OTRA PERSPECTIVA
Cuando los slogans se caen: consumo, política y la verdad
detrás de las promesas
Opinion de Jose Rafael Moya Saavedra
Sears no te entiende.
Liverpool nunca fue parte de tu vida.
Salvo no te salva.
Coca Cola jamás fue la chispa de la vida.
Ser totalmente Palacio termina en deuda.
Telcel está lejos de ser tu amigo.
Y Morena no es la esperanza de México.
Estas frases, tomadas de los
slogans que la publicidad instaló en nuestra memoria colectiva, muestran la
distancia entre la promesa y la realidad. Durante años crecimos escuchando que
una tienda departamental podía “entendernos”, que un
refresco tenía el poder de encender la vida o que una compañía telefónica se
presentaba como un “amigo”. Nada más lejos de la experiencia
cotidiana: créditos impagables, tarifas elevadas, bebidas que dañan la salud y
servicios que fallan justo cuando más se necesitan.
La política entendió pronto la
lección. Adoptó las mismas técnicas de la mercadotecnia: simplificar el mensaje
en una frase corta, repetible y emocional. Morena lo hizo con una contundencia
publicitaria: “La esperanza de México”. Y funcionó. El slogan se
convirtió en bandera de campaña, en mantra de plaza pública, en pegote
emocional para millones. Pero igual que con la publicidad, cuando el producto
no cumple, la decepción es mayor.
Los slogans son cómodos porque
apelan a la emoción inmediata. Repetir “Primero los pobres” no
resuelve la pobreza; invocar “abrazos, no balazos” no detiene la
violencia; hablar de “austeridad republicana” no borra la
corrupción. En el terreno político, las palabras sin hechos se convierten en
espejismos que terminan desgastando la confianza social.
Lo que se demuestra con claridad
es que ni las tiendas son familia, ni las telefónicas son amigos, ni los
refrescos son chispa, ni un partido político puede monopolizar la esperanza de
una nación. La publicidad engaña cuando se presenta como verdad, pero la
política miente cuando se convierte en publicidad. Y esa diferencia es
peligrosa.
En tiempos donde el marketing
domina la vida pública, conviene recordar que la esperanza de México no puede
reducirse a un slogan. La verdadera esperanza solo se construye con justicia,
resultados y verdad
No hay comentarios.:
Publicar un comentario