OTRA PERSPECTIVA
Cuando la Tierra habla en código: volcanes,
magnetismo y señales del mundo natural
Opinion de Jose Rafael Moya Saavedra
En los primeros meses de 2025,
la Tierra pareció querer decir algo. Erupciones simultáneas, desplazamientos
del polo magnético, alteraciones en la rotación del núcleo y comportamientos
animales fuera de lo común coincidieron como piezas dispersas de un mensaje que
aún no sabemos leer del todo. Frente a la incertidumbre científica y los vacíos
informativos, surge una inquietud legítima: ¿estamos observando señales que
anuncian una nueva etapa en la dinámica planetaria? ¿Y estamos preparados para
escucharlas sin descartarlas como meras coincidencias?
Este texto propone una lectura
integradora de esos fenómenos —desde los volcanes activos hasta las ballenas
desorientadas— y una reflexión sobre cómo la gestión integral de riesgos debe
aprender no solo a monitorear, sino a percibir. Porque quizá el mayor riesgo no
sea el evento natural en sí, sino nuestra obstinada ceguera ante los signos que
el mundo natural insiste en mostrarnos.
I. Abril, el mes en que la Tierra se inquietó
Durante abril de 2025, algo
pareció crujir bajo nuestros pies. Al menos 12 volcanes entraron en erupción o
manifestaron actividad significativa en menos de 30 días, según registros del USGS
y VolcanoDiscovery. Entre ellos: el Etna (Italia), con flujos de
lava y columnas de ceniza que afectaron a localidades cercanas; el Kilauea
(Hawái), con fuentes de lava de hasta 300 metros de altura; y el Popocatépetl
(México), monitoreado por CENAPRED y SSN-UNAM.
A lo largo de ese mes, también
mostraron actividad significativa los volcanes Poás (Costa Rica), Kanlaon
(Filipinas) y otros. Este inusual repunte fue acompañado por informes
anecdóticos de comportamientos animales atípicos, que aún hoy siguen sin
explicaciones definitivas.
II. Tres puntos calientes y una vieja
advertencia
Tres zonas del planeta concentran atención por su riesgo
potencial:
- Hawái:
el Kilauea mantiene un patrón eruptivo constante desde diciembre de 2024,
según USGS, aunque sin daños mayores a poblaciones hasta ahora.
- Yellowstone
(EE.UU.): estudios recientes indican acumulación
anómala de magma a distintas profundidades, con un volumen superior al
registrado anteriormente (USGS). Aunque no hay señales de erupción
inminente, se destaca la necesidad de vigilancia extrema.
- Campi
Flegrei (Italia): bajo Nápoles, esta caldera volcánica
muestra incremento sísmico y deformación del suelo. Según Protección Civil
italiana, el fenómeno de bradiseísmo ha llevado a activar planes
preventivos para decenas de miles de personas.
III. El núcleo, el cielo, y las brújulas que
fallan
El polo norte magnético ha
migrado más de 2,250 km desde 1831, alcanzando velocidades récord de hasta
55–60 km/año, según el British Geological Survey y la NOAA. William Brown, del
BGS, declaró: "El comportamiento actual del norte magnético es algo
que nunca habíamos observado antes". Actualmente, su velocidad se
ha desacelerado a unos 35 km/año, pero el fenómeno persiste.
Por otra parte, estudios
sismológicos han documentado cambios en la rotación del núcleo interno de la
Tierra, que entre 2010 y 2025 ha disminuido su velocidad e incluso podría girar
más lento que el manto. Aunque no se ha establecido una conexión directa con la
actividad volcánica, el USGS reconoce que estos procesos afectan la dinámica
del campo magnético, con posibles repercusiones en la navegación y el
comportamiento animal.
IV. Los que escuchan antes que tiemble
Numerosas investigaciones han
confirmado que varios animales poseen magnetorrecepción. Aves como
palomas y gansos canadienses tienen criptocromos (proteínas fotosensibles) en
sus ojos, que les permiten percibir el campo magnético terrestre y orientarse
durante la migración (Instituto Max Planck, Alemania). Cuando se altera
este campo artificialmente, las aves y murciélagos cambian sus rutas.
Un estudio checo-alemán reveló
que los perros tienden a alinearse con el eje norte-sur al defecar, lo que
sugiere sensibilidad al magnetismo. Los murciélagos también han mostrado
desorientación cuando se expone su entorno a campos magnéticos modificados (RedLCC).
Los mecanismos propuestos
incluyen sensores de magnetita en el cerebro y reacciones cuánticas en
criptocromos, especialmente presentes en ojos y sistema nervioso de aves,
perros e insectos (Pesquisa Fapesp, Cultura Científica).
Durante eventos volcánicos, se
han documentado comportamientos inusuales: abandono de nidos, migraciones
prematuras, agitación colectiva. Aunque estas señales no son predictivas por sí
solas, pueden ser consideradas bioindicadores relevantes.
V. Cuando la gestión del riesgo comienza
escuchando
La gestión integral de riesgos
no comienza con la emergencia, sino con la atención. Hoy, sistemas como el
Modelo Magnético Mundial (NOAA-BGS), la red del SSN-UNAM y las plataformas de
monitoreo global (como VolcanoDiscovery o el USGS) son herramientas poderosas,
pero aún insuficientes si no se integran con el conocimiento biológico y la
observación tradicional.
Comunidades indígenas y
rurales siguen leyendo signos que escapan a los radares: el vuelo bajo de aves,
el silencio súbito de los insectos, la huida inexplicable de animales
domésticos. Esa sabiduría puede y debe dialogar con la ciencia para fortalecer
estrategias de prevención.
La ciencia continúa
investigando la sensibilidad animal a señales premonitorias, y aunque aún hay
incertidumbre, el consenso es claro: hay correlación, hay observación, y hay
evidencia empírica.
Porque si el planeta habla en muchas lenguas…
nosotros no podemos darnos el lujo de entender solo una.
Referencias:
- Instituto
Max Planck (Alemania)
- British Geological Survey (BGS), William Brown
- NOAA
y Modelo Magnético Mundial (WMM)
- Servicio
Sismológico Nacional – UNAM / CENAPRED
- USGS
(Estados Unidos)
- VolcanoDiscovery
- Cultura
Científica / Pesquisa Fapesp / National Geographic
- DW
/ CNN Español / RPP / La Nación / RedLCC

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