Entre
la Cruz y la Consigna … y centro desplazado
Capítulo V – Cierre simbólico y meditativo de
la serie “Entre la Cruz y la Consigna”
Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.net
En medio del ruido, la
confrontación política, las disputas internas y la indiferencia social, la cruz
permanece en pie… pero no siempre en el centro.
Este capítulo no busca añadir
argumentos ni disputar teologías. Busca, más bien, hacer silencio y mirar.
Detenernos. Respirar hondo. Y preguntarnos desde lo más hondo:
¿Dónde quedó el centro de nuestra fe? ¿Qué hemos hecho del Evangelio en
la plaza pública?
Durante los capítulos
anteriores recorrimos tensiones históricas, testimonios invisibilizados,
rupturas teológicas y desafíos contemporáneos. Este último momento quiere ser una
pausa contemplativa, una especie de vía lucis después de una
cruzada intelectual.
No hay conclusiones definitivas, pero sí una certeza:
- La fe que no se encarna se vuelve eslogan.
- La Iglesia que no escucha, se aísla.
- La consigna sin cruz, pierde alma.
- La cruz sin pueblo, pierde sentido.
¿Qué Iglesia soñamos?
· Una
que camine con su pueblo, sin perder a Cristo en el camino.
· Una
que no se encierre en el poder, ni renuncie a la verdad profética.
· Una
que no tema al conflicto si eso implica defender la dignidad humana.
· Una
Iglesia que se atreva a poner a los últimos en el centro.
Hoy, quizás más que nunca, la
cruz y la consigna nos llaman a reconciliarse en lo esencial: en el amor
hecho acción, en la esperanza compartida, en el Evangelio vivido como fermento.
Y tú, desde tu esquina, desde tu parroquia o
desde tu desencanto…
¿Qué Iglesia estás ayudando a construir?

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