sábado, 26 de julio de 2025


 

 La cruz y la consigna y centro desplazado: Clodovis Boff frente al CELAM

Serie: Entre la Cruz y la Consigna –Capitulo III

Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.net

Una crítica desde dentro

La carta abierta que el fraile Clodovis Boff dirigió al Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) no es una diatriba más. Es la voz de un teólogo que participó en la gestación de la Teología de la Liberación, pero que con el tiempo ha dado un giro hacia lo que él llama un “cristocentrismo fuerte y sistemático”. Lo que duele no es la crítica al tono social de los obispos, sino el diagnóstico: la Iglesia latinoamericana ha perdido su centro y ha desplazado a Cristo de su primacía absoluta.

Boff acusa al CELAM de repetir una “cantaleta social” sin alma espiritual. Denuncia que el mensaje final de la 40ª Asamblea General del organismo carece de hondura mística, de palabras vivas sobre Dios, Cristo, la gracia o la escatología. Según él, se habla más como sociólogos que como testigos de la resurrección. “Los hijos piden pan, y ustedes les dan una piedra”, lanza, parafraseando el Evangelio.

El CELAM, entre los clamores de la tierra y la fidelidad al Evangelio

Del otro lado, el CELAM no se esconde: en su declaración final afirma con firmeza su compromiso con los pueblos, con la justicia, con la denuncia profética ante la pobreza, la corrupción, la migración forzada y el deterioro ambiental. Habla de una Iglesia sinodal, misericordiosa, “casa y escuela de comunión”.

Esta visión responde a un legado eclesial que se consolidó en Medellín (1968), Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007), y que ha buscado aterrizar el Evangelio en la realidad de los pobres y excluidos. Para el CELAM, no se trata de elegir entre cruz o consigna, sino de cargar la cruz junto a los crucificados de hoy.

El dilema de fondo: ¿Evangelizar o transformar?

La tensión no es nueva. Desde los orígenes del cristianismo, la Iglesia ha navegado entre la misión espiritual y la acción histórica. Pero lo que Boff denuncia es un desequilibrio actual: una Iglesia que ha dejado de anunciar con pasión a Cristo para convertirse en una ONG con tintes piadosos. No niega la necesidad de justicia social, pero insiste en que debe nacer de una fe viva, no sustituirla.

¿Tiene razón? ¿Puede una Iglesia que no adora ni evangeliza con fuerza sostener por mucho tiempo su acción transformadora? ¿Puede haber auténtica liberación sin redención?

Reflexión final: El primer amor

Hay una pregunta que nos incomoda, pero no se puede evitar:
¿Dónde está Cristo cuando hablamos de la Iglesia?

Porque sin Él, todo se vuelve eslogan.
Sin Él, la consigna se vuelve ruido.
Sin Él, la cruz se vuelve solo símbolo de sufrimiento, y no de esperanza.

El mundo necesita profetas de justicia, sí. Pero también necesita testigos del Resucitado.
Necesita pan… y necesita sentido.
Necesita lucha… pero también consuelo.

Volver al primer amor —como escribió el Apocalipsis— no es regresar al pasado, sino recuperar la fuente.
No se trata de restar lo social, sino de recentrar lo espiritual.
No es eliminar las causas justas, sino anclarlas en la gracia.

Hoy más que nunca, soñamos con una Iglesia que no elija entre la cruz o la consigna…
sino que camine con ambas, pero mirando al Crucificado.


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