de-tmvo13079241

 



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