OTRA PERSPECTIVA
Inseguridad y Desarrollo: Una Tormenta que
Desafía al Empresariado Mexicano
Por José Rafael Moya Saavedra (Maestro en
Gestión Integral de Riesgos)
La reciente alerta lanzada por
CONCANACO SERVYTUR y COPARMEX sobre el impacto de la inseguridad
y la falta de certeza jurídica en el desarrollo económico de México no es una
advertencia menor. Es, en realidad, una llamada de auxilio que resume la
sensación de asfixia que viven las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes),
así como las cadenas de suministro y las inversiones estratégicas que sostienen
la economía nacional.
Hoy, el crecimiento económico
no solo enfrenta retos de mercado o innovación, sino una verdadera “tormenta
perfecta” en la que convergen violencia, extorsión, corrupción y un
clima político que no garantiza confianza ni protección jurídica.
El rostro actual de la inseguridad empresarial
La extorsión, que ya
afecta al 78% del territorio nacional según CONCANACO SERVYTUR, se ha
convertido en la principal amenaza para los negocios. Desde cobros por
“protección” hasta despojo de propiedades, el crimen organizado ha minado la
confianza y ha elevado los costos de operación, obligando al cierre de miles de
empresas en estados como Sinaloa, Morelos y Colima.
El asesinato de Julio César
Almanza Armas, presidente de FECANACO Tamaulipas, tras denunciar estas
prácticas criminales, es un recordatorio de que la violencia empresarial no es
abstracta: tiene nombres, víctimas y consecuencias devastadoras.
Por su parte, COPARMEX
habla de una “crisis alarmante” que ha dejado la economía “de
rodillas” ante el miedo. La cifra es reveladora: 92.9% de las
extorsiones no se denuncian, principalmente por desconfianza en las
autoridades y temor a represalias. ¿El resultado? Una impunidad que se
retroalimenta, debilitando el Estado de Derecho y apagando el ánimo para
invertir: 12.8 puntos porcentuales menos de intención de inversión entre
sus socios, el peor nivel desde la pandemia.
Impacto económico y social
La inseguridad no es solo un
problema de policías y delincuentes, sino un fenómeno sistémico que
desmantela el tejido social y empresarial.
- Alza
de costos: En varias regiones los precios de
productos básicos se han triplicado por la presión criminal.
- Parálisis
productiva: Comunidades completas han visto cerradas
sus tiendas, mercados y fábricas.
- Desánimo
para invertir: La incertidumbre jurídica y política
frena la innovación y el desarrollo de nuevos proyectos.
- Competitividad
reducida: México pierde atractivo en las cadenas de
valor internacionales frente a países con mayor seguridad y estabilidad
institucional.
¿Qué hacer? Una visión desde la Gestión
Integral de Riesgos
La respuesta no puede ser solo
reactiva. La Gestión Integral de Riesgos (GIR) ofrece una metodología
para anticipar, reducir y controlar los impactos de la inseguridad.
- Identificar
y priorizar riesgos: Extorsión, robo de mercancías,
fraude, violencia, corrupción y riesgos reputacionales deben ser
diagnosticados y categorizados.
- Prevenir
antes que corregir: Las empresas necesitan protocolos de
seguridad internos, capacitación del personal y digitalización de procesos
para blindar su operación.
- Alianzas
estratégicas: Es vital que cámaras empresariales,
universidades y autoridades creen Observatorios de Riesgos
Empresariales para mapear zonas rojas y actuar en conjunto.
- Cultura
de denuncia segura: Canales confiables y anónimos para
reportar extorsiones son indispensables para romper el círculo de
impunidad.
- Planes
de resiliencia: Las Mipymes deben contar con estrategias
de continuidad de negocio, seguros, redes de apoyo y asesoría legal
especializada.
Propuestas que deben trascender el discurso
Tanto CONCANACO SERVYTUR
como COPARMEX han puesto sobre la mesa acciones urgentes:
- Reforma
constitucional para tipificar la extorsión como delito
grave.
- Fiscalía
Especializada en Delitos contra la Economía,
con autonomía y resultados medibles.
- Botones
de pánico y cámaras conectadas a C5, para reacción
inmediata.
- Mejora
y profesionalización de policías, con salarios dignos y
evaluación constante.
- Agendas
locales de competitividad, para impulsar polos de
desarrollo seguros.
Estas medidas, sin embargo,
solo tendrán éxito si se integran en una estrategia nacional de gestión de
riesgos, con colaboración tripartita entre empresas, sociedad civil y
gobierno.
Un llamado a la acción
La seguridad es más que un
derecho: es la base del desarrollo económico y social. Sin un entorno
seguro, no hay inversión, no hay empleo y no hay futuro.
Hoy México necesita un cambio
de paradigma. Debemos pasar de una política de reacción ante el crimen a una
estrategia proactiva de prevención, resiliencia y fortalecimiento
institucional.
Porque cuando un país permite
que la extorsión y la violencia se normalicen, no solo se quiebran empresas: se
quiebra la esperanza de millones de familias que dependen de ellas.
José Rafael Moya Saavedra
Consultor en Protección Civil, Seguridad Laboral y Gestión de Riesgos
rafael@hkresiliencia.com
moyasaa50@gmail.com
📞 Tel. 729 237
7034 (teléfono y WA)
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🔻 Porque
el riesgo no espera… y la resiliencia se construye antes de que haga falta.

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