OTRA PERSPECTIVA
Del Movimiento Estudiantil de 1968 a la Cuarta
Transformación: Respuesta a Andy
Por José Rafael Moya Saavedra
Andy, tus palabras en la Plaza de las Tres Culturas
resonaron profundamente, no solo por la fuerza simbólica del lugar, sino
también por el eco de promesas hechas a lo largo de décadas. Hablas de unidad,
de consolidar la Cuarta Transformación y de honrar la memoria de los
estudiantes caídos en 1968. Sin embargo, es necesario detenernos y reflexionar
sobre el verdadero significado de esas palabras. ¿Estamos, como sociedad,
construyendo sobre los ideales del '68, o estamos reproduciendo prácticas que
aquellos jóvenes enfrentaron con valentía?
El Movimiento de 1968: Más Que Memoria, Esencia
de Lucha
Los estudiantes de 1968 lucharon contra un sistema
represivo que utilizaba la violencia, la censura y el autoritarismo para
sofocar el disenso. Ellos no pedían mucho: libertad de expresión, respeto a los
derechos humanos, y un México donde el poder se ejerciera con responsabilidad y
transparencia. Su sacrificio no fue en vano; sembró las semillas de una
transformación democrática que, aunque imperfecta, permitió abrir espacios de
participación y debate.
Sin embargo, los gestos simbólicos no bastan para honrar su
memoria. Reconocer públicamente la masacre y disculparse en nombre del Estado
son acciones importantes, pero insuficientes. La verdadera justicia para
aquellos jóvenes radica en evitar que se repitan las condiciones que
permitieron su tragedia.
¿Unidad o Uniformidad?
Hablas de unidad dentro de MORENA y adviertes que la
división interna podría ser el mayor riesgo. Tienes razón en que la unidad es
fundamental, pero no a costa del debate ni de la pluralidad. Los estudiantes
del '68 lucharon por un México donde las diferencias fueran respetadas, no
silenciadas. Llamar "moral y políticamente derrotada" a la oposición
no solo polariza, sino que ignora las lecciones de la historia: un poder sin
contrapesos y sin crítica está condenado a repetir los errores del pasado.
La democracia, Andy, no se construye con unanimidad, sino
con disenso constructivo. La fuerza de un partido no radica en callar las voces
críticas, sino en escucharlas y permitir que sus ideas lo enriquezcan.
La Cuarta Transformación y el Espíritu del '68
Es cierto que el gobierno de tu padre, Andrés Manuel López
Obrador, ha promovido políticas que buscan combatir la desigualdad y fortalecer
la soberanía nacional. Sin embargo, la militarización de tareas civiles, el
debilitamiento de las instituciones democráticas y la descalificación constante
de quienes piensan diferente son señales preocupantes. Estas prácticas, Andy,
no honran a los estudiantes del '68; las traicionan.
Cuando hablas de construir "el segundo piso de la
Cuarta Transformación," me pregunto: ¿será un piso donde las libertades
estén más protegidas o uno donde el poder se concentre aún más?
El 2 de Octubre No Se Olvida, Pero… ¿Se
Entiende?
Decir que "el 2 de octubre no se olvida" implica
más que recordar los hechos; es un compromiso con los ideales de justicia y
libertad. Pero ¿cómo reconciliar esa frase con un discurso que descalifica a
periodistas, académicos y activistas? ¿Cómo hablar de democracia cuando se
promueven reformas que amenazan la autonomía de instituciones clave como el INE
o el Poder Judicial?
Una Invitación a Reflexionar
Andy, tus palabras son una oportunidad para que quienes
ostentan el poder reflexionen sobre su papel en la historia. La Cuarta
Transformación tiene el potencial de ser un capítulo luminoso en la vida
pública de México, pero solo si sus líderes comprenden que el poder no es un
fin en sí mismo, sino un medio para servir al pueblo.
El espíritu del '68 nos recuerda que la democracia no es
estática; es un proyecto en constante construcción. Si realmente queremos
honrar a los estudiantes que dieron su vida por un México mejor, debemos
asegurarnos de que las libertades conquistadas con sangre no sean erosionadas
por el centralismo, la polarización o el autoritarismo.
El México por el Que Vale la Pena Luchar
El México que los jóvenes del '68 soñaron no es un México
donde las instituciones se dobleguen ante el Ejecutivo, ni uno donde la crítica
sea silenciada. Es un país donde el poder se ejerza con humildad y respeto,
donde la justicia y la libertad sean realidades tangibles, y donde cada
ciudadano tenga la oportunidad de participar en la construcción de su futuro.
Andy, tienes en tus manos la oportunidad de demostrar que
la Cuarta Transformación no es una traición a esos ideales, sino su
continuación. Pero para lograrlo, es necesario más que palabras; se requieren
acciones que reflejen el compromiso con la democracia y los derechos humanos.
Porque el "2 de octubre no se
olvida," pero tampoco debe ser traicionado.
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